Trump en estado puro. Apostó por Leo Messi, saludó con frialdad a Pedro Sánchez en el palco del estadio MetLife de Nueva Jersey y se mostró contrariado por la derrota de Argentina.
Pero finalmente, tras felicitar uno a uno a los jóvenes jugadores de la selección española, se dejó llevar por su alegría e intentó colarse en la foto de la celebración.
Tuvo que apartarlo el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para evitar que robara el protagonismo a los vencedores del Mundial.
El esperado saludo entre Donald Trump y Pedro Sánchez en el palco del estadio MetLife fue un mero gesto de cortesía.
No fue el principio de una gran amistad, ni el escenario de la reconciliación entre ambos, cuya relación ha sido un carrusel de emociones en los últimos meses.
Como los 120 minutos de suspense que condujeron a la victoria de España frente a Argentina.
El propio palco parecía la Conferencia de Helsinki en plena Guerra Fría.
Donald Trump mantuvo el saludo militar con gesto solemne, mientras Jennifer Hudson (ganadora del Óscar a la mejor actriz de reparto en 2007 por su papel en Dreamgirls) interpretaba el himno de EEUU.
A un lado, el resto de anfitriones: junto a Melania Trump, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente de Canadá, Mark Carney.
Sheinbaum ha mantenido tensiones tanto con el Rey Felipe VI (al que exigió con éxito que pidiera perdón por la Conquista de América) como con Trump (quien ha acusado a la presidenta de México de connivencia con los grandes cárteles de la droga).
Al otro lado del presidente de EEUU, Infantino, Felipe VI, la Reina Letizia y Pedro Sánchez, sin Begoña Gómez (pese a que ya ha recuperado el pasaporte).
La suerte estaba echada.
A su llegada al estadio MetLife, antes de iniciarse el partido, Trump no había ocultado sus simpatías por Argentina.
«¿Argentina o España?», le preguntó una reportera de televisión a su llegada.
“Sabía que me lo ibas a preguntar. ¡Lo pensé mucho!», replicó el presidente estadounidense, «no tomaré partido, pero creo que es muy difícil apostar en contra de Messi«.
Trump reconoció que no es un experto en fútbol, a diferencia de su hijo Barron, que es «uno de los mayores fanáticos del deporte«.
Pero mostró su admiración por Pelé (al que vio jugar en los años 70, cuando se incorporó a la plantilla del New York Cosmos), por Cristiano y Messi.
«Conocí a Messi recientemente, y también conozco a Cristiano«, explicó, «y creo que ambos llevan una vida muy hermosa. De hecho, probablemente mucho más fácil que la mía. En realidad, si me dieran la oportunidad, cambiaría mi vida por la de uno de ellos durante aproximadamente un mes».
También el Rey Felipe VI transmitió sus vibraciones y su entusiasmo al llegar al estadio, antes de saludar al anfitrión.
Ante las cámaras de TVE, reconoció sentir «nervios pero también con confianza», porque «esta selección vuelve a enamorar como lo hicieron otros, sus mayores en 2010».
El Rey anticipó que estábamos ante «un gran espectáculo» y «una final espectacular entre dos países, que en el fondo son dos países hermanos».
«Dos grandes naciones con dos increíbles selecciones», recalcó.
Y el presidente Pedro Sánchez emuló al cronista deportivo Mariano Rajoy.
Destacó el «acierto en la estrategia» de Luis de la Fuente y las virtudes de un equipo «muy joven, muy diverso, pero tiene un espíritu de resiliencia y superación muy intenso».
«Estamos ante la final soñada», dijo el presidente español, «un día histórico que vamos a recordar todos«.
Tras una prórroga de infarto, España se proclamó ganadora del Mundial 2026 y estalló la alegría.
Trump descendió al campo, visiblemente contrariado, seguido de Claudia Sheinbaum, Mark Carney, Infantino y Felipe VI.
Cuando saludó a los jugadores argentinos, intentó dedicar unas palabras de consuelo a su ídolo Messi, que minutos después estalló en lágrimas, por no poder regresar con la victoria.
Trump recuperó la sonrisa cuando saludó uno a uno a los jugadores de la selección española y pareció contagiarse de su alegría.
Hasta el punto de que, tras entregar la Copa a Rodri, se coló en la foto de la celebración, hasta que lo apartó Infantino.
Fue una final llena de tensión, pero se evitó la tragedia.
En el palco habrían saltado chispas si se hubiera producido el saludo (no menos histórico) entre Pedro Sánchez y Javier Milei, que ha multiplicado sus desaires al presidente español, en cada visita a nuestro país.
Durante su participación en el evento Europa Viva de Vox, celebrado en mayo de 2024, Milei ironizó sobre la situación procesal de Begoña Gómez.
Así se coló Trump en la foto de celebración de la selección española.
Aludió al político que se «atornilla al poder», aunque tiene «la mujer corrupta, se ensucia y se toma cinco días para pensarlo», dijo sobre los «días de reflexión» de Sánchez.
Y el pasado 26 de junio, en la inauguración de los Cursos de Verano de la Universidad CEU San Pablo en Madrid, hizo una alusión apenas velada a Zapatero y Sánchez.
En esa ocasión, cargó contra los políticos corruptos con «las manos porosas», a los que «se les escapan 24 millones por algún lado, o un millón y medio en joyas, o las filtraciones de la mujer».
Sin embargo, el presidente argentino no ha acompañado a la selección de su país en la final disputada este domingo en de Nueva Jersey.

Quizá porque tenía una mala corazonada, prefirió seguir la final desde la residencia presidencial de Olivos, para practicar sus rituales de cábala (superstición).
Como había hecho en los encuentros anteriores: «Es una cábala; veo los partidos en el cine de Olivos con mi hermana«, Karina Milei, que es además secretaria general de la Presidencia.
Porque además, consideró, «la política no debe apropiarse de esta fiesta de los argentinos«.
Para los españoles, la fiesta no había hecho sino comenzar.














