El Partido Popular (PP) prosigue con su crítica frontal al Gobierno de Pedro Sánchez por la crisis de Ceuta y el propio Alberto Núñez Feijóo tacha de «paria» al presidente del Gobierno. Pero, a diferencia de lo ocurrido las primeras horas y días posteriores a la situación desatada desde el pasado jueves en la ciudad autónoma por la avalancha migratoria, con decenas de miles de personas llegando desde Castillejos por El Tarajal hasta alcanzar el 60% de la población ceutí, el primer partido de la oposición ya no circunscribe lo ocurrido a un asunto meramente migratorio o de seguridad. O dicho de otra manera, y el matiz no parece menor, ahora señala a Marruecos, aun veladamente. Algo que también ha empezado a hacer, igualmente de visita estos días en Ceuta, el presidente de Vox, Santiago Abascal, quien no obstante, y como el PP, centra en Sánchez la principal de las responsabilidades.
Desde la sede de Génova, el secretario general del partido, Miguel Tellado, habló de una crisis de triple dimensión: «Se trata de una ocupación que se produce tras la negligencia continuada, cronificada de Sánchez en tres ámbitos fundamentales para el Estado. En política migratoria, en política de seguridad y en política exterior. Esos son los tres fracasos del Gobierno de Sánchez en esta cuestión», sentenció.
Hace apenas unos días la principal objeción del PP se fijaba en el plan de regularización migratoria aprobado este año por el Gobierno por decreto, pero ahora se amplía el espectro del reproche al Ejecutivo. Hasta dos veces le preguntaron los informadores a Tellado por la posible responsabilidad del régimen de Mohamed VI en lo ocurrido, las mismas que la mano derecha de Feijóo procuró reconducir la cuestión a la crítica a Sánchez. «A quien le compete las relaciones internacionales de España es al Gobierno de España», estableció en primer lugar el número dos de los populares, para añadir: «No podemos creer que los servicios de inteligencia de España no conociesen que una marea humana que llegó a ser de 60.000, 70.000 u 80.000 inmigrantes que se dirigían hacia la costa de Ceuta no fuese advertida».
La llamada de Vivas a Moncloa
Fuentes del PP dejan claro que su papel consiste en ejercer la oposición al Gobierno de España, y no a Rabat, subrayan con cierto sarcasmo. Lo que bien puede entenderse como una estrategia de perfil bajo hacia el vecino del sur o, si se prefiere, más centrada en señalar las insuficiencias de la respuesta española. En ese sentido, y como remarcó el propio Tellado, claman contra la inacción con la que se habría manejado Moncloa la semana pasada, después de que el presidente de Ceuta, el popular Juan Jesús Vivas, se pusiera en contacto el pasado lunes 27 de julio con la Moncloa para alertar de una situación potencialmente grave en El Tarajal, aunque solo logró hablar con el jefe del Gabinete de la Presidencia, Diego Rubio.
Vivas, en el cargo desde hace más de dos décadas, siempre ha mantenido una fluida relación, e incluso cordial, con Sánchez, que no es ajena a la especificidad de la ciudad ubicada en el continente africano. Baste recordar, además, que el PSOE ceutí facilitó con su abstención la reelección de Vivas en el año 2023, algo impensable hoy en día en cualquier otra institución española.
Naturalmente, y como en toda la acción política del PP, conviene no perder de vista el influjo del Partido Popular Europeo (PPE), varios de cuyos más conspicuos representantes, caso del primer ministro de Polonia, Donald Tusk, o del vicepresidente italiano, Antonio Tajani, no dudaron en arremeter contra el Gobierno español ante la crisis, amenazando incluso, como hizo el Ejecutivo italiano que preside la líder de Hermanos de Italia Giorgia Meloni, con sacar a España del espacio Schengen, algo que Tajani calificó de necesario «para proteger la seguridad de nuestros ciudadanos y defender las fronteras europeas». Estos dos dirigentes, como sus correligionarios españoles, pretendieron sacar a Marruecos de la ecuación, algo que con el paso de los días parece haberse hecho cada vez más insostenible. Más aún cuando ahora llega el momento de poner sobre la mesa soluciones concretas, como ocurrirá en la reunión de ministros del Interior de la Unión Europea (UE) este martes, entre ellos los de los gobiernos polaco e italiano.
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