Orihuela se prepara para vivir el Día del Pájaro con la esperada y emotiva exposición pública de su emblema en el balcón del Ayuntamiento, a medianoche, cuando los oriolanos se reunieron este jueves en torno a una noche llena de magia e ilusión, de tradición, cultura e historia bajo el latir al unísono de un pueblo entero que destila un sentimiento de identidad y alegría festera.
Uno de sus protagonistas fue el Síndico Portador de la Gloriosa Enseña del Oriol, Juan Martínez Tomé, que hizo una promesa ante sus vecinos y las autoridades presentes, desde los cargos festeros, pasando por la Corporación municipal; varios secretarios autonómicos; el rector de la Universidad Miguel Hernández (UMH), Juan José Ruiz; el subdelegado del Gobierno, Manuel Pineda, y hasta el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca. «Mientras tenga aliento, amaré y trabajaré por esta ciudad y sus gentes», avanzó como declaración de intenciones para después «reclamar aquello que Orihuela merece». No en vano, la figura del Síndico, que se remonta al año 1400, correspondía a la persona que en los ayuntamientos o concejos se encargaba de promover los intereses de los pueblos y defender sus derechos.
Juan Martínez Tomé durante su discurso con el aplauso de Juanfran Pérez Llorca y Pepe Vegara / vega-baja.com
Así, recordando que la ciudad, durante siglos, marcó rumbo de un territorio entero, siendo capital de una Gobernación, sede episcopal, ciudad universitaria, centro jurídico, agrícola, comercial y cultural. «Fue frontera, puente y referente», subrayó, mirando al futuro, porque «necesita reencontrarse consigo misma y volver a creer en sus posibilidades».
Para ello, detalló «las reivindicaciones esenciales», como el agua «suficiente y gestionada con solvencia»; el desarrollo y mejora de las infraestructuras, con la famosa CV-95 convertida en anhelo; y el parque empresarial, «un proyecto muy necesario en el que se debe trabajar sin descanso».
El sueño universitario
Pero sobre todo se detuvo en su «sueño»: el crecimiento de Orihuela como ciudad universitaria, recordando al mismo tiempo tuvo una de las universidades más antiguas de España, que nació en 1552 y formó a estudiantes hasta 1835, llegando a tener en su claustro a más de cien doctores y 24 cátedras.
Tras un largo letargo de 137 años, en 1972, con el desarrollo del trasvase Tajo-Segura y ante la necesidad de formar a técnicos en agronomía, surgió, la Escuela Politécnica Superior de Orihuela, que dirige Martínez Tomé. En 1997 se crea la UMH, y dos años más tarde la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas, conocida popularmente como Las Salesas. Con esos dos centros nace el actual Campus de Orihuela de la UMH.
En este punto, el Síndico señaló que, para seguir contribuyendo al crecimiento universitario, «es urgente la mejora de los servicios relacionados con el alojamiento, bien sean residencias universitarias, colegios mayores o viviendas en alquiler», así como nuevos edificios -o históricos- para uso universitario.
Además, hay que «mejorar el transporte público, aumentando la frecuencia y los itinerarios entre Orihuela y pueblos de la Vega Baja», añadió, implantando incluso otros sistemas de transportes sostenibles como las bicicletas, creando -«¿por qué no?»- una ciudad como es Ámsterdam en el Levante.
En suma, «si queremos que Orihuela ocupe un lugar relevante en el siglo XXI, debemos apostar por el conocimiento, la investigación y el talento«, apostilló, centrando el foco en aspirar a ser «una auténtica ciudad universitaria donde la actividad académica no permanezca solo en las aulas, sino que forme parte de la vida cotidiana y contribuya a resolver sus desafíos», citando como ejemplo el Instituto de Investigación e Innovación Agroalimentaria y Agroambiental (Ciagro) y la recién creada Cátedra Oriol.

Pérez Llorca, Vegara y Martínez Tomé en el balcón del Palacio Marqués de Arneva / vega-baja.com
Miguel Hernández
Asimismo, retomó aquella idea de 2017 de crear el Premio Internacional Miguel Hernández a la Cultura, a imagen del Premio Cervantes que se otorga en la Universidad de Alcalá de Henares. Y hasta apuntó que se podría celebrar el día del nacimiento del poeta, en el claustro de Santo Domingo, presidido por el rector de la universidad, el alcalde y la presencia de la Casa Real. Porque «somos la ciudad de Miguel Hernández, cuya obra es un referente universal de compromiso, sensibilidad y amor a esta tierra», apostilló.
Y es que Martínez Tomé empezó y concluyó su discurso con versos del poeta para lanzar un mensaje: «Necesitamos volver a creer, otra vez, que Orihuela puede y debe crecer», dejando a un lado «la resignación y el conformismo». Porque «no soy de un pueblo de bueyes / que soy de un pueblo que embargan / yacimientos de leones, / desfiladeros de águilas / y cordilleras de toros / con el orgullo en el asta». Para decir aquello de que hubo un tiempo en que una ciudad decidió volver a creer en sí misma, y lo consiguió.
El Oriol y la Armengola
El alcalde de Orihuela, Pepe Vegara, recogió el guante apelando a la unidad del Oriol y la leyenda de la Armengola: «Hoy, bajo las alas del Oriol, como en aquella noche en que la Hermenegilda Eugenia hizo prodigios de valor, debemos mirar hacia delante«.
A su vez, reconoció que se debe «llamar la atención a los que tenemos responsabilidades públicas porque hay, siempre habrá, cosas que mejorar«, pero sacando pecho de «una ciudad en la que la naturaleza se muestra exuberante desde la huerta más hermosa del mundo que se encarna en sus pedanías, el segundo palmeral de Europa, sus rutas verdes y sierras, hasta unas playas increíbles que nos convierten en un referente en todo el Levante».
A continuación, pidió que se hable de Orihuela «como lo que es, la más noble, leal y siempre fiel ciudad del mundo«, evitando «recrearse en aquello que nos hace daño como ciudad».

Juanfran Pérez Llorca, presidente de la Generalitat, y Pepe Vegara, alcalde de Orihuela, en la exposición pública del Oriol / vega-baja.com
Así, invitó a sus conciudadanos a no inclinarse, como el Oriol, que solo lo hace ante Dios y el rey, recordando aquello de «siempre prevaleció vuestra espada», la otra gran leyenda que al pájaro en escudos y estandartes. «Orihuela demostró que cuando lucha unida es capaz de alcanzar cualquier objetivo que se proponga», resaltó, para dirigirse al «molt honorable»: «Pedimos a la Comunidad Valenciana que nos ayude a seguir mirando hacia delante con la frente alta y la mirada puesta en el futuro», finalizando con otro aviso para navegantes: «Hagamos sitio al que venga con ese afán de sumar y aportar e invitemos a los que vienen a restar, a los que no hacen nada, a que se sumen a nuestra cruzada o se marchen a otro sitio a destilar veneno«, dijo.
«Orihuela, sé generosa contigo misma», concluyó el alcalde.
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