Estados Unidos alcanzó esta semana un acuerdo con Dinamarca y Groenlandia que le concede derechos militares permanentes en la isla ártica. Según un alto funcionario estadounidense citado en el texto fuente, Washington tendrá acceso permanente, derechos de base y sobrevuelo, además de la facultad de establecer nuevas instalaciones militares cuando lo considere necesario.
El acuerdo también impide que China, Rusia y otros países ajenos a la OTAN instalen bases o mantengan tropas en Groenlandia. Asimismo, restringe inversiones de esos países en sectores sensibles que Estados Unidos considera relevantes para su seguridad nacional.
El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó el pacto como “una gran victoria para Estados Unidos y el pueblo estadounidense” y sostuvo que garantiza de forma permanente los intereses de seguridad de su país en el Ártico sin costo para el contribuyente estadounidense.
Rubio añadió que Groenlandia seguirá dentro del área de defensa estratégica de América del Norte y que el acuerdo busca excluir a posibles adversarios de la isla y de su entorno.
El acuerdo no transfiere la soberanía de Groenlandia
El pacto no establece una fecha de vencimiento y no transfiere la soberanía de Groenlandia a Estados Unidos. Un alto funcionario explicó que la ampliación de la presencia militar estadounidense no requiere una transferencia territorial ni un pago por la isla.
La intención es que el acuerdo siga vigente incluso si Groenlandia se convierte en un país independiente en el futuro.
Donald Trump afirmó en Truth Social que otros presidentes habían reconocido durante décadas la importancia estratégica de Groenlandia, pero que su administración había resuelto la cuestión de forma permanente. Lo describió como un acuerdo de “vida infinita” y señaló que no tiene fecha final.
Trump había defendido en repetidas ocasiones una mayor presencia estadounidense en Groenlandia por su posición en el Ártico y por el aumento de la actividad rusa y china en la región.
Estados Unidos ya opera la Base Espacial Pituffik y mantiene acceso militar a Groenlandia mediante un acuerdo de defensa que se remonta a 1951. El nuevo pacto amplía esas facultades.
Washington podrá construir nuevas instalaciones sin aprobación previa
Según el funcionario citado, Dinamarca y Groenlandia no tendrán poder de veto sobre futuras instalaciones militares estadounidenses. Washington deberá consultar con ambas partes, pero podrá construir nuevas bases o infraestructuras cuando determine que son necesarias.
La administración también considera que una presencia militar más amplia en Groenlandia podría formar parte en el futuro del sistema de defensa antimisiles Golden Dome impulsado por Trump.
Trump señaló que Estados Unidos iniciará de inmediato el desarrollo de una presencia militar mayor en sectores apropiados de Groenlandia y afirmó que trabajará con la población local durante ese proceso.
El acuerdo reserva a Estados Unidos y sus aliados determinadas “inversiones sensibles” en áreas como telecomunicaciones, cables submarinos, puertos y minerales críticos.
La administración relaciona estas restricciones con sus preocupaciones sobre la presencia comercial china en infraestructuras estratégicas de otros lugares, como el entorno del canal de Panamá. Un funcionario afirmó que el nuevo acuerdo busca evitar una situación similar en Groenlandia.
Las negociaciones se mantuvieron en privado durante meses
Las autoridades de Groenlandia y Dinamarca habían rechazado inicialmente las declaraciones de Trump sobre la necesidad de que Estados Unidos “poseyera” la isla. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, también expresó públicamente su oposición durante la cumbre de líderes de la OTAN celebrada en Ankara.
Sin embargo, un segundo funcionario citado en el texto fuente afirmó que meses de conversaciones entre Rubio, el asesor de la Casa Blanca Stephen Miller y funcionarios del Departamento de Estado y del Consejo de Seguridad Nacional desembocaron en un acuerdo aceptado por las tres partes.
Las negociaciones comenzaron en febrero y se desarrollaron en varias rondas discretas. Según ese funcionario, Dinamarca y Groenlandia terminaron por considerar que el pacto también respondía a sus propios intereses de seguridad.
Rubio sostuvo que ambas partes reconocen que no disponen por sí solas de los recursos financieros necesarios para defender Groenlandia ante una amenaza o un ataque, y que Estados Unidos sí cuenta con esos medios.






