La vela española despide a Manuel Doreste Blanco, ‘Noluco’, fallecido este jueves a los 68 años. Olímpico, campeón del mundo y uno de los regatistas más singulares de su generación, deja una profunda huella tanto por su trayectoria deportiva como por su personalidad.
Miembro de una de las grandes familias de la vela española, Doreste representó a España en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 en la clase Soling, junto a Domingo Manrique y Juan Luis Wood. Ocho años antes, en 1994, se había proclamado campeón del mundo de Soling junto a José Manuel Valadés y Juan Galmés, y en 1997 logró la medalla de plata mundial con Javier Hermida y Juan Luis Wood.
Su trayectoria no se limitó a la vela ligera. Como patrón y capitán, dejó también su sello en el crucero, al frente de embarcaciones como el Codorníu, el Charisma y el Rats on Fire, participando en grandes regatas oceánicas como la vuelta al mundo y la Sydney-Hobart.
Médico anestesista de profesión, compaginó durante años la competición con su actividad hospitalaria. Para quienes navegaron con él, fue mucho más que un patrón: un marino capaz de conocer y cuidar cada rincón del barco, desde la caña hasta la cabeza del palo.
Tras desarrollar buena parte de su carrera deportiva y profesional en Barcelona, en los últimos años regresó a Las Palmas de Gran Canaria, donde retomó plenamente su labor en el hospital y permaneció hasta el final.












