El incendio forestal en la Sierra de Espadán, en la provincia de Castellón, sigue descontrolado después de arrasar cerca de 7.000 hectáreas en apenas dos días. La virulencia de las llamas ha obligado a evacuar a 16.000 vecinos de varios municipios, entre ellos Artana. Desde allí, Vicente Silvestre, uno de los desalojados, ha relatado la angustia vivida y ha criticado duramente la gestión del parque natural, considerado el gran pulmón verde de la provincia.
Una evacuación crítica y caótica
Vicente Silvestre, ahora refugiado en Benicasim en casa de unos amigos, ha descrito en COPE los momentos de tensión que se vivieron durante el desalojo. «Tuvimos que salir todos juntos y de forma rápida», explica. La orden de evacuación provocó una «caravana impresionante de vehículos», generando un gran atasco en la salida del pueblo. La situación se volvió crítica cuando se vieron obligados a cambiar de ruta.
Tuvimos que retroceder, porque una ráfaga de fuego cruzó la carretera»
El propio Silvestre ha narrado cómo el fuego les cortó el paso: «Tuvimos que retroceder, porque una ráfaga de de de fuego cruzó la carretera y tuvimos que dar la vuelta rápido». La intervención de la Guardia Civil fue clave para redirigir a los vecinos por una vía alternativa, en medio de escenas de desesperación.
El parque natural, «pasto de las llamas»
Aunque el casco urbano de Artana se ha salvado gracias al trabajo de los bomberos y la UME, Silvestre lamenta que el entorno natural ha sido devastado. «El término municipal y todo lo que es la zona de parque natural, vamos, que desaparece», afirma con resignación. La información les llega a través de redes sociales y contactos de WhatsApp, ya que la incertidumbre sobre el regreso a casa es total.
Para este vecino, la catástrofe era previsible. «Ya hace tiempo que veíamos que esto iba a pasar», asegura. Su testimonio apunta directamente a la gestión del espacio protegido. «Muchos nos preguntamos qué es un parque natural. Un parque natural ha sido una inacción, ha sido prohibiciones, han sido vetos a los agricultores, a los ganaderos, y ha sido, pues, al final, pasto de las llamas», denuncia.
La limpieza de por sí natural ha sido el fuego»
Silvestre sostiene que la falta de actuaciones de limpieza y mantenimiento ha convertido la sierra en un polvorín. En su opinión, la dejadez ha provocado que el propio incendio se convierta en el único agente de limpieza del monte. «No se ha hecho ninguna actuación para de limpieza ni de mantenimiento, y y al final, pues la limpieza de por sí natural ha sido el fuego», concluye con dureza.
Incertidumbre y esperanza de volver a casa
A pesar de la tragedia ambiental, Vicente Silvestre respira aliviado al saber que su negocio, una empresa de distribución de jamones, no ha sido afectado al no haber entrado las llamas en el casco urbano. Ahora, como el resto de los 16.000 evacuados, solo le queda esperar. «Ahora son, que pasen horas y esperar, y y que no pase nada ni en nuestro municipio ni en ni en los municipios vecinos», señala. La esperanza es poder volver a casa lo antes posible: «Ojalá mañana por la tarde la cosa se calme y podamos volver a nuestras casas».














