Vox no ha tardado ni cien días en volver al ‘cuerpo a cuerpo’ con los ministros de Pedro Sánchez en su regreso al Gobierno de Aragón.
Si la anterior legislatura dejó titulares de toda clase con Bolaños, Ángel Víctor Torres o Irene Montero como protagonistas, esta también ha empezado fuerte.
La ministra Sira Rego ha denunciado al Ejecutivo aragonés ante la Fiscalía de Menores por suprimir la ‘paga semanal’ de los menores migrantes.
Dice que es «de lo más repugnante» que ha visto en los últimos años, una medida «racista y miserable» que amenaza con hacer saltar por los aires los pocos puentes que quedaban entre el Pignatelli y La Moncloa.
Es el último ejemplo de una larga lista de encontronazos en los que la formación de Santiago Abascal no ha ahorrado en calificativos para referirse a los ministros y a las políticas del Gobierno de coalición.
Y la situación no va a ir a mejor. De hecho, desde Vox dudan de que lleguen a conocer a la ministra Rego en persona, ya que no tienen intención de asistir a las sectoriales de Infancia y Juventud.
Un rosario de polémicas
Ángel Víctor Torres ha sido, probablemente, el ministro que más ha confrontado con Vox en Aragón (y viceversa).
Al titular de Política Territorial y Memoria Democrática le invitaron a acudir «al Constitucional, al consejo Jedi o a Marte» en pleno rifirrafe por la derogación de la Ley de Memoria.
Su supresión fue criticada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) por «vulnerar los derechos humanos e invisibilizan a las víctimas», pero para Vox fue siempre una línea roja y nunca hizo mención de dar su brazo a torcer.
No menos sonado fue el ‘no apretón de manos’ de la que fuera ministra Irene Montero con la entonces presidenta de las Cortes de Aragón, Marta Fernández. Su ‘¿Qué tal, presidenta? Me alegro de que nos encontremos en un evento europeo para defender el derecho al aborto’ forma parte ya de la historia reciente de la Comunidad.
Un encuentro frío como pocos que marcó la etapa de la líder voxista al frente del Parlamento aragonés.
La grabación (y difusión) del audio del saludo entre Nolasco y Félix Bolaños fue otro de los ‘momentos cubre’ del pasado mandato. Esta vez, el choque venía por la ley de amnistía y el recurso de inconstitucionalidad que tenía previsto interponer el Ejecutivo aragonés.
«Están siempre en la patochada del día», llegó a decirles el titular de Justicia al enterarse de que había sido grabado sin su consentimiento.
Con la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, las relaciones no han sido menos complicadas. Ya en 2024, antes de que Vox se hiciese con las competencias en materia de inmigración, la socialista decía que iba a poner «pie en pared a la xenofobia de Alejandro Nolasco».
¿La respuesta? Otro sonado cruce de acusaciones en el que el vicepresidente respondió asegurando que Saiz había regalado el Ayuntamiento de Pamplona a Bildu, «un partido abiertamente xenófobo que quema la bandera de España y exhibe fotos de los etarras como si fueran héroes».
Con Pilar Alegría, los encontronazos han sido constantes tanto en su etapa como ministra y portavoz como en su vuelta a Aragón como secretaria general del PSOE. La polémica foto con Paco Salazar o el recorte a la cátedra de Cooperación al Desarrollo han sido utilizados como dardos en ambas direcciones.
En los últimos meses, los socialistas han redoblado sus ataques a Nolasco por salir «día sí y día también a anunciar medidas que preocupan mucho al sector social y a las Cortes de Aragón». Y los de Abascal no se han quedado atrás.
Vox ha salido ‘crecido’ de todas estas polémicas, que aprovecha para reforzar su mensaje ante su electorado. «Si me ataca este Gobierno, el más nocivo en la historia de España, es síntoma de que estamos en el buen camino», llegaba a decir Nolasco tras su choque con Elma Saiz.
«Decisión del Departamento»
El presidente de Aragón, Jorge Azcón, evitó ahondar este lunes en la polémica de la supresión de las ‘propinas’ por ser una decisión que «ha tomado el Departamento» de Alejandro Nolasco.
«Lo sensato es que sea el Departamento el que la explique con detalle», contestaba a preguntas de los periodistas.
Sí aclaraba, en todo caso, que ya había menores a los que se les estaba restringiendo esa ‘propina’ en función de sus acciones.
De Puente al Consejo de Política Fiscal
Entre el PP y el Gobierno de Sánchez tampoco reina, precisamente, la armonía.
Incontables han sido las decisiones que los populares han llevado a la Justicia, con temas tan variopintos como la amnistía o el reparto de menores migrantes.
Sonada fue, también, la ‘espantada’ de los consejeros de Sanidad en la sectorial que se celebró en octubre de 2025 en Zaragoza capital.
La Consejería de Fomento de Octavio López llegó a reunirse en una prometedora bilateral con el Ministerio de Óscar Puente, pero tras las buenas palabras, el compromiso de verse cada 6 meses quedó en nada y dejó sin resolver los múltiples ‘debes’ que, años después, se siguen reivindicando desde la Comunidad.
El mejor termómetro de cómo están ahora mismo las relaciones con el Gobierno central es lo que ocurrirá dentro de unas horas en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde se abordará la polémica reforma de la financiación autonómica.
La Comunidad ve en la propuesta del Ejecutivo de Pedro Sánchez un «trágala» que no está dispuesto a aceptar al considerar que Aragón es una de las comunidades que peor saldría parada con el nuevo sistema.
El único ‘oasis’ entre tanta confrontación ha sido la lucha contra incendios, donde el Gobierno de Aragón y el de España han actuado de la mano sin importar los colores. La coordinación ha sido total, y los gestos y agradecimientos entre ambas partes, constantes.
Pero la tónica de cara a los próximos meses será seguramente otra. Y más con unas elecciones municipales (y generales) a la vuelta de la esquina que amenazan con volver a poner patas arriba la política autonómica.










