Acaba el verano, acaban las vacaciones -el que las ha tenido- y parte de las contrataciones que las empresas han realizado para cubrir esos picos de actividad desaparecen. No obstante, si bien todo regreso a la rutina es duro, este agosto ha sido menos traumático de lo habitual para el mercado laboral. Y es que el efecto de la reciente regularización extraordinaria de migrantes ha contribuido a suavizar el impacto, si bien también está inflando las estadísticas de parados.
El número de ocupados en España cayó en agosto respecto a julio en 162.839 personas, hasta un total de 22,34 millones de cotizantes a la Seguridad Social. Es un dato negativo, como lo ha sido en todos y cada uno de los agostos desde que comenzaron a recopilarse estadísticas, con la excepción del pandémico 2020, que fue insólito en muchos aspectos. También en este. Este año el final de agosto se ha llevado 162.839 empleos, sí, pero el año pasado fueron 199.300 y el anterior 193.704.
Baja la afiliación a la Seguridad Social y sube el paro. Hasta ahí el guion esperado, si bien en la cifra de registrados en el Servicio Público de Empleo Estatal (Sepe) sí ha crecido de manera algo más intensa que otros años. El número de desempleados aumentó respecto a julio en 44.419 personas, hasta un total de 2,35 personas apuntadas en las oficinas de empleo. Para ponerlo en perspectiva, el año pasado aumentó, sí, pero la mitad, en 21.905 personas.
El paro aumentó así por segundo mes consecutivo y si se observan juntas ambas variables -el paro que sube más de lo habitual y el empleo que baja en menor medida-, una posible explicación es el efecto de la reciente regularización extraordinaria de migrantes. España está incorporando a miles de personas a su economía formal que hasta ahora operaban en la informal, lo que permite contratar a más personal (o despedir a menos). Según las estimaciones del Gobierno, a día 31 de agosto, se han dado de alta 337.917 afiliados extranjeros más por el proceso; de los cuales 134.499 son mujeres y 203.418 son hombres.
Más ocupados y, a su vez, más demanda de servicios en las oficinas de empleo (más paro, pues la gente quiere trabajar y se apunta a ello). Un indicador que apoyaría dicha tesis es la evolución del número de parados sin empleo anterior. Estos aumentaron un 9,2% respecto al mismo mes del año anterior, cuando los parados que venían de la agricultura, los servicios o la industria han disminuido.
La incógnita ahora es cómo evolucionará el desempleo durante los próximos meses, si el repunte de este verano será puntual o se mantendrá y ello puedan volver a incrementar el número de parados registrados por encima de los 2,4 millones de personas para final de año.
El final de campamentos y colonias hunden el empleo
El cierre de campamentos, ‘esplais’, colonias y demás centros educativos para mantener a los niños ocupados entre que los padres cogen vacaciones y vuelven a abrir los colegios ha marcado, como todos los años, la estadística. Si bien prácticamente todos los sectores han destruido empleo, el educativo es el que lo ha hecho con mayor virulencia, devorando 78.272 afiliados a la Seguridad Social. Solo los refuerzos para centros de salud y hospitales han aportado nuevos ocupados en números relevantes este pasado mes de agosto.
Los números rojos de agosto no empañan, ni mucho menos, la buena marcha del mercado laboral, al menos en lo que respecta a incorporar nuevos cotizantes. Hoy hay 636.949 ocupados más de los que había hace un año, siendo España uno de los estados de la UE que más crece laboralmente. La marcha del empleo, si se restan los vaivenes propios del calendario, es buena, según arroja la fórmula desestacionalizada -un cálculo teórico que realiza el Gobierno para tratar de pulir la estadística y eliminar las distorsiones que generan los picos de contrataciones temporales-.
Y ello pese a un contexto internacional que sigue siendo adverso, con los efectos de la guerra en Oriente Medio -que parecía hace unas semanas encarrilada hacia la paz pero que ahora se ha estancado sin final del conflicto a la vista- normalizados. El reciente impulso de la regularización extraordinaria de migrantes a revitalizado un ciclo positivo del mercado laboral que ya se alarga desde hace seis años consecutivos.
Catalunya lidera la destrucción de empleo
De la misma manera que durante prácticamente todo el primer semestre Catalunya ha estado liderando la creación de empleo, acabados los meses calurosos, Catalunya lidera ahora la destrucción de ocupación. Uno de cada tres cotizantes perdidos este pasado mes de agosto se ubicaron en territorio catalán, más especialmente en la provincia de Barcelona. Esta sufre con mayor ahínco el fin de los centros de ocio infantil veraniegos, pero, al tener un turismo más estable durante todo el año, no se aprovecha tanto del tirón de las contrataciones puntuales de verano en hostelería y otras actividades vinculadas.
Catalunya perdió en agosto respecto a julio 59.529 ocupados, hasta un total de 3,96 millones de afiliados. Le siguió Madrid, con 36.422 ocupados menos, hasta un total de 3,87 millones de afiliados y el tercer puesto, en volumen, fue para la Comunitat Valenciana, con 22.256 ocupados menos, hasta un total de 2,29 millones de afiliados. Solo Asturias (+2.138 ocupados), Canarias (+2.153), Extremadura (+818) y Cantabria (+492) registraron números positivos.
Por el momento, la crisis migratoria en Ceuta no está generando un impacto relevante en las estadísticas de empleo de la ciudad autónoma. Teniendo en cuenta que la principal entrada de personas desde Marruecos se produjo entre el 30 y el 31 de julio, durante el mes de agosto este enclave ganó 369 ocupados respecto a julio. Para ponerlo en perspectiva, Melilla, que no ha vivido un episodio similar, perdió empleo.
Suscríbete para seguir leyendo











