Pino y Ruaya entra por primera vez en el Plan General de Alicante después de tres décadas de batalla judicial. El borrador del Plan General Estructural (PGE), enviado por parte del Ayuntamiento de Alicante a la Generalitat para su evaluación ambiental, incorpora esta zona situada entre los barrios de Vistahermosa y Sant Faz al apartado de nuevos desarrollos residenciales de la ciudad como una zona en la que se prevé construir 2.544 nuevas viviendas. La propuesta incluye también la creación una nueva carretera para conectar la zona con la avenida de Dénia, un parque y la conservación de las viviendas históricas, el camino de Lloixa y elementos del antiguo sistema de regadío.
La particularidad de Pino y Ruaya está en su origen, el propio documento redactado por el Ayuntamiento de Alicante incluye el ámbito entre las situaciones urbanísticas condicionadas por resoluciones judiciales cuyos efectos todavía deben integrarse en el nuevo planeamiento, como el caso de Sangueta. En concreto, identifica Pino y Ruaya como un barrio que surge de la sentencia firme del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, de 20 de mayo de 1992, que reconoció determinados terrenos de las fincas situadas en el entorno de Lomas de Orgegia como suelo urbanizable. Los terrenos se encuentran entre Vistahermosa y Santa Faz, en el noreste de Alicante, y forman la continuidad de los sectores de Vistahermosa-Juncaret, Vista Alegre y Alameda hasta la CV-821, la carretera que comunica la ciudad de San Vicente del Raspeig con Sant Joan d’Alacant.
Una sentencia y más de 2.540 viviendas
Precisamente, la resolución judicial del TSJCV de 1992 no aparece en el documento como un simple antecedente histórico, sino como uno de los casos que explican por qué el nuevo Plan General debe integrar situaciones jurídicas sobrevenidas. El borrador señala expresamente que Pino y Ruaya permanece pendiente de su integración completa en el planeamiento, pese a que las actuaciones posteriores han avanzado en la preparación de una modificación.
El documento reconoce que la incorporación de esta zona al planeamiento actual deriva del cumplimiento de aquella resolución judicial, pero advierte de que la sentencia no implica asumir automáticamente un determinado volumen residencial. La ordenación de Pino y Ruaya deberá, por lo tanto, integrarse en el nuevo modelo territorial y, si resulta necesario, podrá tramitarse mediante un instrumento independiente y coordinado con el Plan General.
Por el momento, la capacidad residencial que recoge el borrador del Plan General asciende a 2.544 viviendas, con una densidad de 56 viviendas por hectárea. Estas cifras, no obstante, tienen carácter preliminar ya que el propio Plan General advierte de que podrán ajustarse durante la evaluación ambiental y territorial, la tramitación del Plan y la posterior definición de sus determinaciones estructurales.
Un corredor verde y respeto por su pasado
Otra de las actuaciones asociadas directamente a Pino y Ruaya será la obtención y adecuación del parque urbano de las Lomas del Pino-Juncaret, con una superficie prevista de 28,52 hectáreas. La zona deberá contribuir a incorporar este espacio libre a la estructura del nuevo barrio y a reforzar la continuidad de la infraestructura verde. El documento vincula además el ámbito con la configuración del corredor verde Lloixa, de manera que los espacios libres no queden como piezas aisladas, sino que formen parte de una red territorial más amplia.
El documento insiste en que la ordenación deberá respetar las preexistencias y evitar que la nueva urbanización borre las trazas históricas del territorio. El camino de Lloixa, las viviendas históricas y el sistema tradicional de regadío deberán integrarse en la estructura del futuro barrio, junto al parque de las Lomas del Pino-Juncaret y el corredor verde. Estos elementos deberán incorporarse a la identidad y estructura del futuro barrio, en lugar de desaparecer con la transformación urbanística.
Suelo para actividades económicas
Pino y Ruaya no se plantea únicamente como un gran sector residencial. En el nuevo plan general aparece además un sector terciario específico de aproximadamente 9 hectáreas. Este espacio terciario adquiere además una función dentro de la estrategia de salud, bienestar y cuidados que el plan general plantea para el entorno comprendido entre La Condomina y Sangueta.
El plan señala que los nuevos sectores de Vistahermosa-Juncaret, Vista Alegre, Alameda y Pino y Ruaya contribuirán a consolidar este sistema mediante usos terciarios vinculados a la salud, el bienestar y los cuidados. En el caso de Pino y Ruaya, la nueva pieza terciaria se destinará preferentemente a actividades relacionadas con estos ámbitos y con servicios especializados con la intención de evitar que los nuevos desarrollos funcionen únicamente como áreas dormitorio.
El desarrollo de Pino y Ruaya lleva aparejada además una actuación viaria concreta. El PGE plantea que el sector contribuya a establecer una nueva conexión entre la CV-821, la carretera que comunica la ciudad de San Vicente del Raspeig con Sant Joan d’Alacant, y la avenida de Dénia, una infraestructura destinada a mejorar la accesibilidad del conjunto y aliviar el actual nudo con la avenida Pintor Pérez Gil.
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