El avance de las llamas del incendio de la Vall d’Uixó (Castellón), que se mantiene activo y sin control desde el sábado, está cruzándose en su avance con restos bélicos de la Guerra Civil española en su avance por la sierra de Espadán. Se trata de varios residuos de artillería, los cuales están estallando cuando se acerca el fuego. Así lo ha explicado Chevi Bolumar, Jefe de Unidad de los Bomberos Forestales de la Generalitat Valenciana, en una intervención en el canal 24 horas de Televisión Española. Cabe recordar que en la provincia de Castellón se mantuvo la Línea XYZ, la línea de Levante o Matallana, que mantuvo la defensa de la República para mantener el Mediterráneo libre del avance fascista. La situación está obligando los efectivos desplegados a extremar las precauciones y retirarse en caso de explosión, aunque son complejas de prevenir.,
No es una situación inédita porque ya se produjo durante el incendio de Bejís del año 2022 que calcinó 42.000 hectáreas. Entonces, los vecinos de la localidad de Ríos de Abajo. «Hay muchas bombas enterradas por esta zona y no es la primera vez que pasa porque hace diez años hubo otro incendio y los lugareños contaban que también se escucharon», detallaba una vecina.
Esta situación añade virulencia al incendio, cuyas llamas están alcanzando los 20 metros de altura, según Bolumar lo que equivaldría a un edificio de cinco pisos de altura. La lucha para controlarlo está siendo compleja por la gran cantidad de biomasa o de combustible acumulado desde hace 40 años. «Se trata de una zona despoblada y que se ha ido vaciando por el éxodo a las grandes ciudades -, ha explicado-. Se ha estado acumulando combustible desde hace 40 años y, ahora, se está liberando en cuestión de horas».
Mejores condiciones
El bombero ha explicado que las condiciones meteorológicas están mejorando en las últimas horas porque se ha producido un aumento del nivel de humedad y una bajada de las temperaturas. Según las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), este será el segundo día de alivio térmico después de un mes de julio tórrido. Así lo refrendan desde la agencia: «Las condiciones meteorológicas son más favorables con entrada de brisa desde el mediodía que irá generando una inversión térmica por debajo de 1.500 metros». Esto, sin embargo, puede empeorar la calidad del aire y la visibilidad al «quedar el humo confinado».
Tras un fin de semana crítico, las condiciones meteorológicas extremas de poniente, viento fortísimo y baja humedad han provocado que las llamas hayan calcinado ya alrededor de 6.500 hectáreas en un perímetro superior a los 48 kilómetros. La emergencia condiciona directamente el día a día de más de 76.000 vecinos repartidos en 21 municipios, entre localidades evacuadas y zonas confinadas por precaución.
Ante la evolución de las llamas y la presencia de humo denso que reduce la visibilidad a niveles peligrosos, los servicios de emergencias mantienen severos cortes de tráfico para proteger a la población y garantizar el paso expedito de los vehículos de extinción.
Suscríbete para seguir leyendo














