Durante una de sus muy seguidas videoprédicas, en octubre pasado, un mes después del asesinato del propagandista conservador Charlie Kirk, el influencer Ramzpaul disertaba sobre similitudes entre la crispada situación de la II República española en el verano de 1936 y la tensión entre izquierda y derecha en los Estados Unidos de hoy. “Hay muchas similitudes con lo que afrontamos en América, y con un aspecto muy religioso. Asistimos a un gran odio al cristianismo, revolucionario, en el que te puedes encontrar personas trans y ese tipo de cosas…”
Para ellos el del 18 de julio de 1936 no es la referencia del ‘Por quién doblan las campanas’, ni de la Brigada Lincoln, ni del compromiso de 500 de sus voluntarios en la batalla del Jarama Valley… sino todo lo contrario. Desde hace cuatro años, una corriente de opinadores del universo MAGA, la órbita ultra de apoyo a Donald Trump, ve en la sublevación contra la II República una cruzada, principios hoy vigentes y trasladables a Estados Unidos.
Ramzpaul es un nickname de Paul Ray Ramsey, al que en EEUU se presenta como un bloguero de “la nueva derecha”, y que en esta orilla del Atlántico sería calificado como agitador de extrema derecha, promotor de propuestas como la de crear en la Unión al menos un estado solo para blancos.
El propagandista MAGA Paul Ray Ramsey encuentra muchas similitudes entre la lucha de la derecha y la izquierda estadounidenses y el ambiente previo a la guerra civil española. / El Periódico
Para su charla sobre la guerra civil española, todavía visitable en YouTube, decoró su despacho con un cartel-recordatorio de la División Azul. Se ve el escudo y una referencia: “1942 Leningrado”.
Izquierda asesina
Cuando se escriben estas líneas, lleva 122.400 visualizaciones un post en la red social X del propagandista integrista cristiano Mike Cernovich, realizador de vídeos y podcasts muy influyentes entre los trumpistas, que el pasado 19 de enero arengaba aludiendo a una figura del Partido Demócrata: “Durante la guerra civil española, el equivalente moderno de los Demócratas desenterró a monjas sepultadas y realizó ceremonias de magia negra con sus huesos. Asesinaron a cada sacerdote. A los niños que hoy serían de la actual MAGA los fusilaron. Esto es lo que Tim Walz quiere para América”.
Y, extrayendo atrocidades de una izquierda en un momento histórico para adjudicárselas a otra en una época muy diferente, da con una de las claves del curioso fenómeno de devoción en los círculos ultras norteamericanos por el golpe de 1936: a sus autores les atribuyen una reacción armada ante un “liberalismo” que consideran, directamente, asesino.
En esta corriente argumental que trae el pasado al presente es recurrente el empleo del recuerdo de un grupo de milicianos republicanos descontrolados profanando cadáveres de monjas exhumadas en un templo. En abril pasado, sin ir más lejos, el influencer y ex teniente coronel de la infantería de EEUU InfantryDort llamaba al trumpismo a no conceder: “Todos parecemos olvidar, que ESTA ideología durante la Guerra Civil Española en 1936 hizo que la gente desenterrara los cuerpos de monjas muertas para una profanación muy pública. No puedes comprender el nivel de odio que se necesita para hacer algo así. Ninguno de nosotros puede. Pero ellos sí. (…) la tolerancia es una virtud venenosa cuando la intolerancia te apunta con una pistola a la cabeza”.
Cruzados de la postdemocracia
La otra clave en esta devoción es la idea de cruzada. Enlaza bien con la llamada “guerra cultural” que comparte como misión toda la esfera ultraconservadora en Occidente.
Es posible que el mejor de sus exponentes sea Jack Posobiec, fundamentalista católico norteamericano, admirador de Franco, creador de una campaña de larga duración en redes sociales convocando “Franco fridays” (viernes de Franco) para atraer atención a la figura del dictador español como “luchador contra el comunismo” y “salvador de la cristiandad”. La campaña tuvo en la primavera de 2024, año y medio antes del nuevo triunfo electoral de Donald Trump, una frase de arranque: “¿Qué pasaría si los patriotas se levantaran y salvaran su nación?”.

