Informe. Cómo China está devorando Europa… y tal vez España

  1. Dependencia de China
  2. Figueruelas, la mayor inversión
  3. “Aprender de los que saben”
  4. Centro europeo de baterías
  5. Cataluña
  6. Extremadura, Andalucia, Navarra
  7. España, simple plataforma de ensamblaje
  8. La “apisonadora” china
  9. Pekín se impone
  10. Un arancel europeo
  11. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
  12. Vasallos industriales de China
  13. Alta velocidad
  14. Nadie imaginaba este desarrollo
  15. Lo habrían conseguido solos
  16. Ni sindicatos ni contrapoderes

España se ha consolidado en pocos años como uno de los pilares privilegiados de la inversión china en la Unión Europea. Pero el auge de esa presencia plantea dudas sobre el empleo y el modelo económico futuro del país, según declaró a Le Monde Alicia García Herrero, economista jefe para Asia-Pacífico en Natixis e investigadora del think tank europeo Bruegel.

Dependencia de China

García Herrero afirma: “A medio plazo, el reto para España es contribuir a una auténtica autonomía estratégica europea, reduciendo la dependencia de Estados Unidos sin caer en una nueva dependencia de China. España tiene mucho más que perder que ganar si rompe este delicado equilibrio”.

En España, los proyectos liderados por grupos chinos se están multiplicando en los sectores de baterías, automoción y energías renovables. El Gobierno lo ve como una palanca para la reindustrialización, pero la cuestión de la transferencia tecnológica y la dependencia estratégica sigue sin resolverse.

Figueruelas, la mayor inversión

Le Monde publicó recientemente un largo informe sobre la presencia industrial de China en España y los riesgos que puede suponer.

En Figueruelas (Zaragoza), Contemporary Star Energy, empresa conjunta entre Stellantis y el gigante chino de baterías CATL, levanta una gigafábrica de baterías eléctricas. La inversión, de 4.100 millones de euros, es la mayor realizada por una empresa china en España. 

Con 7.000 empleos, la planta empezará a producir a principios de 2027 y será la mayor gigafábrica de Stellantis en Europa. 

“Aprender de los que saben”

Cuando se colocó la primera piedra, en noviembre de 2025, el ministro de Industria, Jordi Hereu, destacó la transferencia de tecnología. «Debemos aprender -dijo- de quienes lo saben hacer», añadiendo que España está «abierta y dispuesta a colaborar con todos los países del mundo, especialmente con China.»

La gigafábrica de Figueruelas forma parte del acercamiento iniciado por el Gobierno de Pedro Sánchez, que busca aprovechar el favorable clima diplomático entre Madrid y Pekín. El presidente ha visitado ese país cuatro veces desde marzo de 2023; la última, en abril pasado.

Centro europeo de baterías

Los flujos de inversión china han aumentado, de 149 millones de euros en 2024 a 643 millones en 2025, según la Fundación Consultora España-China, una entidad privada apoyada por el Ministerio de Asuntos Exteriores. 

España pretende posicionarse como un centro europeo de baterías, apoyándose en costes laborales por debajo de la media europea y en precios de la energía industrial alrededor de un 30% inferiores a los de la UE. Y los proyectos se multiplican.

Cataluña

En Barcelona, el fabricante chino Chery tiene previsto comenzar la producción de vehículos en la antigua fábrica de Nissan, cerrada en 2021, y hacerlo en colaboración con el grupo español Ebro. Es la primera presencia industrial de Chery en Europa. 

Entre 2020 y 2024, la inversión china en Cataluña se triplicó en comparación con el periodo 2015-2019, superando los 1.300 millones de euros, según la agencia de inversiones del gobierno catalán.

Extremadura, Andalucia, Navarra

En diciembre de 2025, en Andalucía, Santana Motors se unió a los grupos chinos Dongfeng Motor y BAIC para lanzar una unidad de ensamblaje de baterías destinada a cumplir con los nuevos requisitos europeos para la producción local. 

El grupo Hunan Yuneng, especializado en componentes de baterías, anunció en marzo de 2025 una inversión de 800 millones de euros para una fábrica en Mérida.

