Ceuta vuelve a situarse en el centro de la agenda europea por una crisis migratoria sin precedentes. Las primeras estimaciones del Ministerio del Interior cifran en torno a 49.000 las personas que habrían entrado desde Marruecos, principalmente a nado o bordeando el espigón del Tarajal. El balance humano ya se ha cobrado la vida de 34 personas en apenas cuatro días. En una ciudad que ronda los 83.000 habitantes, el episodio ha desbordado los recursos de acogida y ha mostrado que la frontera es, al mismo tiempo, el gran activo geográfico y la principal fuente de vulnerabilidad de Ceuta.
La ciudad ocupa también una posición económica singular entre ambas orillas del Mediterráneo. Su PIB por habitante se situó en 23.070 euros en 2025, la segunda cifra más baja de España y un 41,5% inferior a la media nacional, de 32.633 euros. Pese a esa distancia respecto al conjunto español, su riqueza es claramente superior al de los países del Magreb más próximos: 3.972 euros en Marruecos, 4.163 euros en Túnez y 5.335 euros en Argelia, según los datos del Banco Mundial.
El contraste resume la paradoja ceutí. La ciudad forma parte de una de las economías más desarrolladas de Europa y dispone de servicios públicos, seguridad jurídica e infraestructuras propias del marco español, pero su renta productiva se mantiene muy alejada de la media nacional. Al mismo tiempo, su cercanía con economías norteafricanas de menor PIB por habitante refuerza su atractivo migratorio y comercial, además de su posible función como plataforma de conexión entre la Unión Europea y el Magreb.
La emergencia se produce después de que el Tribunal Supremo fijara que las llamadas devoluciones en caliente no pueden aplicarse a quienes son interceptados en el mar cuando tratan de llegar a nado a Ceuta o Melilla. La sentencia, fechada el 29 de junio, resuelve el caso de un ciudadano argelino entregado a Marruecos tras ser interceptado el 14 de noviembre de 2024. El tribunal establece que en estos supuestos debe seguirse el procedimiento ordinario de devolución. La resolución forma parte del contexto jurídico, aunque no permite atribuirle por sí sola la llegada masiva.
Más allá de la emergencia, Ceuta intenta aprovechar su posición entre Europa y África. Su localización, su puerto, la pertenencia al marco jurídico europeo y su régimen fiscal singular constituyen ventajas evidentes. Sin embargo, su estructura productiva continúa muy concentrada. El Informe del mercado de trabajo de Ceuta del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) define a la ciudad como una economía de servicios: este sector reunía en 2024 el 90,23% de los ocupados, frente al 76,5% nacional. La industria apenas representaba el 3,26% y la construcción, el 6,51%.
El tejido empresarial también está fragmentado. El 71,29% de los centros de cotización tenía como máximo cinco trabajadores y el 93,37% no superaba los 25. Son principalmente microempresas, con menor capacidad para invertir, internacionalizarse o resistir crisis prolongadas. La tasa de paro alcanzó en el segundo trimestre de 2026 el 22,41%, la más alta de España, frente al 9,87% de la media nacional, pese a que durante ese periodo aumentó el número de ocupados y descendió el de desempleados en la ciudad.
Refugio fiscal del juego
La gran transformación reciente ha llegado de la mano del juego online y las apuestas deportivas. Las compañías con mayor facturación pertenecen a este sector, atraídas por las ventajas fiscales de la ciudad. El fenómeno ha incorporado empleo cualificado y ha situado a Ceuta en el mapa de la economía digital. El SEPE señala que, durante la última década, las actividades de juegos de azar y apuestas registraron un incremento del 451,9% en el número de afiliados y del 200% en centros de cotización.
El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, sostiene que “el juego online ha demostrado algo muy importante: que Ceuta puede competir”. Pero introduce también una advertencia: “No podemos construir el futuro de una ciudad sobre un solo sector”. A su juicio, la diversificación debe dirigirse hacia la logística, la economía verde, el turismo de calidad y los servicios avanzados. La formación será igualmente decisiva: atraer empresas tendrá un efecto limitado si los jóvenes ceutíes no adquieren la cualificación necesaria para acceder a los nuevos puestos de trabajo.
Una ciudad de importación y exportación
El comercio exterior ofrece otra imagen de contrastes. Según los datos del ICEX correspondientes a 2025, las exportaciones aumentaron un 59,66%, hasta alcanzar los 19,1 millones de euros. Ceuta fue la tercera provincia española con mayor crecimiento porcentual de sus ventas al exterior, únicamente por detrás de Melilla y Cáceres. Los aparatos y materiales eléctricos, los bienes de equipo, las manufacturas de consumo y los productos energéticos encabezaron las operaciones.
La otra cara es una dependencia importadora muy elevada. Las compras al exterior alcanzaron los 446,4 millones de euros, pese a caer un 26,7%, y dejaron un déficit comercial de 427,3 millones. Los combustibles y lubricantes concentraron más del 70% de las importaciones, una señal de la vulnerabilidad energética del territorio. En paralelo, durante 2025 se crearon 78 sociedades mercantiles, un 25,8% más que el año anterior, mientras que se disolvieron 22. Las nuevas empresas movilizaron 9,1 millones de euros de capital.
El potencial de Ceuta no reside en competir por volumen con Algeciras o Tánger Med. Su oportunidad está en convertirse en un nodo especializado de servicios europeos, tecnología, logística marítima y comercio seguro con el norte de África. Para conseguirlo necesita conectividad, suministro energético estable, seguridad jurídica y cooperación con Marruecos. Pérez Triano considera que la colaboración institucional y la certidumbre constituyen “la piedra angular y el requisito clave para cualquier inversión a largo plazo”.
El profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Granada Miguel Ángel Pérez considera que las restricciones fronterizas impiden que Ceuta compita como gran plataforma de mercancías con puertos como Tánger Med o Nador West Med. “Desde el punto de vista del comercio de mercancías, a Ceuta prácticamente solo le queda mirar hacia el norte y reforzar sus relaciones con Europa”, sostiene. Su principal oportunidad estaría, por tanto, en los servicios: economía digital, logística especializada y actividades empresariales internacionales, apoyadas en las ventajas fiscales del Régimen Económico y Fiscal y en una mayor cualificación de los profesionales locales. “Como suministradora de servicios, Ceuta puede mantener importantes oportunidades de futuro”, sostiene.
La crisis migratoria demuestra hasta qué punto la economía ceutí depende de una frontera sometida a tensiones políticas y sociales. Convertir la ciudad en una verdadera puerta económica de Europa exige que sus ventajas fiscales y geográficas se traduzcan en empresas estables, formación, empleo local y una base productiva más plural. De lo contrario, las grandes cifras de facturación convivirán con el paro más alto del país y con una economía expuesta a cada sacudida del Tarajal.
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