Rodrigo Cabrera González (Pájara, 2015), es un jovencísimo luchador del CL Maxorata vinculado a su base. El pasado 13 de mayo consiguió la mayor hazaña de su vida. Utilizó una de sus mañas favoritas, una media cadera, para vencer la leucemia que le tenía atrapado desde el 2024. Una victoria que se sustenta en algunos de los valores de nuestro deporte vernáculo: confianza, fortaleza, compañerismo y solidaridad. Y lo logró tras un tratamiento de ocho meses en Gran Canaria. Su equipo y el de su familia, el CL Maxorata de Tarajalejo, ha lanzado un emotivo mensaje sobre la necesidad de donar médula, sangre y plaquetas para salvar vidas. Un gesto que le honra y que hace todavía más grande al equipo majorero.
La historia de la enfermedad de Rodrigo tiene su origen cuando sus padres, Alejandro y Patricia, él majorero y ella andaluza, observaron con preocupación el 31 de marzo de 2024 como el niño tenía fiebre alta y que la misma no remitía. Ante esta situación, decidieron trasladar al pequeño hasta el Servicio de Urgencias del Hospital Virgen de La Peña, donde los médicos le diagnosticaron una leucemia. Inmediatamente procedieron a realizarle una transfusión de sangre y solicitaron la evacuación al día siguiente hasta el Materno Infantil de la capital grancanaria, donde se le realizó distintas pruebas y tratamientos contra la patología de la que había sido diagnosticado.
Durante su ingreso en el citado centro sanitario recibió quimioterapia y posteriormente fue trasladado hasta el Hospital de Día donde el pasado mayo tocó la campana, que significa el final de la terapia médica. Ahora se enfrenta a las revisiones una vez al mes y espera ansioso que llegue el alta médica, y lo hace con la serenidad y fortaleza de un futuro puntal de la lucha canaria.
La victoria de Rodrigo contra su enfermedad es la lucha de incontables meses de tratamiento. / La Provincia
La victoria de Rodrigo contra su enfermedad es la lucha de incontables meses de tratamiento y de una resistencia admirable. Pero también es fruto del CL Maxorata que nunca lo dejó solo, de su familia, de sus compañeros de club, de los Padilla Viera y de una afición que se volcó desde el primer minuto en una brega plagada de incertidumbre, pero donde al final se impuso el luchador.
Hace unos días, el CL Maxorata, le tributó a Rodrigo un emotivo homenaje en el transcurso de una luchada de categoría juvenil entre el equipo majorero y el Tijarafe Guanche. Y no pudo ser más entrañable el regalo de una camiseta de su club firmada por todos los luchadores, un recuerdo que simboliza el apoyo, la unión y el cariño del equipo sureño.
Suscríbete para seguir leyendo