En abril, la empresa de almacenamiento de energía Hithium firmó un acuerdo con Navarra para construir una gigafábrica, con una inversión de 400 millones de euros y la creación de 700 empleos.

Según Bloomberg, Changan Automobile considera la posibilidad de establecer un centro de producción, mientras que Ming Yang Smart Energy, atrapado en Escocia por motivos de seguridad nacional, estudia la construcción de una planta de aerogeneradores en España. Los directivos de estas empresas se reunieron con Pedro Sánchez durante su visita a China en abril.

España, simple plataforma de ensamblaje

En este proceso no han faltado tensiones. En agosto de 2025, Madrid canceló un contrato de 10 millones de euros adjudicado a Telefónica, destinado a ampliar el uso de equipos Huawei en la universidad y red de investigación RedIRIS, que sirve a universidades y a los ministerios de defensa e interior, entre otros. 

El 20 de enero, la Comisión Europea excluyó a Huawei y Zhongxing Telecommunication Equipment de las redes de telecomunicaciones.

Alicia Garía Herrero concluye: “El capital chino ya está integrado en la transformación industrial española: Ebro-Chery en Barcelona, Stellantis-CATL en Zaragoza, Santana-BAIC en Jaén. La cuestión es si esta participación genera capacidad productiva, transferencia tecnológica y un tejido industrial, o si transforma a España en una simple plataforma de ensamblaje para el mercado europeo».

La “apisonadora” china

El pasado 9 de febrero, en Francia, la Alta Comisión de Estrategia y Planificación, organismo vinculado a la presidencia del Gobierno, dio la alarma: la «apisonadora» china está aplastando la industria europea, especialmente francesa y alemana. Thomas Grjebine, economista del Centro de Estudios Prospectivos e Información Internacional, relataba que, en pocos años, China ha logrado superar a la mayoría de los pesos pesados industriales occidentales.

A partir de ese informe, Le Monde publicó un estudio sobre cómo China está devorando Europa

Pekín se impone

En pocas décadas, China ha pasado, de ser el taller mundial a convertirse en un gran rival tecnológico para los europeos, que buscaban aprovechar su mercado interno y han subestimado la capacidad de innovación del país.

Pekín ya no compite solo con industrias tradicionales intensivas en mano de obra como en el pasado (textiles, bienes de consumo de gama baja, etc.). 

La segunda economía más grande del mundo, por detrás de Estados Unidos, se está imponiendo en sectores de innovación y producción de alto valor añadido, como la inteligencia artificial, la transición energética y la defensa. Todos los sectores industriales apuntan a un adelantamiento tecnológico, incluyendo áreas históricamente dominadas por Europa: química, robótica, nuclear, máquinas.

Un arancel europeo

En solo unas décadas, se ha pasado de «hecho en China» a «inventado en China». Las marcas chinas se han convertido en nuevos estándares globales en coches eléctricos (BYD, Geely), pero también en smartphones (Huawei) y comercio online (Alibaba, Shein, Temu). 

En la mayoría de los sectores, las diferencias en los costes de producción entre el gigante asiático y los países europeos son del 30-40% de media, y  pueden superar el 60% en algunos segmentos. Es imposible competir

Para algunos analistas, la Unión Europea no tiene otra opción que «cambiar el software» y, siguiendo el ejemplo de la América trumpista, establecer para las exportaciones chinas el equivalente a un arancel aduanero generalizado de alrededor del 30%. Una solución que no cuenta unánimemente con el apoyo de los gobiernos europeos, aunque la mayoría, como los actores industriales, compartan la preocupación y el diagnóstico.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

El informe Draghi, publicado en septiembre de 2024, planteaba. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Cómo pasamos de una China que era el taller del mundo, donde los países occidentales trasladaron sus fábricas para producir a bajo coste, a una China que representa una «amenaza sistémica» para el futuro de la competitividad europea? 

¿Han mostrado desprecio, seguros de que los chinos nunca podrán ascender a la gama y alcanzarlos, olvidando que este antiguo imperio fue la cuna histórica de las «cuatro técnicas»: la brújula, la pólvora, el papel y la imprenta? ¿O han sido cómplices, entregando su conocimiento a sus socios comerciales asiáticos a cambio de colosales ganancias en productividad y un mercado potencial de mil millones de consumidores?

