Los xeremiers han abierto este domingo la tercera gran manifestación consecutiva contra la masificación turística en Palma. Tras ellos, una riada de personas ha recorrido el centro de la ciudad bajo el lema ‘Mallorca al límit’ para reclamar un cambio de modelo económico y denunciar las consecuencias del turismo sobre la vivienda, el territorio y los servicios públicos.
La marcha, convocada por la plataforma Menys Turisme, Més Vida, ha reunido a 25.000 personas, según la Policía Nacional al inicio de la manifestación, y a más de 70.000, según la organización, y ha concluido con momentos de tensión en ses Voltes, donde un grupo de participantes ha terminado forzando las vallas de acceso al recinto.
La movilización ha partido poco después de las 19.00 horas desde la plaza de España y ha avanzado por las Avenidas, Via Roma, la Rambla, el paseo del Born y el paseo Sagrera hasta llegar, alrededor de las 20.45 horas, a ses Voltes. Durante todo el recorrido se han sucedido las pancartas con mensajes como «Plor perquè destrossen ca meva», «Tsunami turístic, la nostra extinció», «Tenc dret a viure on vaig néixer», «Més càstig per unes pintades que per deixar un poble sense veïns?» o «Do you find the beach? Jo cerc un sostre».
Los manifestantes han coreado consignas como «Menys turisme, més vida», «Més mallorquins, menys alemanys» o «Fora guiris dels nostres barris», mientras numerosos turistas seguían el paso de la protesta desde las aceras, las terrazas y los balcones del centro de Palma, muchos de ellos grabando la marcha con sus teléfonos móviles.
Antes de la lectura del manifiesto, la organización ha dedicado unas palabras a las dos activistas detenidas esta semana por las pintadas en inmobiliarias de Santa Maria del Camí, al considerar que han sido «criminalizadas». Los asistentes han respondido con gritos de «Son activistes, no terroristes».
Una Mallorca «al límite»
Ya desde el escenario, la plataforma ha asegurado durante la lectura del manifiesto que «Mallorca hace años que superó el límite» y ha defendido que la isla vive una situación de emergencia social derivada del actual modelo turístico.
Los organizadores han afirmado que «la turistificación invadió nuestras costas, después nuestros pueblos y nuestras ciudades y actualmente está ocupando nuestras casas» y han denunciado que más de 105.000 viviendas de Mallorca se destinan al uso turístico, tanto legal como ilegal. Según han sostenido, esta situación provoca que «cada vez somos más las que nos vemos obligadas a irnos» de la isla.
El manifiesto ha dirigido buena parte de sus críticas al Govern. «Si después de tres manifestaciones multitudinarias hoy volvemos a estar aquí, es a pesar de sus políticas y no gracias a ellas«, han señalado, antes de exigir a las administraciones que «dejen de ignorar las demandas sociales» y sitúen «las necesidades de la ciudadanía por delante». También han criticado la promoción turística del eclipse solar del próximo 12 de agosto, al considerar que se ha utilizado para «atraer a más gente, incrementar los precios de manera desorbitada y desatenderse del colapso que puede generar».
Tensión final
La plataforma ha denunciado además que «las fuerzas y cuerpos de seguridad han comenzado una ola represiva para detener el movimiento contra la turistificación» y ha sostenido que existe un intento de «criminalizar y desmovilizar» las protestas. «Una pintada en la fachada de una inmobiliaria o un búnker de Es Trenc se puede borrar, pero el impacto de la construcción sin límites, el desperdicio de recursos o el sufrimiento de las trabajadoras del sector turístico son mucho más difíciles de revertir», han defendido.
La tensión se ha producido minutos después. El acceso a ses Voltes ha permanecido limitado y numerosos manifestantes han denunciado que no se les permitía entrar para asistir al acto final. Durante varios minutos han coreado «Volem passar» y «Fora les forces d’ocupació». Finalmente, un grupo de asistentes ha forzado las vallas instaladas en la entrada y la Policía ha intervenido para contener la situación, aunque finalmente ha podido acceder un mayor número de personas al recinto.
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