Una gran manifestación en paz, y luego llegó la Policía

El calor se apiadó de los manifestantes. Es una deferencia que no pueden esperar de sus torturadores PP/PSOE, esclavos al alimón de los mismos grupos criminales que han destruido Mallorca, ya irreversiblemente. Con el agravante de que los socialistas se humillan pensando que los mafiosos van a votarles (risas en off). Esta conjura se ve amparada por los parásitos de la sociedad civil de pago, heraldos del «nada se puede contra los gigantes turísticos». Se olvidaron de comunicárselo a Don Donald Trump, que ha expulsado a los hoteleros mallorquines a latigazos del templo cubano.

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