Llamada del propagandista ultra Jack Posobiec a un ‘Viernes de Franco’ y respuesta al homenaje del también integrista Eric Pistey. / El Periódico
Una parte de este mundo franquista norteamericano ha surgido del Claremont Institute, un think tank articulador ideológico del trumpismo activo en la costa oeste norteamericana.
Uno de sus productores de propaganda, el empresario trumpista Charles Haywood, partidario de una ultraderecha “de acción”, belicista, admitió un descubrimiento personal en The Worthy House (Casa Digna, un punto de encuentro online para reflexión política de cara a “un futuro postliberal” o era postdemocrática), su hallazgo de la figura de Franco como “héroe cristiano” que, para salvar la religión, hizo “cosas desagradables, pero no peores” que Carlomagno, El Cid, Ricardo Corazón de León o San Luis IX.
Haywood escribió sobre esto en abril de 2019; en enero de 2021 era uno de los más activos apoyos mediáticos y paramediáticos del asalto al Capitolio en Washington.
Como las bombas de racimo, la propaganda ultra americana también se dispersa por las pequeñas cuentas, manteniendo vivo el mensaje. El pasado 8 de julio, después de que una iglesia se incendiara en Washington, y sin esperar a saber la causa del fuego, tuiteaba Okiesmokee, miembro de la miriada de reposteadores de un movimiento denominado “antiwoke”: “Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), los comunistas crucificaron sacerdotes y violaron monjas en la iglesia. Desenterraron las tumbas de las monjas y exhibieron sus huesos de manera humillante. Los sucios comunistas /demócratas de aquí harían lo mismo si tuvieran la oportunidad. DESPERTAD, cristianos”.
Un Franco protestante
Hay otro artículo fundacional de este franquismo americana, en la publicación integrista y antiwoke First Things, de las más activas en la llamada “guerra cultural” ultraconservadora. “¿Es inevitable un Franco protestante?”, se preguntaba en el título Josh Abbotoy, en octubre de 2023.
No es un autor cualquiera, sino un activista del apoyo financiero a las causas ultras americanas desde el fondo de capital riesgo New Founding, del que fue director general. “Los conservadores estadounidenses saben que la situación es grave”, decía antes de recurrir a un diagnóstico repetido en el mundo MAGA cuando gobernaba el demócrata Joe Biden, que quizá les suene a los lectores españoles de hoy: “Nuestra Constitución está al límite. Elecciones impugnadas, fracasos en la aprobación del presupuesto federal, juicios políticos…”

Portada de un capítulo dedicado a la guerra civil española en ‘Crónicas de la Revolución’, un podcast famoso en el mundo trumpista de Estados Unidos. / J Posobiec
Abbotoy ya había expuesto la idea de un Franco protestante en Twitter meses antes, “impresionado por la situación actual y la España de los años treinta”.
Para el autor, bajo el gobierno de Biden, “las circunstancias han cambiado de tal manera que una fe ciega en la continua vigencia del antiguo orden constitucional no solo es errónea, sino arriesgada”, ante problemas como “la inmigración masiva y el colapso de la familia y la sociedad civil”. Todo ello para concluir que los políticos de la derecha convencional “piden permiso en lugar de perdón para lidiar con amenazas existenciales, como la anarquía en nuestra frontera sur” y que “ese tipo de comportamiento hace que el franquismo protestante sea prácticamente inevitable -decía-. Si en su cobardía los líderes políticos de derecha permiten que las infecciones se agraven, algún día será necesario tomar medidas drásticas”.
No es un pensamiento que en EEUU no haya encontrado contestación. En el mismo año, la New York Review of Books glosó ensayos y recogió artículos en los que no es infrecuente el recuerdo de la estremecedora y brutal explicación del terrateniente andaluz y capitán Gonzalo de Aguilera Munro, en 1936 una suerte de jefe de prensa de los militares alzados, a John Whitaker, corresponsal del Chicago Daily News: “Antes la peste y la epidemia solían diezmar a las masas españolas. Las mantenían a raya. Ahora, con los modernos sistemas de alcantarillado, se multiplican demasiado rápido (…) ¿Acaso un cerdo tiene derechos? Las masas no son capaces de razonar. Debemos matar, matar y matar”.
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