Los valientes que este fin de semana decidan pasear por la costa de la capital alicantina enfrentándose al calor, se encontrarán con un impresionante desfile. No de modelos de pasarela precisamente, sino de barcos. Con medio centenar de embarcaciones y unos cuatrocientos regatistas, el TabarcaVela se ha convertido en un evento clásico organizado por el Real Club de Regatas de Alicante que cada año toma más fuerza y que hoy y mañana celebra su treinta edición, una de las regatas de crucero más relevantes del calendario nacional junto al Trofeo de SM La Reina de Valencia y la Copa del Rey MAPFRE de Mallorca.
Los concejales Carlos de Juan y Lidia López, junto a Rosalía Carbonell, delante del trofeo de la regata. / INFORMACIÓN
Los vocales de vela del club, Máxi Caturla y Juan Ignacio Quero explicaron los diferentes recorridos costeros que harán los barcos con certificado ORC, así como la tradicional vuelta a la isla de Tabarca. Y es que esta regata ya no solo es un evento deportivo, sino que se ha convertido en un reclamo turístico más, como comentaron los concejales del Ayuntamiento de Alicante, Carlos de Juan y Lidia López que quisieron con su presencia dar apoyo a este acontecimiento náutico, acto que contó también con la participación de Rosalía Carbonell, vicepresidenta del RCRA; y Pedro Reyes, oficial de regata.
Donaciones que enriquecen
Ya es para siempre. Y es que hace un año se inauguraba en Banyeres de Mariola una exposición de alfarería, con ánimo temporal, en el Museo de Papel, gracias a la cesión de Jaime Merino y Ana Robles, propietarios de las 350 piezas de alfarería popular española, cántaros, tinajas, botijos y otros enseres de valor etnológico y cultural procedentes de diferentes provincias (con un valor aproximado de 50 000 euros). El éxito de público durante este tiempo ha animado a los propietarios a donar definitivamente esta exposición al pueblo de Banyeres.

La competición acogerá a medio centenar de embarcaciones y unos cuatrocientos tripulantes. / INFORMACIÓN
Así, hace unos días se firmó el convenio entre el Ayuntamiento de Banyeres a través de su alcalde, Josep Sempere, y Ana Robles y Jaime Merino para la donación de su exposición, sin ningún tipo de contraprestación y solo con el compromiso por parte de las autoridades de que siga allí como está, que se mantenga y se cuide, y que pase a formar parte de los museos de dicha ciudad.
«Nos parecía –cuenta Ana Robles– que era importante para las nuevas generaciones que conocieran los utensilios que antaño usaron nuestras familias». La colección de cerámica de Ana y Jaime cuenta con otras seiscientas piezas más y están buscando la fórmula y el sitio para donarla y que un trabajo de más de tres décadas de búsqueda y adquisiciones para que fuera lo más completa posible no termine en el olvido.
Reventón térmico
Y algunos no iban a ver la mascletá a Luceros por el calor… ¡Unos blandos! Calor el que está haciendo estos días. Qué humedad, qué bochorno. Y para colmo, el aviso de reventón térmico. El jueves en El Campello, a las cinco en punto de la tarde, enclaustrada con el aire acondicionado a una temperatura como para que me metieran en la cárcel por incívica, mirando por la ventana a ver qué pasaba. Nada especial. Bueno, pues a ordenar un armario. A las seis de la tarde, ni una chispa de aire y armario «niquelao». Pues a leer un rato. A las seis y media, un ventarrón, así de repente. Dos buggies con policías diciéndole a los bañistas que estaban… ¡dentro del agua tan tranquilos!, que se salieran. Primeras gotas de lluvia a las siete menos cuarto. He vuelto a la página anterior, porque con tanto mirar por la ventana, me desconcentro. ¿Estoy oyendo algún trueno…? Cierro el libro y me pongo a mirar la prensa digital a ver qué dice, si reventamos o no… A las siete y media sale el sol. A las nueve, hora del fin de la alerta, el paseo lleno de gente. ¡De esta nos hemos librado…!

Ana Robles firma la donación de la colección de alfarería tradicional española para el municipio de Banyeres. / INFORMACIÓN
Experiencias…
Hasta hace poco, si te preguntaban qué querías de regalo por tu cumpleaños o Reyes Magos, la lista iba desde un bolso a un maquillaje, pasando por un pijama gordito con elástico en los tobillos para que no se suba el pantalón y te coja frío por la noche. Ahora ya no. Ahora queremos experiencias. Desde un masaje a una cena con menú de degustación, queremos llevarnos en carne propia el obsequio.
Pues una recomendación. Pasar un rato con leones marinos. Sí, al principio te dan cierto repelús, chillan mucho, tienen unos dientecillos negros horrorosos, unos bigotes tiesos que pinchan… Al principio no te acercas, pero como para ellos es un juego en el que participan a cambio de comida, pues ¡a jugar! Es divertido. Recomendable.

Josep Sempere, Ana Robles, Mari Ángeles Calabuig, directora de los museos del municipio y la regidora, Beatriz Francés. / INFORMACIÓN
A esas experiencias puedes añadir la «virtual». Y es que la tecnología ha conseguido que te coloquen un casco con gafas y tengas un viaje inmersivo y que puedas aparecer en el fondo del mar visitando los salones del Titanic. Y sabes que es mentira, pero te acercas como a la borda del barco y ves el mar ahí abajo y parece que te balanceas al ritmo de las olas (por precaución, mi amiga Llanos se tomó una biodramina para esta «experiencia» por si acaso se mareaba. Verídico porque se la tomó delante mía). También puedes pegar un brinco y aparecer en la Luna y cuando ves que no tienes gravedad y que flotas en el espacio te da un vuelquecillo el estómago. O recorrer las pirámides de Egipto sin tener que pasar calor… Y con estas recomendaciones, os dejo por unas semanas. ¡Buen mes de agosto!
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