El asno de Buridán

Cuando hablamos de libertad, elección, ética. etc., suele citarse la exposición que hacía Juan Buridán, un filósofo del siglo XIV sobre la formulación de su celebérrima paradoja: un asno que tenía ante sí dos capazos de heno, igualitos, igualitos. Perplejo quedó el animal por no saber cuál elegir y, ante el dilema, acabó sin comer, muriendo de hambre. De ahí pasó a la historia de la filosofía con toda la parafernalia ética que su formulación entrañaba. Nada que ver con el otro asno tan simpático, peludo y suave como era el Platero de Juan Ramón Jiménez. ¿Qué más te da a ti el pasado, si vives en lo eterno?, preguntaba el autor. Pero, los dos han pasado a la historia con éxito.

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