La noche fue larga. A primera hora de la mañana, todavía regresaban a casa algunos chavales con la camiseta roja puesta. La celebración comenzó nada más terminar el partido en Nueva York, cuando el pitido final del árbitro confirmó que la Selección española había conquistado un segundo Mundial, el que vino celebrándose en las últimas semanas entre Estados Unidos, México y Canadá.
Cientos personas vieron el partido en las pantallas gigantes colocadas en localidades como Lugo, Vilalba, Monforte o Viveiro. También estuvieron atestados los bares, y sus terrazas. El Ayuntamiento de la capital lucense y otros muchos de la provincia permitieron que los hosteleros sacasen los televisores a la calle para que sus clientes pudiesen ver más cómodamente el encuentro.
Fue un partido intenso, en muchos momentos bronco, por la intensidad y la dureza con la se emplearon los argentinos para parar el juego de España, que se hizo dueña del encuentro. La emoción se mantuvo hasta la prórroga, cuando un gol de Ferrán Torres derribó la muralla y dejó el camino expedito para conseguir el segundo título mundial. La segunda estrella que los jugadores de la Selección llevarán a partir de ahora en el pecho.
Cuando marcó la la Selección, muchos gritaron en sus casas, donde se habían juntado previamente para ver el partido con la familia y con los amigos, pero también en las plazas y en los bares. Cuando el árbitro pitó el final, en Lugo, cientos y cientos de personas fueron a celebrar el triunfo a la Fonte del Rei.
Para evitar problemas de seguridad, la Policía Local y Nacional cortaron el tráfico en la Fonte del Rei, en la rotonda, en el último tramo de la Avenida de Madrid y en el primero de Ramón Ferreiro.







