Nueva incorporación para el CB Gran Canaria en su dream team por regresar a la élite del baloncesto español. En esta ocasión, los de Bruno Savignani firman a Juan Rubio (30 años, 1,93 metros), un cupo de gran nivel para la Primera FEB, una competición en la que se coronó en la temporada 2022-23, cuando logró el ascenso con el Morabanc Andorra.
La pasada temporada militó en el San Pablo Burgos, donde durante la primera mitad del curso, hasta diciembre, coincidió con el que será su nuevo técnico en el Granca. Durante su etapa como jugador burgalés no contó con demasiado protagonismo en la ACB, con apenas 8,4 minutos de media por encuentro y unos promedios de 2,1 puntos y 1,3 rebotes.
Siete temporadas en Segunda
Rubio arrancó su trayectoria en 2016 jugando en la extinta LEB Plata con el Cambados Xuven. En esa primera experiencia semiprofesional dejó buenas medias de 9,6 puntos, 3,7 rebotes y 1,7 asistencias. Ese rendimiento le permitió dar el salto a la segunda categoría del baloncesto español tras fichar por el Melilla. Con el conjunto melillense disputó dos temporadas, siendo la segunda de ellas la más importante a nivel individual, y para el curso 2019-20 firmó por el Valladolid. Sin embargo, con los vallisoletanos apenas disputó nueve encuentros y fue cortado en noviembre.
Tras su mala experiencia en Pucela regresó a casa para militar en las filas del Real Murcia. Bajó un escalón, hasta la división de bronce, pero se convirtió en uno de los pilares del equipo en la temporada del ascenso a la LEB Oro, promediando 7,5 puntos y 3,4 rebotes. Esos números se mantuvieron en la categoría de plata, donde además consiguió la salvación del equipo. De cara a la temporada 2021-22 fichó por el Palencia, consolidándose ya como uno de los aleros más fiables de la Primera FEB, especialmente por su sacrificio defensivo.
Pasado con Francesc Solana
Para ese rol de especialista apostó Francesc Solana, actual director deportivo del Granca, cuando buscó devolver al Morabanc Andorra a la élite tras su sorprendente descenso en 2022. Rubio fue una pieza fundamental para los de Natxo Lezkano, ejerciendo como ese perro de presa encargado de frenar a la estrella rival. Aunque no fue uno de los jugadores con más minutos —16,7 de media—, sí se convirtió en una referencia para la afición del Principado. Además, dejó un notable porcentaje desde el triple, con un 42,6% de acierto.
El club andorrano apostó por él como uno de sus cupos en su regreso a la ACB. Sin embargo, en su primera experiencia al más alto nivel del baloncesto español no tuvo demasiada importancia, participando principalmente en momentos puntuales de los encuentros y con un minutaje que rondaba los diez minutos de media.
Posteriormente, el Estudiantes lo incorporó con la intención de repetir el éxito del conjunto andorrano, aunque, como ha ocurrido en los últimos años en el club madrileño, la apuesta no terminó de funcionar. Aun así, Rubio volvió a dejar una buena imagen entre la afición estudiantil gracias a su esfuerzo y compromiso. El Burgos lo incorporó el pasado verano para completar los cupos requeridos, un fichaje que inicialmente generó cierto desconcierto entre la hinchada burgalesa, pero que con el paso de los partidos permitió apreciar su verdadero valor: un jugador que aporta mucho más de lo que reflejan las estadísticas.
Intangibles, más que cifras
El alero murciano engaña cuando se analizan únicamente sus números. No es un jugador que destaque por su capacidad anotadora ni por su faceta organizativa. El valor de Juan Rubio reside en su defensa y en todos esos intangibles que aporta a sus equipos. A lo largo de su carrera se ha consolidado como un jugador intenso, capaz de utilizar su físico para marcar diferencias atrás y asumir la complicada misión de defender a los mejores jugadores rivales.
No es el primer jugador de este perfil que gusta en Gran Canaria. Por sus características, salvando las distancias, recuerda a Xavi Rabaseda, quien con el paso de los años se convirtió en un ídolo de la afición e incluso en capitán durante su última temporada. Un jugador que suda la camiseta como el que más y que se lanza a por cada balón dividido.
Dos cupos de garantías para el ‘tres’
Con Juan Rubio, el Granca firma al que, por el momento, es el único alero puro y sano de la plantilla. Su compañero de posición será Miquel Salvó, que ejercerá como capitán del equipo en su aventura en la Primera FEB y que cuenta con una amplia experiencia en la categoría. Sin embargo, el catalán sigue recuperándose de su lesión en el tendón rotuliano y Savignani no podrá contar con él hasta pasadas varias jornadas del curso.
En plenas condiciones, el catalán y el murciano forman una pareja de cupos que quizá no resulte la más vistosa para el aficionado, pero que eleva notablemente el techo competitivo del equipo.
Hasta que el jugador de Vilanova y Geltrú se recupere, Joaquín Rodríguez apunta a ser otro de los jugadores que cuente con minutos en la posición de tres. Su gran polivalencia le permite desenvolverse con comodidad tanto como alero como en la posición de escolta. Esa será precisamente una de las grandes virtudes del nuevo Granca: la versatilidad del roster confeccionado por Francesc Solana.
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