Lo que más miedo me daba era dejar a mis hijos sin papá, quería demostrarles que se podía sobrevivir

La vida de Sergio Peris-Mencheta dio un giro de 180 grados en abril de 2023 cuando una analítica reveló niveles alarmantes en las células de su sangre. «Me dicen que padezco una enfermedad: leucemia aguda mielodisplásica. Mismo nombre con distintos apellidos que la que se llevó a mi abuelo en 1960 y a mi padre en 2014″, relata el actor en su libro ‘730 días’.

Fue en mayo de 2024 cuando Sergio recibió un trasplante de médula gracias a la donación de su hermano. Un gesto que cambió el transcurso de la enfermedad y que le provocó varios efectos secundarios, entre ellos, la pigmentación de su piel.

Sergio Peris-Mencheta, en una entrevista en RTVECaptura RTVE

Desde entonces han sido varias las ocasiones en las que el actor, que cuando fue diagnosticado vivía entre España y Estados Unidos, ha hablado sobre la enfermedad y lo que supuso para él enterarse del diagnóstico: «Me centré en cuidarme, guiado por diferentes especialistas: comer sano, beber sano, hacer pilates tres días a la semana, sauna, baños fríos, respiración, ozonoterapia… Para finales de año, hacía tiempo que no me sentía tan limpito», relata en el libro.

Peris-Mencheta cuenta que, a pesar de la dureza del diagnóstico, lo que más le preocupó en todo momento fue dejar solos a sus hijos: «Lo que más miedo me daba era dejarlos sin papá. Quería demostrarles a mis hijos que se podía sobrevivir»

Sergio Peris-Mencheta, en 'La Revuelta'
Sergio Peris-Mencheta, en ‘La Revuelta’RTVE

Pese a que todavía le queda mucho camino por delante y la enfermedad le ha limitado en muchos aspectos, el actor de 51 años no tira la toalla: «Hay muchas cosas que me cuestan a nivel motor, todavía estoy medicado para mantener a raya el sistema inmune. Es un viaje que hay que tomárselo con mucha aceptación y disfrutarlo también«, declaraba ante las cámaras de Europa Press.

Sin embargo, afortunadamente, ya forma parte del pasado: «Yo estoy ya bien, la enfermedad desapareció. Me hicieron un trasplante de mi hermano. Hubo un señor que viajó hasta Los Ángeles en avión con la médula porque yo tenía 5.000 plaquetas; tenemos que tener 155.000 mínimo, y no podía viajar, me podía pasar cualquier cosa», declaraba hace unos meses en ‘La Revuelta’.

«Cada vez voy a mejor, pero es una evolución… Estoy haciendo rehabilitación y lo noto menos. Es como si a una tortuga el caparazón se le pegara a su cuerpo. Hay cosas que no puedo hacer. Ahora me toca tranquilidad, que llevo 50 años montando a caballo, jugando al rugby y de todo», añadía.



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