Si algo le faltaba a la tercera temporada de ‘Silo’ (Apple TV), era más Tim Robbins (West Covina, California, 1958). Su personaje, Bernard Holland, estricto jefe de Informática y después alcalde en funciones del búnker subterráneo titular, parecía no haber sobrevivido, ni moral ni físicamente, al final de la segunda temporada. Pero en el recién estrenado cuarto episodio, Holland regresa de entre los muertos y con afán de corregir los errores pasados. Hablamos con el célebre colaborador de Robert Altman (‘El juego de Hollywood’, ‘Vidas cruzadas’, ‘Pret-a-porter’), los hermanos Coen (‘El gran salto’) o Frank Darabont (‘Cadena perpetua’) sobre este giro inesperado y otros de sus trabajos en televisión.
P. ¿Cuando supo que Bernard iba a regresar a la acción?
R. Bueno, Graham [Yost, creador de la serie] me dio pistas sobre todo el arco del personaje cuando entré en el proyecto. Me avisó que el personaje parecería una cosa en el primer par de temporadas y que daría un gran giro en la tercera. Todavía no estaban listos los guiones de esa temporada, pero me dijo que iba a pasar algo. De modo que estuve al tanto desde bastante al principio.
P. Ahora parece interesado en colaborar con Juliette [Rebecca Ferguson], quien antaño fue su enemiga. No esperaba algo así de Bernard. ¿Usted?
R. Tuvo una gran revelación al final de la segunda temporada. Descubría una verdad que, en cierto modo, sacudía toda su realidad. Debe ser terrible ocupar una posición de poder basada en un cierto pensamiento, una cierta verdad… Y luego descubrir que todo era mentira. Es la clase de revelación vital que sacude a la gente. Todos tus cimientos se disuelven bajo tus pies. Como actor, me pareció un regalo tener la oportunidad de mostrar ese cambio. Cambia físicamente a causa de las lesiones que sufría al final de la segunda temporada. Pero también moral y espiritualmente. Éticamente. Cambia en todo, en fin.
P. También le interesaba, cuando empezó a ser Bernard, interpretar a alguien capaz de justificar el mal por un bien mayor. O lo que ese personaje considera bien mayor.
R. Las personas en posiciones de poder siempre hacen racionalizaciones en su cabeza para su propia supervivencia. Es difícil sobrevivir cuando sabes que has hecho cosas inmorales. A menudo justifican esas inmoralidades diciendo que sirven a un bien mayor. Vamos a sacrificar a veinte para salvar a mil. Me interesaba explorar esa forma de pensar. Siempre había querido meterme en la cabeza de una persona capaz de racionalizar esos comportamientos.
P. Al final es todo cuestión de poder.
R. He estado en posiciones donde podría haber tenido acceso al poder. Y para mí, la decisión siempre fue clara. No quería hacer eso. No quiero comprometer mi moralidad. Si hubiera tenido un deseo mayor de habitar esos espacios, lo habría hecho y no estaría hablando con usted ahora mismo. Bernard accede a ello, hace las racionalizaciones necesarias, compromete su alma… Y después, al salir al otro lado, entiende que ha estado viviendo una mentira. Que ha hecho daño a la gente sin razón. Ahora le toca vivir con ello y tratar de enmendar las cosas.
P. Muchos de sus proyectos tienen un ángulo político, se preocupan por la sociedad de su tiempo. ¿Qué ideas de ‘Silo’ le parecían más atrayentes en este sentido?
R. Cuando leí el guion por primera vez, acabábamos de salir del confinamiento. Y había tenido mis problemas con aquello. Se suponía que solo iban a ser dos semanas, lo necesario para aplanar la curva, pero acabaron siendo dos años [en el estado de California, en realidad, fueron aproximadamente diez meses]. Y tuve mis problemas con eso. Este guion hablaba de una sociedad confinada, de una sociedad a la que le contaron una historia que debía aceptar. Si no la aceptabas, te ibas fuera. Este guion hablaba de la importancia de mentir para mantener el orden. Para mí era un reflejo del tiempo en que vivimos, una clase de proyecto difícil de encontrar.
P. No se le ha visto a menudo en paisajes de ciencia ficción, aunque ha participado en al menos dos películas espléndidas del género, muy distintas entre ellas: la intimista ‘Código 46’, de Michael Winterbottom, y la espectacular ‘La guerra de los mundos’, de Steven Spielberg.
R. ‘Código 46’ es una película preciosa. Seguramente una de las que me siento más orgulloso de haber hecho. Puede que trate sobre el futuro, pero aborda cuestiones morales aplicables al presente, como pasa a menudo en este género. Uno de mis escritores favoritos es Kurt Vonnegut, quien se servía del humor y la sátira para imaginar situaciones hipotéticas de ciencia ficción que, en realidad, reflejaban cómo somos ahora.
P. ¿Siente debilidad por alguno de los muchos trabajos televisivos que ha hecho a lo largo de su carrera? Me gustaría destacar su episodio de ‘Luz de luna’ o la historia ‘¡Cámara… acción!’ de ‘Cuentos asombrosos’, dirigida por Martin Scorsese.
R. Poder conocer a Scorsese y trabajar con él fue una gozada. Cuando empecé, trabajaba en televisión por no tener que hacerlo en un restaurante. Y, bueno, en cierto modo era un modo de poder producir mis obras con [el grupo teatral] The Actors’ Gang. Poco a poco, a medida que me colaba en mejores proyectos, empecé a verle el valor. ‘Luz de luna’, ‘Cuentos asombrosos’… Esa clase de series demuestra que hay artistas en este negocio y que hay historias fabulosas para contar. Al principio lo trataba como un curro, no como una forma de arte. Después cambié de opinión.
Uno de mis escritores favoritos es Kurt Vonnegut, quien se servía del humor y la sátira para imaginar situaciones hipotéticas de ciencia ficción que, en realidad, reflejaban cómo somos ahora
P. Durante la última década, ha sido más fácil verlo en series que en películas.
R. Porque durante esta última década, Hollywood ha dejado el negocio de hacer películas para el público adulto y se ha concentrado cada vez más en levantar proyectos que no me resultan interesantes. No me interesa Marvel ni toda esa ola de superhéroes. Son filmes abiertamente violentos; se sirven del medio para justificar la violencia. Y no creo que eso sea sano para una sociedad. No es algo en lo que quiera participar. Las historias para gente adulta salen ahora del streaming y la televisión. Estoy muy orgulloso del trabajo hecho. Me habría gustado que ‘The brink’ hubiera tenido otra temporada. Era una sátira sólida y decía cosas importantes.
P. También ‘Here and now’, de Alan Ball [‘A dos metros bajo tierra’], mereció otra oportunidad.
R. ¡Pasa la voz! [ríe].
P. Ahora que las secuelas tardías imposibles están a la orden del día, ¿se ha planteado alguna vez una reunión de ‘Cadena perpetua’?
R. No, no hay posibilidad de una secuela. Alguna vez me lo han ofrecido, pero no estoy interesado y Morgan [Freeman] tampoco lo está. Creo que la película es perfecta como está. Fue un fenómeno en toda regla. Y todavía hoy se me acerca gente para decirme lo importante que ha sido en sus vidas.
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