El historiador y catedrático de Historia Medieval José Luis Corral Lafuente volvió a poner el foco sobre uno de los episodios más controvertidos de la historia de España. Durante una intervención en COPE hace unas semanas, defendió que la expulsión de los moriscos tuvo consecuencias económicas, sociales y demográficas duraderas para el país. Además, explicó por qué.
Según el catedrático, aquella decisión fue «un desastre para España», de cuyas consecuencias «tardamos un siglo en recuperarnos». A su juicio, la medida afectó profundamente al desarrollo del reino, debilitó numerosas comarcas y dejó un vacío difícil de reemplazar durante generaciones.
Corral sostuvo que el país no solo perdió habitantes, sino también profesionales especializados cuya aportación resultaba fundamental para la economía cotidiana. Recordó que desaparecieron «los mejores albañiles, los mejores carpinteros, los mejores alfareros», oficios imprescindibles para mantener la actividad productiva de muchas localidades.
El historiador explicó que el origen del proceso se remonta a la conquista de Granada en 1492. Tras ese acontecimiento, los musulmanes que permanecieron bajo dominio cristiano recibieron la denominación de mudéjares y, durante un tiempo, pudieron conservar sus costumbres religiosas.
Esa situación cambió con rapidez. Los Reyes Católicos en 1502 y el emperador Carlos V en 1526 decretaron su conversión obligatoria al cristianismo. «Esos mudéjares convertidos a la fuerza son llamados moriscos», aclara el historiador.
Aunque fueron bautizados, la conversión no implicó un abandono real de sus creencias. Corral señaló que «siguieron practicando la religión del Islam» de forma clandestina en sus hogares, manteniendo ritos y tradiciones lejos del control de las autoridades.

Las reflexiones del catedrático invitan a revisar un episodio histórico cuyas consecuencias, según su interpretación, trascendieron el ámbito religioso. La pérdida de población y de trabajadores cualificados condicionó la evolución económica y social de España durante décadas, dejando una huella persistente.
Para el profesor, analizar estos acontecimientos permite comprender cómo determinadas decisiones políticas pueden modificar el rumbo de un país durante generaciones. Considera que la historia no debe entenderse únicamente como una sucesión de fechas, sino también como una herramienta para valorar el impacto real que tienen las actuaciones de quienes ejercen el poder y sus efectos sobre la sociedad, la economía y las generaciones futuras de España misma.
Como conclusión, Corral lanzó una reflexión sobre las decisiones políticas y su impacto histórico. «España siempre ha sido un gran país, pero en ocasiones los dirigentes no se han portado demasiado bien y han cometido errores tremendos», finalizaba el historiador.









