La zona cero comienza varios kilómetros antes del fuego. Comienza en una carretera cerrada, frente a un control que obliga a dar media vuelta y buscar otra entrada que también estará cortada. Este lunes, el intento de llegar desde Aldea del Fresno terminó ante las restricciones impuestas en torno al incendio; la alternativa por Almorox, siguiendo desde Toledo el recorrido de las llamas hacia Madrid y Ávila, condujo al mismo sitio.
No hubo forma de acercarse más. La última parada fue Villamanta, uno de los pueblos que durante los últimos días ha recibido a los desalojados de la Sierra Oeste madrileña y desde donde la emergencia se contempla al otro lado de un perímetro al que sólo acceden los servicios de extinción.
Más allá de esas barreras trabaja desde la noche del sábado un pequeño ejército llegado del otro lado de la frontera. Son bomberos portugueses, pilotos griegos e italianosy especialistas desplazados a España a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil.
La ayuda tiene, al menos para los portugueses, el carácter de una devolución casi inmediata. A comienzos de julio, cuando el fuego golpeó el centro de Portugal, 120 militares de la UME cruzaron la frontera para trabajar durante cuatro jornadas en el incendio declarado en Vouzela.
Ahora el recorrido se hace en sentido contrario. «España nos ayudó a nosotros», explica uno de los bomberos portugueses desplazados a Ávila, una frase que resume una cooperación construida sobre la certeza de que, en veranos como éste, el país que envía los refuerzos puede ser el siguiente en necesitarlos.
El contingente de la UME desplazado a Portugal estuvo formado por 364 militares y 116 vehículos.
La memoria de ese intercambio alcanza también a los otros países presentes en el operativo. España ha acudido repetidamente en ayuda de Grecia: en 2019 desplegó en la isla de Eubea un Canadair, diez integrantes del 43 Grupo y tres militares de la UME; en 2021 volvió a enviar efectivos de enlace y medios aéreos, y en 2023 mantuvo durante doce días en la región de Evros un dispositivo de 32 personas y dos aviones.
El historial oficial de la Unidad recoge además una intervención aérea en Italia en 2007, con 37 horas de vuelo y 70 descargas. Los bomberos y pilotos reunidos ahora entre Madrid y Ávila forman parte, por tanto, de una cadena europea en la que los papeles cambian con cada incendio: unas veces se combate el fuego propio y otras se cruza una frontera para combatir el de los demás.

Casi 200 efectivos
Las primeras «brigadas internacionales» de este incendio sumaban 176efectivos, 41 vehículos y cuatro aviones Canadair. El dispositivo ha seguido creciendo desde entonces: la Comisión Europea elevó este lunes a 134 el número de portugueses desplegados y confirmó la movilización de seis aeronaves procedentes de Grecia, Italia y Turquía.
El contingente portugués salió el sábado por la tarde de Guarda y alcanzó la provincia de Ávila hacia las diez y media de la noche. Interior contabilizó inicialmente 129 integrantes, pero la fuerza recibió refuerzos durante el desplazamiento y terminó reuniendo a 134 operativos.
Entre sus 41 vehículos hay un bulldozer, 16 autobombas, seis nodrizas, un puesto de mando avanzado móvil, un vehículo de drones, tres ambulancias y varios medios logísticos. Llegaron a Navaluenga, establecieron su base de operaciones en Ávila y fueron enviados hacia el sur de la provincia, cerca ya del límite con Madrid.
Allí trabajan bajo las órdenes de la Unidad Militar de Emergencias. La fuerza portuguesa ha sido dividida en dos turnos: mientras una mitad combate las llamas, la otra descansa para mantener el dispositivo activo durante las 24 horas. Su misión inmediata consiste en defender viviendas, explotaciones y animales, consolidar las zonas ganadas al incendio y realizar maniobras de fuego controlado que permitan frenar un frente demasiado intenso para atacarlo directamente.

El diputado de Cultura junto al comandante portugués, David Lobato.
El comandante David Lobato, responsable del grupo portugués, lo explicó desde Ávila con el ruido de los helicópteros de extinción al fondo. La potencia del incendio es tan elevada, aseguró, que los medios disponibles no pueden apagarlo en un ataque frontal.
«El agua no llega al suelo debido a la energía que es liberada«, advirtió. El objetivo, por tanto, es gestionar el avance de las llamas, contenerlo y aguardar una ventana de humedad, temperatura y viento que permita entrar sobre el frente con alguna posibilidad de extinguirlo.
A los portugueses se les ha asignado además una línea concreta que defender. Las autoridades españolas les encargaron impedir que el fuego de Ávila atravesara la carretera 501, ante el temor de que una rotación del viento permitiera la interacción con el incendio que avanza por la Sierra Oeste de Madrid.
L’Europe se tient aux côtés de la France et de l’Espagne face aux incendies dévastateurs qui les frappent.⁰
5 avions et 2 hélicoptères de la flotte rescEU sont désormais déployés en France.⁰
Et 4 avions arrivent aujourd’hui en Espagne.⁰
Copernicus fournit également des cartes…— Ursula von der Leyen (@vonderleyen) July 25, 2026
Operativo conjunto
Los operativos trabajan en ese sector junto a la UME, protegiendo casas y ejecutando quemas técnicas para restar combustible a las llamas. El lunes por la mañana, Lobato aseguraba que el objetivo seguía cumpliéndose, aunque advertía de que el perímetro era enorme y la evolución todavía dependía del viento.
Sobre sus cabezas operan los medios llegados del Mediterráneo. Grecia desplazó a 33 efectivos, dos Canadair y un avión de apoyo. Italia envió otros 14 especialistas y dos Canadair, incorporados desde el sábado. Son aeronaves anfibias capaces de cargar agua en embalses o masas de agua cercanas y regresar en pocos minutos al incendio, aunque en los frentes más violentos ni siquiera sus descargas garantizan que el líquido alcance la vegetación.
Interior aceptó después la contribución de Turquía, formada por dos Air Tractor Fireboss, con lo que el dispositivo internacional aéreo ascendió a seis aviones.
La ayuda extranjera se integra en un operativo que intenta contener incendios que ya no respetan límites administrativos. Los tres fuegos originados en Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y Almorox terminaron fusionándose en un único incendio de la Sierra Oeste, mientras las llamas de Ávila avanzaban a pocos kilómetros.

Llegada de los bomberos portugueses a Naturávila.
Este lunes permanecían evacuados al menos 13 municipios madrileños y confinados San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa y Villa del Prado. En la Comunidad de Madrid habían resultado afectadas alrededor de 28.000 hectáreas y más de 55.000 personas habían sido evacuadas o confinadas.
Por eso resulta imposible llegar hasta el lugar donde trabajan los portugueses. Desde Villamanta, después de probar las carreteras de Aldea del Fresno y Almorox, la guerra contra el fuego sólo puede adivinarse tras los controles que cierran el paso.
Al otro lado, mientras los Canadair griegos e italianos vuelven a levantar el vuelo y los equipos portugueses se relevan para trabajar durante toda la noche, la misión sigue siendo más modesta y más urgente que apagar el incendio: conseguir que no cruce una carretera más.










