El Banco Sabadell obtuvo un beneficio neto de 971 millones de euros en el primer semestre de 2026, prácticamente en línea con el mismo periodo del año anterior (-0,5%). Este ejercicio marcó un punto de inflexión para la entidad catalana, cuyas cuentas estuvieron condicionadas por el impacto contable de la venta de la filial británica TSB al Santander y llegan en plena transición del banco hacia una entidad concentrada fundamentalmente en España.
Los resultados son los primeros bajo el liderazgo del nuevo consejero delegado del grupo, Marc Armengol, quién tomó el relevo de César González-Bueno en febrero. Armengol era, hasta la fecha, el máximo responsable de TSB. El margen de intereses creció un 3,4% hasta los 902 millones de euros con respecto a los tres primeros meses del año. La actividad comercial fue el pricipal motor económico del semestre. El crédito repuntó un 5,5% interanual hasta los 125.184 millones de euros, en parte debido al tirón de los préstamos a empresas. Esta rama de crédito creció un 38% en el periodo; las hipotecas, un 22%; y el crédito al consumo, un 9%.
En paralelo, la ratio de capital se sitúo en el 13,11% frente al 13,56% de hace un año. A pesar de este descenso, el Sabadell confía en que mantiene una sólida capacidad de generación orgánica de capital.
Además, la entidad ahora cuenta con una nueva estructura de capital más ágil. El Banco Sabadell ha culminado la amortización de cerca de 120 millones de títulos propias, equivalentes al 2,45% de su capital, tras completar un programa de recompra de 365 millones de euros, según ha comunicado este viernes a la CNMV.
Por otro lado, la operación del TSB generó más de 400 puntos básicos de capital, lo que permitió la emisión de un dividendo extraordinario de 0,50 euros por título.
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