El Sindicato Profesional de Policía (SPP), organización mayoritaria entre los mandos de la Policía Nacional, ha cargado este viernes contra el Gobierno por la gestión de la crisis migratoria en Ceuta y ha asegurado que la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos ha provocado el «colapso total» de los servicios básicos de la ciudad autónoma.
En un duro comunicado al que ha tenido acceso El Independiente, el presidente del sindicato, Daniel López, sostiene que los mandos policiales afrontan la situación «con las manos atadas por la inacción gubernamental» y rechaza que se intente atribuir cualquier responsabilidad a la Policía Nacional por lo ocurrido. «Esto no es un problema policial, es un problema de claro calado político cuya solución debe ser exclusivamente diplomática», afirma el SPP.
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La organización denuncia que la jornada vivida en el espigón del Tarajal «rozó el caos» y critica la «evidente y alarmante pasividad» de las autoridades marroquíes para impedir la entrada masiva de migrantes.
Pese a ello, el sindicato asegura que la Policía Nacional mantendrá su dispositivo en la ciudad y anuncia un refuerzo inmediato de efectivos de las Unidades de Intervención Policial (UIP) para prevenir incidentes y garantizar el orden público ante el riesgo de nuevos episodios de violencia.
El SPP aprovecha además el comunicado para denunciar lo que considera una campaña de ataques contra la Policía Nacional por parte de distintas administraciones en las últimas semanas. En este sentido, rechaza las críticas del delegado del Gobierno en Baleares por la actuación policial durante las protestas contra el turismo y las declaraciones del consejero de Seguridad del Gobierno Vasco, Bingen Zupiria, sobre las detenciones practicadas tras las agresiones registradas después de la final del Mundial.
«Los mandos policiales no seremos el parapeto de la falta de gestión política ni de la cobardía en la toma de decisiones», concluye el sindicato, que muestra su respaldo a todos los responsables policiales desplegados en Ceuta «en condiciones extremas, precarias y bajo el fuego cruzado de la demagogia».














