«Toda la vida nos hemos juntado alrededor del Sella. Yo nací en Arriondas, viví allí y cada vez que vuelvo entreno en este río. Somos de casa». Pocas frases resumen mejor lo que supone para Javi Hernanz regresar hoy al Descenso Internacional del Sella. El presidente de la Federación Española de Piragüismo volverá a competir catorce años después de su última participación en una prueba que, para él, va mucho más allá del deporte. Porque antes que dirigente sigue siendo un piragüista asturiano que regresa al río donde empezó todo, al escenario donde nació su pasión por este deporte y donde hoy volverá a sentirse uno más entre los cientos de palistas que desafían las aguas del Sella.
Su última participación fue en 2012. Entonces terminó segundo junto a Julio Martínez y nunca más volvió a ponerse un dorsal en Arriondas. Este año, sin embargo, algo cambió. «Entrené bastante bien y este año fui subcampeón de España de ríos. Pensé que podía intentarlo otra vez», explica Hernanz. La realidad, reconoce, es que su cargo como presidente de la Federación Española apenas le dejó tiempo para preparar una prueba de semejante exigencia. Los viajes constantes y los compromisos institucionales redujeron considerablemente las horas de entrenamiento. Pero la ilusión pudo más que cualquier contratiempo. «No pude entrenar mucho porque estuve viajando continuamente, pero me hace ilusión salir, echar a correr, coger la piragua y bajar el río después de tantos años».
El regreso de Javi Hernanz al Sella
El regreso tendrá además un aliciente añadido. Hernanz competirá por primera vez el Descenso Internacional del Sella en K1, una modalidad en la que nunca había tomado la salida. Lo hará sin grandes expectativas clasificatorias, consciente de que el simple hecho de volver ya supone un premio. «Con quedar entre los sesenta primeros ya me vale», bromea entre risas. El resultado queda en un segundo plano cuando el verdadero objetivo es reencontrarse con una prueba que forma parte de su historia personal.
La historia de Hernanz y el Sella va mucho más allá de una participación. Es la de una familia que lleva toda la vida reuniéndose alrededor de una prueba que cada verano convierte a Asturias, Ribadesella y Arriondas en el epicentro mundial del piragüismo. Por eso este regreso tiene un componente especial. Su mujer viajará desde Zaragoza para acompañarle. También estarán sus padres, sus amigos y muchos de los que han compartido con él esta tradición desde niño. «Es una fiesta muy familiar para nosotros», resume.
Aunque hoy cambie el despacho por la piragua, Hernanz no deja de analizar la prueba con los ojos de presidente de la Federación Española. Y lo hace con optimismo. Considera que la edición de este año presenta uno de los mayores niveles competitivos de los últimos tiempos.
«Siempre están los mismos delante, pero ahora hay un volumen de ocho, diez o doce K2 con muchísimo nivel. Hace años había dos o tres embarcaciones muy fuertes y luego el resto estaba bastante lejos. Ahora para meterse entre los diez primeros hay que andar muchísimo, haber preparado muy bien la prueba y conocer perfectamente el río», explica. Una evolución que, a su juicio, demuestra el crecimiento deportivo de una competición que mantiene intacto su prestigio internacional.
Una edición con un enorme nivel competitivo
Sobre la categoría femenina, Hernanz espera una prueba de enorme nivel, con la presencia de algunas de las mejores especialistas continentales en maratón. «Miriam Vega viene de ser campeona de Europa y medallista continental. También estará Irati Osa, que siempre ofrece un nivel altísimo», señala el dirigente.
Su doble condición de competidor y presidente también le permite darle valor al trabajo organizativo que hay detrás del Descenso Internacional del Sella.
Antes de recorrer los más de veinte kilómetros que separan Arriondas de Ribadesella habrá un instante que seguirá imponiendo tanto como cuando era un joven palista: «La salida siempre es lo que más nervioso me pone. Está la incertidumbre de si vas a enganchar bien delante, si vas a tropezar, chocar con el de al lado o incluso volcar». Los años han pasado, pero esa mezcla de respeto y adrenalina continúa intacta.
Catorce años después, Javi Hernanz volverá a remar en el río que lo vio crecer. Lo hará como presidente de la Federación Española, pero sobre todo como aquel niño de Arriondas que convirtió el Sella en una tradición familiar y que nunca dejó de sentir que esta prueba también era su casa.
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