Vasallos industriales de China

China tiene hoy capacidad para desarrollar y producir a gran escala prácticamente todo tipo de bienes. Más aún. Analistas internacionales concluyen que Europa se ha convertido en vasallo industrial de China.

Entre las razones de ese cambio están las alianzas forjadas entre grupos extranjeros y chinos. Impulsadas a finales de los años setenta por el presidente Deng Xiaoping, padre del milagro económico de China, estas empresas conjuntas 50-50, impuestas por Pekín a empresas europeas y americanas que deseaban acceder a su mercado, han aportado a los chinos el intercambio de tecnologías, la apertura de fábricas in situ y la formación del personal local. 

Alta velocidad

También les han permitido «inspirarse» en logros extranjeros porque, antes de innovar, los chinos copiaban mucho. 

Un exejecutivo de Stellantis recuerda: “Los chinos solo tenían un deseo: valerse por sí mismos y hacerlo por sí mismos. Cuando llegaron a Francia, estaban extremadamente curiosos, fascinados por las tecnologías de vanguardia. Todos querían tomar el TGV”. 

Inspirados en las tecnologías de Alstom, Siemens y el Shinkansen (el sistema japonés de trenes de alta velocidad), ahora cuentan con trenes más rápidos. Por encima de todo, cuentan con un gigante, CRCC (Chinal Railway Rolling Stock Corporation), nacido de la fusión de dos empresas estatales en 2015, que se ha convertido en el principal exportador mundial de material ferroviario.

Nadie imaginaba este desarrollo

“Sabíamos que China iba a desarrollarse, pero nadie imaginaba que sería a ese ritmo«, admite Pascal Lamy, Comisario Europeo de Comercio de 1999 a 2004 y luego Director General de la OMC de 2005 a 2013, al frente de las negociaciones con Pekín. 

Durante años, los países de la OMC, empezando por Estados Unidos y Europa, han tenido acceso al mercado chino para sus industrias automotriz, aeronáutica, agroalimentaria, etc. Y eso ha permitido a las economías occidentales frenar la inflación en sus países, gracias a la importación de productos baratos que han impulsado el poder adquisitivo de los consumidores.

Lo habrían conseguido solos

Para Louis Gallois, ex director de Airbus Group y luego presidente del consejo de supervisión de PSA, el despertar chino habría sido el mismo con o sin la ayuda de países extranjeros. “Los chinos están trabajando, tienen talento, tienen niveles excepcionales de calidad, precio, tecnología e innovación. El número de ingenieros formados cada año en China es gigantesco, y el gobierno central ha sido capaz de anticipar y planificar de manera extremadamente eficaz”.

En 1968, técnicos franceses empezaron a construir la primera central nuclear en China, cerca de Cantón y Hong Kong. Los chinos aprendieron, y luego continuaron la construcción por su cuenta. Hoy operan 61 centrales. EDF ha enviado un equipo de ingenieros franceses a China para formarse en sus tecnologías

Ni sindicatos ni contrapoderes

La planificación del Partido Comunista Chino, sin sindicatos ni contrapoderes políticos, ha permitido el desarrollo de la investigación y el nacimiento de muchos grupos, impulsados por subvenciones públicas y favorecidos por una política monetaria ultracompetitiva del yuan. 

En 2005, las empresas extranjeras representaban el 58% de las exportaciones chinas; en 2024, solo el 22%. Década tras década, China se ha convertido en un ogro económico listo para devorar el mundo.

Nicolas Dufourcq, director general del Banco Público de Inversión francés (Bpifrance) ha llegado a pedir a la UE que cierre temporalmente su actividad, para rearmarse industrialmente. De lo contrario, «el tsunami chino destruirá todas las pymes industriales desde Polonia hasta Bretaña».

La lucha se ha vuelto tan desigual, que se están alzando voces para que los europeos apliquen la estrategia de Pekín, y condicionen a los grupos chinos el acceso al mercado europeo para crear empresas conjuntas locales con transferencia tecnológica, porque el modelo chino está evolucionando hacia su establecimiento en el extranjero.

Además, con las trabas puestas por Estados Unidos tienen necesidad vital de vender al resto del planeta y, en particular, a los 450 millones de consumidores europeos. 

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