Laura nunca se imaginó que tendría que recurrir a la fecundación in vitro (FIV) para cumplir su deseo de ser madre. «Al principio cuesta asumir que necesitas ayuda para conseguir un embarazo, pero llegó un momento en el que entendimos que era el siguiente paso», explica a este periódico. Se trata de una técnica de reproducción asistida que permite fecundar los óvulos en el laboratorio para, posteriormente, transferir el embrión al útero.
La decisión, cuenta, fue «muy meditada». Comenzó el tratamiento «con muchos nervios, pero también con ilusión», y con una expectativa clara: «tener una oportunidad real de cumplir nuestro deseo de ser padres». Durante el proceso, la ilusión convivió con los nervios y la incertidumbre.
«Nunca sabes cómo va a responder tu cuerpo o cuál será el resultado», reconoce Laura, que intentó vivir cada etapa «pensando que estaba un paso más cerca de conseguirlo». En su caso, añade, «el apoyo del equipo médico hizo que me sintiera muy acompañada durante todo el proceso».
El paso del tiempo también pesó. «Cuando empiezas a buscar un embarazo piensas que todo va a suceder de una manera y, si no ocurre, es inevitable sentir que el tiempo pesa un poco más», relata. Con el tiempo, aprendió que «cada persona tiene su ritmo» y que «compararse con los demás no ayuda».
«Un intento no define el resultado final»
Cuando el tratamiento no salió como esperaba, tampoco fue fácil. «Cuando empiezas un ciclo siempre tienes muchas esperanzas», señala. Para afrontar ese momento, se permitió «estar triste unos días», pero también entendió que «un intento no define el resultado final». Hablar con su pareja y confiar en el equipo médico que les acompaño durante todo el proceso le ayudaron a seguir adelante.
En su entorno, asegura, muchas personas hablaban «desde el cariño», aunque no siempre supieran realmente qué decir. Frases tan manidas como «ya llegará» o «no le des tantas vueltas» podían resultar difíciles de escuchar durante el proceso. «Sé que lo hacen con buena intención, pero cuando estás viviendo el proceso lo que más agradeces es que simplemente te escuchen», afirma.
Mirando atrás, Laura cree que es importante entender que «una FIV no es solo un tratamiento médico; también implica mucha ilusión y muchas emociones». Por eso, a quienes atraviesan una situación similar les lanza un mensaje: «que confíe en el proceso y que no pierda la esperanza». «Habrá días mejores y peores, pero sentirse acompañado hace una gran diferencia». Y, sobre todo, que «celebre cada pequeño paso, porque todos forman parte del camino».
Fotografía del 25 de abril de 2018, de un análisis de óvulos en el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) en Panamá. Los resultados que presentan las técnicas de Reproducción Asistida como la Fecundación In Vitro (FIV) empleada con la donación de óvulos, muestra una eficacia de 97 por ciento, si se efectúa en un tercer intento, indicaron a Efe expertos del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) en Panamá. / EFE/Bienvenido Velasco
La edad de la mujer es clave
Según nos explica la doctora Marina González, responsable de la Clínica de Reproducción Asistida Ginemed Bilbao, la fecundación in vitro está indicada «en casos como alteraciones de las trompas, problemas importantes en la calidad del semen, esterilidad de larga evolución o cuando es necesario realizar un estudio genético de los embriones». Y es que aunque cada caso es diferente, el tratamiento suele durar unas tres semanas desde el inicio de la estimulación ovárica hasta la transferencia embrionaria.
Sin embargo, antes de inciar el tratamiento, se realiza un estudio completo para conocer las circunstancias de cada paciente o pareja. «Valoramos aspectos ocmo la reserva ovárica, la salud del útero y la calidad seminal, entre otros», aclara la especialista. Las probabilidades de éxito dependen de muchos factores, pero la edad de la mujer sigue siendo uno de los más importantes junto a la calidad de los gametos y el estado general de salud.
Expectativas realistas
Hayt muchos mitos en torno a la fecundación in vitro: miedo a los tratamientos hormonales e incluso que la edad no es relevante en una FIV. Sin embargo, la doctora González señala que «lo que más pesa suele ser la incertidumbre. Es importante entender que, en muchos casos, este proceso es una carrera de fondo y mantener expectativas realistas ayuda a vivirlo con mayor serenidad». Existe un gran desconocimiento sobre el impacto que tiene la edad en la fertilidad, matiza, ya que la reproducción asistida puede ayudar, pero no elemina el paso del tiempo sobre la capacidad reproductiva.
Aunque el camino «no siempre es rápido», la mayoría de las personas que inician un tratamiento de reproducción asistida acaban consiguiendo «su proyecto de familia», De ahí que sea fundamental ponerse en manos de un equipo médico que «pueda resolver todas sus dudas» y mantener hábitos de vida saludables, hacer ejercicio físico moderado y apoyarse en profesionales de la psicología cuando sea necesario.
Fuente: La Nueva España









