Hace unos meses, Xavier (nombre ficticio) acudió al médico por un problema renal y, tras someterse a una batería de pruebas, fue diagnosticado de una glomerulonefritis crónica que requería un trasplante de riñón. Como cualquier otro paciente, Xavier podía esperar un órgano procedente de un donante fallecido o recurrir a un donante vivo. Pero dado que convivía con el VIH desde hacía muchos años, la normativa le impedía acceder a la mejor opción terapéutica. Hasta ahora. Un reciente cambio legislativo, que derogó una prohibición vigente desde 1987, hizo posible que este paciente recibiera un riñón de un donante vivo también con VIH. Según explica desde el Hospital Vall d’Hebron el equipo médico que atendió su caso, es la primera vez en la historia de España que se realiza un trasplante de estas características y eso, explican, supone un hito y un nuevo paso para derribar el estigma que durante décadas ha acompañado a este virus.
La derogación de una ley de 1987 abre la puerta a que personas con VIH donen órganos, ampliando el número de donantes disponibles en España
El trasplante se llevó a cabo en el hospital barcelonés mediante una intervención que se prolongó durante unas cuatro horas. El equipo de urología, liderado por el doctor Enric Trilla, extrajo el riñón del donante vivo y lo implantó en el receptor mediante cirugía robótica, una técnica cada vez más utilizada en este tipo de procedimientos porque reduce la agresión quirúrgica, disminuye el riesgo de infección y favorece una recuperación más rápida. Antes de la operación, los especialistas revisaron el historial clínico de ambos pacientes, prestando especial atención al control del VIH tanto del donante como del receptor y de parámetros como, por ejemplo, su carga viral, los tratamientos antirretrovirales recibidos y la posible existencia de resistencias. Tras comprobar que en ambos casos el virus estaba bajo control, la cirugía se realizó siguiendo los parámetros habituales. En estos momentos, ambos pacientes han sido dados de alta y evolucionan favorablemente.
Mejor opción terapéutica
Según explica Francesc Josep Moreso, jefe de sección de la Unidad de Trasplante Renal en Vall d’Hebron, el verdadero hito de esta cirugía no es tanto la intervención en sí como la barrera que derriba. «El trasplante de un receptor con VIH es un procedimiento estándar desde hace más de quince años y se han realizado decenas de intervenciones de este tipo en España. Lo que no se había hecho hasta ahora era utilizar un donante vivo con VIH, no porque los médicos pensáramos que no podía hacerse, sino porque la ley no lo permitía. El cambio de normativa permite a estos pacientes acceder a una mejor opción terapéutica que hasta ahora tenían vetada», explica el especialista en una entrevista con EL PERIÓDICO a la par que reivindica que «con los tratamientos actuales, el VIH se ha convertido en una enfermedad crónica y extraordinariamente bien controlada».
«El trasplante de un receptor con VIH es un procedimiento estándar desde hace más de quince años y se han realizado decenas de intervenciones de este tipo en España. Lo que no se había hecho hasta ahora era utilizar un donante vivo con VIH, no porque los médicos pensáramos que no podía hacerse, sino porque la ley no lo permitía»
Los expertos afirman que el cambio normativo beneficiará a decenas de personas que, igual de Xavier, conviven con el VIH, requieren un trasplante y, hasta ahora, solo podían optar a las listas de espera de donantes fallecidos. Según datos de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), cada año alrededor de 50 personas con este diagnóstico entran en la lista de espera de órganos en España. Y es ahí donde los médicos explican que la posibilidad de que las personas con VIH puedan donar órganos a otros pacientes con la misma infección amplía el número de donantes disponibles y ofrece nuevas oportunidades de trasplante, especialmente en el caso de la donación en vida, que proporciona mejores resultados y evita a muchos pacientes años de espera y de diálisis. «Cualquier opción que permita aumentar el número de donantes es bienvenida, ya que la demanda de trasplantes no deja de crecer», afirma Moreso.
«Cualquier opción que permita aumentar el número de donantes es bienvenida, ya que la demanda de trasplantes no deja de crecer»
Cambio normativo
El cambio normativo, afirman los expertos, ha sido posible gracias a la evolución de los tratamientos contra el VIH. La terapia antirretroviral combinada ha transformado una infección que hace cuatro décadas era casi siempre mortal en una enfermedad crónica controlable. Hoy, las personas con carga viral suprimida tienen una esperanza de vida muy similar a la de la población general y pueden acceder a tratamientos de alta complejidad, como los trasplantes de órganos, con resultados comparables a los del resto de pacientes. Según reivindican los especialistas, más allá de su valor médico, el cambio de la normativa tiene también un importante componente simbólico. Hasta ahora, las personas con VIH podían recibir un órgano pero no donar uno a otra persona con la misma infección. Ahora, la nueva regulación no solo corrige esa excepción sino que también reconoce también su derecho a convertirse en donantes.
España se suma al reducido grupo de países que permiten los trasplantes entre donantes y receptores con VIH, en el que figuran Sudáfrica, Estados Unidos, Italia, Reino Unido y Francia
Con este cambio, España se incorpora al reducido grupo de países que permiten los trasplantes entre donantes y receptores con VIH. El primer caso del mundo se realizó en 2008 en Sudáfrica, precisamente con un trasplante renal, y sus buenos resultados demostraron que este tipo de intervenciones podían realizarse de forma segura en pacientes seleccionados. En Estados Unidos, la aprobación en 2013 de la ley HOPE abrió la puerta a estos trasplantes en el marco de estudios clínicos y, desde finales de 2024, en la práctica clínica habitual. En Europa, donde la regulación ha avanzado de forma desigual, ya se habían realizado intervenciones similares principalmente en Italia, Reino Unido y Francia pero no así en el resto de países. La incorporación de España supone, por tanto, un nuevo paso para adaptar la normativa a la evidencia científica y a una realidad médica en la que el VIH ya no representa una barrera para acceder a procedimientos complejos como un trasplante.
Suscríbete para seguir leyendo













