La demanda de hoteles para perros se duplica en verano

  1. Crecimiento del sector de residencias caninas
  2. Funcionamiento de las residencias caninas durante el verano
  3. Servicios adicionales en las residencias caninas
  4. Importancia del seguimiento diario del animal
  5. Periodo de adaptación y seguridad en las residencias
  6. Demanda estival y capacidad de las residencias
  7. Requisitos legales para el sector de residencias caninas
  8. Formación del personal y variedad de estructuras laborales
  9. Fenómeno del «abandono VIP» en el sector canino
  10. Actuación legal frente al abandono de mascotas
  11. Competencia desleal y su impacto en el sector
  12. Aumento de litigios relacionados con el derecho animal
  13. Retos y responsabilidades del sector de residencias caninas

Crecimiento del sector de residencias caninas

El crecimiento de este tipo de negocios va de la mano del aumento de las mascotas en los hogares españoles. Según la primera Estadística Nacional de Protección Animal, en España hay más de 7,5 millones de perros registrados y más de 15 millones de animales de compañía. Además, los principales directorios especializados contabilizan más de un millar de residencias y hoteles para mascotas repartidos por todo el país.

Funcionamiento de las residencias caninas durante el verano

Javier Martínez, criador de la Real Sociedad Canina de España y propietario de la residencia canina Campamento de Mascotas, explica a Confidencial Digital el funcionamiento de este tipo de centros durante el verano. Además de gestionar la residencia, divulga contenidos sobre educación y comportamiento canino a través de su cuenta de Instagram Solo es un perro, donde publica consejos, cursos, pódcast y recomendaciones para mejorar la convivencia y el adiestramiento de los perros.

Martínez explica que, en muchos casos, los clientes empiezan a recurrir a estos centros cuando el familiar o la persona de confianza que solía cuidar de su perro deja de poder hacerlo. No obstante, las estancias también responden a vacaciones, viajes de trabajo, escapadas o incluso a situaciones familiares como un parto. El perfil de los propietarios es muy diverso. El perfil de los propietarios es muy diverso. Mientras algunos recurren a las residencias caninas de forma habitual por motivos de organización o disponibilidad, otros solo las utilizan de manera puntual, cuando las circunstancias realmente lo requieren.

«El cliente reserva con antelación, recibe un presupuesto y la confirmación de la estancia y, el día acordado, realiza el check-in. A partir de ese momento, el centro se encarga de la alimentación, los paseos, la administración de medicamentos —si fuera necesario— y del bienestar del animal hasta su recogida», explica. En algunos casos, como ocurre en Campamento de Mascotas, las instalaciones incluso cuentan con piscina para que los perros puedan bañarse.

Servicios adicionales en las residencias caninas

Además del alojamiento, muchos centros ofrecen paseos diarios, zonas de recreo y socialización, alimentación personalizada, atención veterinaria, peluquería e incluso sesiones de adiestramiento. A ello se suma un seguimiento constante mediante el envío de fotografías y vídeos a los propietarios, una práctica cada vez más extendida que busca garantizar el bienestar de los animales y aportar tranquilidad a las familias durante su ausencia.

Importancia del seguimiento diario del animal

Según explica Martínez, uno de los aspectos que más valoran los clientes es precisamente ese seguimiento diario. Para aportar tranquilidad durante la estancia, la residencia envía cada día vídeos en los que se puede comprobar cómo se encuentra el perro, tanto en las instalaciones como durante los paseos, permitiendo a las familias seguir su evolución y comprobar su estado.

Periodo de adaptación y seguridad en las residencias

Aunque todos los perros son bienvenidos, con tarifas que oscilan entre los 15 y los 60 euros por día, antes de aceptar cualquier estancia la mayoría de los establecimientos realiza un periodo de adaptación para evaluar el comportamiento del animal. Los profesionales comprueban si puede convivir con otros perros, cómo responde a los cuidadores, si presenta problemas de conducta, cómo se alimenta o si necesita medicación o cuidados específicos. Aquellos que no son compatibles con otros animales realizan los paseos de forma individual y siguen un plan personalizado para garantizar la seguridad de todos los perros alojados.

