En la villa de los Arribes los fermosellanos empiezan a despertar de la pesadilla. Nueve años después del incendio que comprometió al pueblo, los vecinos no podían imaginar que fuera peor. “Van dos intentos en nueve años, al tercero nos queman el pueblo” expresa sin remilgos Roberto Carlos Ramos, concejal de Urbanismo.
Veinticuatro horas después del horror es el momento de comprobar daños. “Ya hice la vendimia” resume Ismael Robles “el Gallito de Fermoselle” mientras comprueba los daños en un viñedo donde a estas alturas las uvas ya presentaban un sensacional aspecto. “Esto ya no vale para nada, ya no se coge nada este año, a esperar que las cepas rebroten de nuevo, si brotan y a los olivos habrá que meterles la motosierra porque muchos están en el suelo” lamenta el popular tamborilero con los ojos enrojecidos por el humo.
¿Esperaba esto nueve años después? “Es una pena; dije el otro día, están tardando en preparar un fuego y no me equivoqué. Se ha quemado todo desde abajo del puente y llega hasta Mámoles”.
No muy lejos, Ángel Manuel Díez Robles conduce las ovejas por un camino evitando los parajes calcinados que han dejado al rebaño sin un cacho de hierba. El último pastor que todavía sale con las ovejas en Fermoselle teme lo que le viene encima, sin pastos ni comida para unos animales hechos a alimentarse por el campo. “Las salve por tablas, el fuego venía endemoniado, lo que nunca” cuenta sobre la comprometida situación en la que se vio el rebaño acechado por el fuego.
“Las tuvimos que pasar de la carretera a la finca grande para salvarlas”. Ángel Manuel Díez Robles ya vivió el incendio de 2017, pero asegura que “este ha sido peor con un cacho. Cuando salía con otro muchacho de la parte de la carretera de Trabanca le tuve que decir, vámonos que nos come. Es que no ha dado tiempo a nada” comenta el último ganadero que sale por el campo con el rebaño de Castellana.
¿Y ahora? “Es lo que yo quiero saber, a ver a dónde voy a llevar yo ahora a las ovejas”.
El fuego no distingue, avanza sin miramientos y en esas se llevó por delante el flamante merendero que casi acababan de estrenar en la casa de Ana Rosa Gómez. “Todo se ha perdido, la cocina, la chimenea, un arcón que acabábamos de poner y lleno de la cosecha de la huerta; no ha quedado nada”. Por no hablar de la cabaña de madera llena de leña y árboles frutales en un cuidado jardín hoy mancillado por los negruzco del fuego y la madera calcinada. “Pasando la carretera hay un árbol enorme que se incendió, hizo unas llamaradas impresionantes y rápido se vino el fuego” cuentan sobre el tenso momento que vivieron con la casa también comprometida. Por fortuna se quedó en el merendero”.
Sin lanzar las campanas al vuelo, Fermoselle intenta volver a la normalidad. Especialmente en las dos residencias de ancianos, evacuadas a toda pastilla el día del fuego porque, como en el otro incendio, las llamas amenazaban un lugar especialmente vulnerable. “Han dormido tranquilos, con el personal muy pendiente, pero han estado desubicados y lo que requieren estas personas es normalidad” explicaba Elisabeth Labrador, directora de una de las residencias.
Tras una noche durmiendo en el pabellón municipal, los casi ochenta ancianos han podido volver una vez que se ha recuperado la luz a través de un generador.
Porque Fermoselle, como otros pueblos afectados por el incendio, se ha quedado sin luz. El suministro se ha interrumpido temporalmente en determinadas líneas aéreas a petición de los servicios de emergencia para facilitar las tareas de extinción y garantizar la máxima seguridad de los equipos que intervienen, tanto en tierra como desde el aire.
Se trata de minimizar los riesgos derivados de la presencia de infraestructuras eléctricas en el entorno del incendio. Hasta el momento, no se han registrado daños relevantes en infraestructuras de la red de distribución
Por la noche, tras la retirada de los medios de extinción aéreos, se vuelven a energizar las líneas para que pasen los vecinos la noche con suministro eléctrico.
Y mientras, toda una comarca sigue en vilo, pendiente de la evolución de un incendio que ya es el más grave y grande del año en Zamora.
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