Donald Trump ha convertido sus mensajes en Truth Social en un producto para inversores. Trump Media & Technology Group ha lanzado un servicio de pago dirigido a firmas financieras que ofrece acceso en milisegundos a las publicaciones más influyentes de la red social de la cual el presidente de EEUU es el propietario. El comunicado evita explicitar que serán alertas sobre lo que el presidente publique, pero la de Trump es la cuenta con más seguidores (unos 13 millones de usuarios), ya que creó esta plataforma a su medida, cuando fue expulsado del antiguo Twitter por diseminar mensajes alentando a la violencia en el asalto al Capitolio de 2021.
Trump utiliza la red para anunciar decisiones sobre aranceles, energía, criptomonedas y guerras. Sus palabras pueden provocar movimientos bruscos e inmediatos en el petróleo y las bolsas. El servicio, que comenzó a funcionar el 1 de agosto, genera avisos sobre las publicaciones de las 10 cuentas con más seguidores y cuesta entre 60.000 y 100.000 dólares mensuales, según una fuente citada por Axios. Trump Media asegura que ya tiene clientes entre medios de información financiera y firmas de negociación ultrarrápida. Al menos cinco compañías se han inscrito ya, según The Wall Street Journal, aunque el nombre de estas empresas se mantiene en secreto.
Una ventaja de milisegundos
El producto está dirigido a empresas con sistemas automáticos capaces de leer mensajes y ejecutar miles de operaciones en fracciones de segundo. Truth API, como se llama la aplicación, entrega las publicaciones en un formato que sus algoritmos procesan directamente, antes de que el resto de los inversores reciban una alerta o actualicen la pantalla.
El servicio mostró su potencial pocas horas después del estreno. Trump anunció en Truth Social que cancelaba grandes ataques previstos contra Irán y el petróleo cayó cerca de un 5% al abrir los mercados. Las empresas conectadas podían recibir el mensaje y reaccionar antes que el resto. Otras publicaciones suyas ya habían provocado fuertes movimientos en el Brent, las criptomonedas y la Bolsa.
Así, Trump Media busca con Truth API una nueva vía de ingresos, aunque la red social sirve sobre todo como altavoz político y mediático de Trump. Desde Truth Social anuncia decisiones, marca la agenda y da visibilidad a otros negocios familiares. La empresa ingresó 871.000 dólares en el primer trimestre de 2026.
El negocio del presidente
Trump posee alrededor del 41,5% de Trump Media a través de un fondo controlado por sus hijos, del que se beneficia directamente de los ingresos y de la revalorización de la compañía. Los críticos señalan que el sistema puede facilitar manipulación o información privilegiada si decisiones oficiales llegan antes a los clientes de pago.
Las voces críticas no han tardado en emerger entre la oposición. Los senadores demócratas Elizabeth Warren y Adam Schiff han pedido a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) una investigación independiente sobre si el servicio vulnera la ley. En su carta calificaron la operación de «un abuso escandaloso del cargo presidencial para su beneficio personal» y advirtieron de que perjudica a los pequeños inversores y favorece a los grandes actores financieros. El también demócrata Mark Warner ha presentado una iniciativa para prohibir esta práctica: «Que la empresa del presidente venda acceso prioritario a sus publicaciones capaces de mover los mercados es corrupto y erosiona la confianza pública».
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Información pública, acceso desigual
Trump Media sostiene que los mensajes ya son públicos cuando llegan a la API. La compañía afirma que comercializa rapidez, no datos reservados, y acusa a los demócratas de confundir información pública y privada. También recuerda que bolsas, plataformas digitales y medios financieros ya ofrecen servicios de datos acelerados a clientes profesionales.
El problema es que este no es un servicio financiero más, sino uno operado por el presidente. El debate jurídico deberá determinar si el contenido es público desde su publicación o si la transmisión directa crea una ventaja exclusiva antes de su difusión general.
La Casa Blanca se cierra en banda y niega cualquier conflicto de intereses, como viene haciendo a lo largo de toda la presidencia. Sin embargo, varias operaciones anteriores a anuncios sobre aranceles e Irán están bajo investigación federal por posible uso de información privilegiada. Hasta ahora, ninguna prueba vincula directamente a Trump o a su familia con esas apuestas.
A la espera de lo que la vía legal y judicial consiga esclarecer, la discusión plantea una cuestión política central: quién puede pagar por conocer primero decisiones públicas con consecuencias económicas inmediatas.
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