La hostelería presume de que los bares se han convertido en «refugiados climáticos” durante el verano

  1. La función social de los bares en episodios de calor
  2. Preparación del sector de la hostelería frente al calor extremo
  3. Impacto del calor extremo en los hábitos de consumo
  4. Medidas específicas y recomendaciones para la gestión del calor en la hostelería
  5. Otros sectores más expuestos y acciones recomendadas ante alertas por altas temperaturas

La función social de los bares en episodios de calor

Así lo explica a El Confidencial Digital el secretario general de Hostelería de España, Emilio Gallego, quien sostiene que «no hay una calle sin un bar«. Precisamente esa capilaridad convierte a estos establecimientos en un punto de apoyo durante los episodios de calor extremo. Taxistas, repartidores, trabajadores de la limpieza o cualquier persona que se encuentre en la calle puede entrar unos minutos, beber agua, tomar un refresco y permanecer en un espacio climatizado antes de continuar con su jornada.

Preparación del sector de la hostelería frente al calor extremo

Desde la patronal recuerdan que España lleva décadas conviviendo con temperaturas elevadas y consideran que el sector está preparado para afrontarlas. «Nuestros edificios, los medios de transporte, los hospitales y los establecimientos hosteleros ya cuentan con sistemas de refrigeración porque es una realidad a la que estamos acostumbrados», explican. En el caso de la hostelería, destacan que incluso los establecimientos más modestos disponen actualmente de aire acondicionado y, en muchos casos, complementan esa climatización con toldos, sombrillas, ventiladores o sistemas de pulverización de agua en las terrazas.

Impacto del calor extremo en los hábitos de consumo

Lejos de beneficiar siempre al negocio, la patronal reconoce que el calor extremo también cambia los hábitos de consumo. Cuando el termómetro supera los 40 grados, especialmente durante las horas centrales del día, las terrazas prácticamente se vacían porque los clientes evitan permanecer al sol. Sin embargo, ese mismo calor hace que muchas personas entren en los bares para refugiarse. «Necesito coger un poco de aire» es, según explica Gallego, una situación habitual en verano. El interior climatizado de los establecimientos se convierte entonces en un espacio donde descansar unos minutos, hidratarse y protegerse de las altas temperaturas antes de continuar la jornada. Por ello, la organización defiende que los bares desempeñan también una función social durante las olas de calor al actuar como puntos de refugio accesibles prácticamente en cualquier municipio.

Medidas específicas y recomendaciones para la gestión del calor en la hostelería

Hostelería de España asegura que el sector lleva años incorporando medidas específicas frente a las altas temperaturas. La organización ha elaborado guías y protocolos de actuación para ayudar a las empresas a adaptar la actividad cuando se producen episodios de calor intenso. Entre las principales recomendaciones figuran analizar cada puesto de trabajo de manera individualizada, garantizar espacios climatizados o con sombra para los trabajadores, facilitar la hidratación y adaptar la organización del trabajo cuando sea necesario.

Otros sectores más expuestos y acciones recomendadas ante alertas por altas temperaturas

No obstante, la patronal recuerda que existen otros sectores mucho más expuestos a las altas temperaturas, como la construcción, la agricultura, la jardinería o los servicios de limpieza, donde la actividad debe mantenerse incluso durante las olas de calor. Aunque consideran que el tejido económico español está acostumbrado a convivir con las altas temperaturas, desde Hostelería de España advierten de que los avisos rojos de la Agencia Estatal de Meteorología sí obligan a modificar el funcionamiento habitual.

En esos casos pueden producirse reducciones de horarios, incidencias en el transporte o dificultades de acceso que afectan a la actividad económica. Por ello, la patronal recomienda a las empresas seguir las alertas meteorológicas y adaptar su funcionamiento cuando las condiciones lo requieran. Asimismo, recuerda que los protocolos deben ajustarse a las características de cada territorio, ya que las necesidades de una comunidad autónoma con episodios de calima no son las mismas que las de otra donde el principal riesgo climático son las nevadas o las tormentas estivales.

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