Las claves
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Estados Unidos firmó ayer un acuerdo con Arabia Saudí para desarrollar el programa nuclear del reino wahabí. Hoy, Donald Trump puntualizó que dicho pacto, cuyo contenido no ha trascendido, «está totalmente sujeto a que Arabia Saudí se sume a los muy respetados y exitosos Acuerdos de Abraham».
Es decir, que dependerá de que el príncipe heredero saudí Mohamed bin Salmán normalice sus relaciones diplomáticas con Israel, un paso arriesgado con profundas ramificaciones políticas en el mundo árabe-musulmán que otros países de la región como los Emiratos Árabes Unidos o Baréin dieron en 2020.
«El Acuerdo Nuclear Civil (¡no habrá enriquecimiento de material!) que se está negociando entre el Departamento de Energía de los Estados Unidos y Arabia Saudí, que se refiere únicamente al uso no militar como los que ya tienen Irán y los Emiratos Árabes Unidos (y otros), será aprobado», garantizó el inquilino de la Casa Blanca a través de Truth Social.
En la misma publicación, Trump aclaró que «Estados Unidos no se opone a las instalaciones nucleares civiles (no enriquecidas)», una respuesta a las voces que habían criticado que hiciera público el acuerdo con Riad cuando está inmerso en una guerra para evitar que el régimen iraní desarrolle su propio programa nuclear.
En una entrevista con el programa 60 Minutes de la CBS News realizada en marzo de 2018, el príncipe heredero saudí aseguró que su país no buscaba «adquirir ninguna bomba nuclear, pero sin duda, si Irán desarrollara una bomba nuclear, nosotros seguiremos su ejemplo lo antes posible».
Trump no avanzó hasta este miércoles que la condición de establecer relaciones diplomáticas con el Estado hebreo estaba incluida en el acuerdo, que, en caso de recibir el visto bueno del Congreso, facilitará a Arabia Saudí «un gran acceso a las empresas estadounidenses en el programa de energía nuclear saudí».
«Juntos, estos dos acuerdos sientan las bases legales para una asociación de varias décadas y miles de millones de dólares que impulsa varios objetivos económicos y estratégicos prioritarios, incluida la no proliferación nuclear», recoge el comunicado del Departamento de Energía de Estados Unidos.
Es un acuerdo inédito. «Va en contra de décadas de política estadounidense de transferir tecnología de enriquecimiento a un país que aún no la posee, dado que el enriquecimiento civil puede sentar las bases de un programa de armas nucleares», advierte la analista Rosemary Kelanic, directora del programa de Oriente Medio en el think tank Defense Priorities.
«Aparte de los riesgos de proliferación, el enriquecimiento de uranio otorgaría a Arabia Saudí una poderosa herramienta de presión para arrancar futuras concesiones a Washington», añade Kelanic, que contempla la posibilidad de que Estados Unidos se vea «obligado a intervenir para salvar a la monarquía saudí si una revolución social amenazara con llevar al poder a un gobierno antiamericano».
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reconoció este miércoles a través de un comunicado que el paso del reino wahabí «representaría un avance histórico para la paz en Oriente Medio», pero Riad guarda silencio.













