Canarias registra un 59,5% menos de llegadas irregulares que hace un año. Los últimos datos del Ministerio del Interior confirman un cambio en el mapa migratorio en lo que va de año: mientras las entradas irregulares se disparan en Ceuta y Melilla, las llegadas a Canarias se reducen casi un 60%. La caída se produce en una ruta que sigue considerada una de las más mortíferas del mundo. Los datos no incluyen la entrada de más de 70.000 personas en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio, un episodio que Interior ha dejado fuera por segundo balance consecutivo al considerar que requiere «un análisis más específico». Según el Gobierno, alrededor de 5.000 de esas personas permanecen todavía en la ciudad autónoma.
Según los datos de Interior, fueron 19.972 personas las que entraron en el país de forma irregular hasta el 15 de agosto, un 9,4% menos que el año pasado, cuando fueron 22.040. La mayor parte de esas entradas, 14.411, fueron por vía marítima, a bordo de 599 embarcaciones precarias. En Canarias se confirma la tendencia decreciente con 4.808 entradas irregulares en lo que va de año frente a las 11.883 del ejercicio anterior, es decir, un 59,5% menos.
Ese mismo descenso se aprecia en el número de embarcaciones que arribaron a las costas canarias: 64 ante las 196 del 2025. A Baleares llegaron 4.433 personas de forma irregular, 110 más que en los mismos meses del año anterior. A la Península llegaron por mar 5.152 personas, que son 1.224 más que un año antes, es decir, un 31,16%
Sin contar el suceso de Ceuta, el último balance quincenal de Interior refleja que 5.013 personas llegaron de forma irregular a Ceuta entre el 1 de enero y el 15 de agosto, un 191% más que las 1.722 registradas en el mismo periodo de 2025. En Melilla, el incremento alcanza el 230%, al pasar de 166 a 548 llegadas.
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