El pañuelo con la bandera de Asturias todavía al cuello delataba de dónde venían. María Felgueroso, María Cerro y Cecilia López habían pasado el día en el Xiringüelu y llegaban a la playa de Poniente cansadas, pero con una razón suficiente para seguir de fiesta: Omar Montes. Como ellas, muchos de los que llenaron este domingo el recinto llegaron con la noche ya empezada, dispuestos a sumar otro concierto a una jornada que para algunos ya había empezado hace mucho tiempo.
Omar Montes no tardó en poner a Poniente en movimiento. Arrancó con «Yo lo soñé», su particular versión de la «Canción del Mariachi», mientras las luces rojas y el fuego del escenario acompañaban los primeros compases. «Cómo está mi gente guapa de Gijón», saludó el cantante, que poco después invitó al público a «disfrutar del flamenquito». La respuesta llegó desde una playa abarrotada, con un ambiente especialmente joven y muchas ganas de cantar.
«Este es el rollito que nos gusta», resumían Marcos Luque, Rober Martínez y Sergio Blanco, llegados desde Almería para vivir la Semana Grande. «Un poquito de arte es lo que hace falta», añadían antes de dejar clara su previsión para las próximas horas. «Hoy la noche va a ser larga», afirmaban. La frase resumía bien el ambiente que se respiraba en Poniente, donde el concierto parecía formar parte de una noche que todavía tenía mucho recorrido.
Entre las canciones más coreadas estuvieron «La llama del amor» y «Alocao», dos de los momentos en los que el público se volcó con el artista. En las primeras filas se mezclaban jóvenes que habían ido expresamente a verlo con grupos más veteranos que habían convertido la Semana Grande en una ruta de conciertos.
Ese era el caso de Pedro Aguilar y Carla Sánchez, de Barcelona, quienes se quedan en la ciudad hasta el martes 18 y aseguran que no piensan aflojar el ritmo. «Llevamos viniendo todos los días, y vendremos todos los días», expresaron. Aunque, entre sus planes todavía había uno que destacaba por encima del resto. «Queremos ver a Ana Torroja, que es más de nuestra época», concluyeron.
La sorpresa de la noche llegó cuando Arce apareció sobre el escenario para compartir unos minutos con Omar Montes. El rapero gallego cantó «Luzbel», ante un público que recibió su aparición con entusiasmo. «Un saludo para mi gente, puxa Asturias», dijo antes de despedirse de Poniente.
Entre quienes habían llegado directamente del Xiringüelu estaban las tres ovetenses. «Nos apetecía verle», contaban. María Cerro reconocía incluso las contradicciones que explican parte del fenómeno Omar Montes. «Tiene un algo que es muy especial, a ver, no canta bien, pero nos gusta mucho». Las tres admitían estar cansadas después del día de fiesta, pero tenían una ventaja: dormían en Gijón. «Estamos cansadas, pero hoy dormíamos aquí así que vinimos, merece la pena, porque no sabemos cuándo volverá».
Y así, entre quienes llegaban con el pañuelo del Xiringüelu todavía puesto, los que habían viajado desde diferentes puntos de España y los cientos de jóvenes que abarrotaban la playa, Poniente se convirtió en una gran fiesta donde Omar Montes puso el fuego sobre el escenario y el público se encargó de mantener encendida la noche.
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