Si el Deportivo ya sorprendió al fútbol español con el pago de la cláusula de Leo Román, un futbolista citado como reserva por De la Fuente para el Mundial, ahora ha llegado el segundo truco de magia de este verano con la contratación de Pierre Aubameyang (Lavan, Francia, 1989), uno de los delanteros africanos más destacado de este siglo. Después de haber pasado por los mejores equipos de Inglaterra, España, Alemania e Italia, el gabonés, de 37 años, llega para poner la experiencia y los goles en un proyecto blanquiazul imberbe en el que, hasta su llegada, las contrataciones habían sido de futbolistas de hasta 26 años: Gijselhart, el propio Román, Ede, Amatucci y Jensen. Es el tercer treintañero de la plantilla blanquiazul con sitio fijo en el vestuario de Abegondo tras Germán Parreño y Ximo Navarro.
El Deportivo acaba de hacer oficial su contratación hasta el 30 de junio de 2028, a pesar de su veteranía, ya que de esta manera le ofrece estabilidad al futbolista y encuentra un mejor acomodo para la amortización del fichaje y para hacer frente a los emolumentos solicitados por una estrella del fútbol Viejo Continente. El Olympique de Marsella, quien estaba abierto a su salida para liberar masa salarial, ha accedido a su salida previo pago de 1,5 millones de euros. El club coruñés, según fuentes consultadas, llevaba más de un mes detrás de esta operación y ha tenido que satisfacer la curiosidad y las inquietudes de un Aubameyang que deseaba tener la máxima información personal y deportiva antes de emprender su segunda aventura en España tras los meses que jugó después de la pandemia de COVID 19 en Barcelona.
Reconocimiento y viaje
La operación se aceleró al principio de esta semana cuando Aubameyang ya se vio por fin en A Coruña y todas las partes involucradas (el jugador y ambos clubes) empezaron a avanzar en el acuerdo. Se cerró finalmente entre la noche del jueves y la mañana del viernes, mientras el futbolista estaba pasando el reconocimiento médico en Madrid. Este sábado llega a Alvedro y está todo firmado y acordado y ya se enfundará la casaca blanquiazul. El futbolista será la próxima semana uno más en la dinámica de trabajo del equipo blanquiazul, dirigido por Antonio Hidalgo, en una delantera que compartirá con Bil Nsongo y Zakaria Eddahchouri.
Un futbolista diferente
En 2007 el Milan incorporó para su cantera a un prometedor delantero francés con raíces gabonesas y españolas (fue nombrado embajador de Ávila en 2022), que respondía al nombre de Pierre-Emerick Emiliano François Aubameyang. Dos décadas después, con 37 años, ese ariete firma por el Deportivo para ponerle la rúbrica a su carrera al más alto nivel, aunque desde luego que nunca podría haber imaginado todo lo que ha tocado vivir en las mejores ligas del mundo. Una vida azarosa y, sobre todo, un instinto depredador en el área que ahora se trasladará a Riazor. Casi 400 goles en 800 partidos en el fútbol juvenil o sénior para un ariete que ha pasado por España, Alemania, Francia, Italia e Inglaterra.
La espalda de Aubameyang luce un imponente tatuaje que dibuja la silueta del continente africano, coronado por un águila, símbolo de la libertad que él pretende y anhela para la que considera su casa, «su inspiración». El ariete decidió hace mucho tiempo jugar para el país de su padre, a pesar de que hubiera tenido hueco con Francia. Hace poco aún marcó cuatro goles ante Gambia y soñó con llevar a su selección al Mundial 2026, pero el equipo se cayó por el camino. Aquel asalto interruptus acabó mal porque el consejo de ministro suspendió al cuerpo técnico, disolvió temporalmente la selección y apartó a un par de futbolistas, entre ellos Aubameyang. Meses después, tuvo un incidente con un extintor en el vestuario del Olympique, según L’Equipe, aunque hubo quien lo consideró una broma. Aun así, se quedó sin jugar un partido.
Son las dos últimas curiosidades de un delantero, amante de los coches de alta gama, que, a pesar del paso de los años, no ha perdido ni gol ni esa capacidad que siempre le ha acompañado para ser mediático, incluso para sufrir reveses inesperados, como aquella malaria que contrajo en 2021, que le dio un buen susto y que le hizo perder hasta «cuatro kilos». Fue en sus últimos meses como jugador del Arsenal, una etapa en la que fue capital y en la que se convirtió en uno de los mejores delanteros de la Premier League, en uno de los más destacados arietes africanos de las dos últimas décadas. De hecho, en 2016 recibió el balón de oro del continente.
Antes de esa etapa en Londres, donde llegó a entrenar con Charlie Patiño, y de que los gunners pagasen 63 millones de euros por él, brilló en Dortmund, donde además de por su voracidad goleadora, se hizo famoso por sus celebraciones. Con bailes, dedicadas a Batman, a Spiderman, con volteretas… Tendrá Bil Nsongo un compañero para sus malabares tras conseguir un tanto. Luego llegaron Barcelona, Londres, Marsella… y ahora A Coruña.
Fuente: La Opinión A Coruña











