La plaza de La Ilusión se resquebraja

El Secadero II aspira a recuperar el espíritu de comunidad que durante décadas definió al barrio. O, al menos, el que aún pervive en la memoria de sus vecinos. Liliana Valerón y Echedey Trujillo evocan las tardes en la plaza de La Ilusión, el único punto de encuentro del vecindario, donde el juego y la convivencia marcaban el ritmo cotidiano. Hoy, esa imagen dista mucho de la realidad: el mural que da la bienvenida al espacio presenta un grave deterioro y lleva más de dos años vallado por riesgo de desprendimientos y el pavimento está agrietado y abollado.

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