Demanda estival y capacidad de las residencias

Durante el verano, la demanda de plazas en los hoteles caninos llega a duplicarse. En el caso de Campamento de Mascotas, la ocupación pasa de unos 20 o 30 perros durante un fin de semana habitual de otoño a cerca de 40 animales en plena temporada estival. «No hay oferta suficiente. Entre todas las residencias no se cubre la demanda que se genera en el pico. Del 10 al 20 de agosto esto es una locura. Hay una demanda exagerada porque todo el mundo coincide en vacaciones», afirma Martínez. Durante esos días, muchas residencias se ven obligadas a rechazar reservas por falta de disponibilidad.

Requisitos legales para el sector de residencias caninas

Para poner en marcha un negocio de estas características no basta con disponer de una licencia de actividad. Existe, además, una figura específica para el sector: el núcleo zoológico, una autorización administrativa que se concede a las instalaciones donde se alojan, crían, venden, adiestran o mantienen animales de forma permanente o temporal. Su finalidad es garantizar el bienestar animal, la sanidad y el cumplimiento de la normativa vigente.

Formación del personal y variedad de estructuras laborales

Asimismo, los profesionales que trabajan en estos establecimientos deben contar con formación y acreditaciones relacionadas con el bienestar animal. El número de empleados varía en función del tamaño de cada residencia. Según explica Martínez, existen pequeños negocios familiares que funcionan sin trabajadores contratados, mientras que los centros de mayor capacidad pueden llegar a emplear a una veintena de personas.

Fenómeno del «abandono VIP» en el sector canino

Uno de los fenómenos que el sector observa con cierta frecuencia es el denominado «abandono VIP«. No se trata de un abandono en el sentido legal, sino de propietarios que dejan a sus mascotas durante semanas o incluso meses en residencias caninas sin una necesidad aparente, convirtiendo un servicio pensado para estancias puntuales en el lugar donde el animal pasa gran parte de su tiempo. Los profesionales explican que, aunque los perros reciben todos los cuidados necesarios, estos casos reflejan una relación muy distinta con la mascota y evidencian cómo, para algunos dueños, el perro acaba convirtiéndose en una carga de la que se desprenden temporalmente.

La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales contempla procedimientos para actuar en situaciones de este tipo cuando existen indicios de abandono. En esos casos, explica Martínez, la residencia debe comunicar la situación a los servicios municipales o provinciales de recogida de animales. Si, transcurrido el plazo establecido y tras los requerimientos oportunos, el propietario no responde, el animal puede ser retirado por la administración para su correspondiente gestión.

Competencia desleal y su impacto en el sector

Otro de los grandes problemas que denuncia el sector es la competencia desleal. Los empresarios aseguran que proliferan alojamientos que operan sin núcleo zoológico o sin las licencias necesarias, eluden controles sanitarios y de bienestar animal o desarrollan la actividad de forma irregular, lo que les permite ofrecer precios más bajos. Los establecimientos que sí cumplen la normativa sostienen que esta situación perjudica tanto a las empresas legalmente constituidas como a la seguridad y al bienestar de las mascotas.

Aumento de litigios relacionados con el derecho animal

A esta realidad se suma un aumento de los litigios relacionados con el derecho animal. «Están empezando a denunciar clínicas veterinarias, pero también nos afecta a criadores, residencias caninas y adiestradores. Están empezando a salir sentencias que dan miedo«, advierte Martínez.

Retos y responsabilidades del sector de residencias caninas

En un contexto en el que cada vez más familias consideran a sus mascotas un miembro más del hogar, las residencias caninas se han convertido en un servicio esencial durante los periodos vacacionales. Sin embargo, el crecimiento del sector también ha puesto sobre la mesa nuevos retos, como la necesidad de reforzar los controles, combatir la competencia desleal y concienciar sobre la responsabilidad que implica la tenencia de un animal más allá de las vacaciones.

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