La provincia de Alicante tiene playas para todos los gustos: arenales urbanos con paseo marítimo, calas escondidas entre acantilados, rincones familiares de aguas tranquilas y grandes extensiones de arena donde todavía se conserva una sensación de naturaleza abierta. En una provincia donde el mar forma parte del día a día, encontrar una playa bonita no es difícil. Lo complicado es dar con una que mantenga ese equilibrio entre paisaje salvaje, acceso cómodo y servicios suficientes para pasar el día sin renunciar al entorno natural.
Por eso hay lugares que destacan incluso en una costa tan visitada como la alicantina. Playas donde el protagonismo no lo tienen los edificios ni los chiringuitos, sino las dunas, los pinares, las pasarelas de madera, el agua transparente y la vida marina que se puede ver casi desde la orilla. Una de las más especiales está en Elche, entre Arenales del Sol y Santa Pola: la Playa del Carabassí, un arenal que muchos consideran uno de los más salvajes y bonitos de la provincia.
Playa del Carabassí
La Playa del Carabassí se extiende bajo la sierra del mismo nombre y forma parte de uno de los paisajes litorales más valiosos del término municipal de Elche. Está compuesta por un sistema que combina dunas altas recientes, dunas fósiles y pinares de gran valor geológico y medioambiental. Dispone de servicio de hamacas, chiringuito, lavapiés, baños y vigilancia marítima, además de una parte catalogada como playa libre apta para el nudismo.
Entorno protegido
El gran atractivo de El Carabassí está en esa mezcla de playa amplia y entorno protegido. Para llegar a la orilla hay que atravesar pasarelas que cruzan el sistema dunar, una forma de acceso que permite disfrutar del paisaje sin pisar ni degradar una zona especialmente sensible. A un lado quedan las dunas y la vegetación costera; al otro, una franja de arena fina y dorada con vistas hacia el Mediterráneo, la Isla de Tabarca y el entorno del faro de Santa Pola. Esta playa es ideal para llevar gafas y tubo y disfrutar de la fauna marina.
Fondo marino
La playa no solo es bonita por fuera. Bajo el agua, El Carabassí ofrece uno de esos fondos que invitan a entrar despacio con gafas de snorkel. En las zonas más próximas a la orilla, especialmente donde aparecen rocas y pequeños cambios de profundidad, es habitual encontrar peces y observar el movimiento de la vida marina sin alejarse demasiado. Por eso es una playa muy recomendable para quienes quieren un baño más entretenido que el simple chapuzón. La transparencia del agua y el fondo relativamente accesible ayudan a que familias, niños y personas poco expertas puedan disfrutar del mar con prudencia.
El entorno que rodea la playa refuerza su carácter salvaje. Cerca se encuentran el Clot de Galvany y otros espacios húmedos que forman un conjunto ecológico de gran valor. Esa cercanía convierte la zona en algo más que una playa: es una puerta de entrada a un paisaje de dunas, aves, vegetación mediterránea y biodiversidad.
A pesar de esa apariencia natural, El Carabassí cuenta con servicios que facilitan la visita. Dispone de baños, vigilancia, lavapiés, hamacas y chiringuito, concentrados principalmente en algunos accesos, lo que permite mantener un equilibrio entre comodidad y conservación. También cuenta con Bandera Azul.
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