Tres hombres con gorras, capuchas y guantes entraron en el despacho de Ospina Abogados, en el barrio de Salamanca, en Madrid, la noche del 4 de julio. Desactivaron la alarma y se llevaron el expediente judicial de Vito Quiles, el conocido agitador mediático envuelto en muchas polémicas y varias denuncias. Para aclarar el caso, la Policía Nacional confiaba en tener las grabaciones de las cámaras de seguridad instaladas en el despacho, pero no será posible, según ha sabido el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica.
Los responsables de la compañía de seguridad han comunicado a los investigadores que todas las imágenes del asalto se han perdido. Explicaron que los ladrones arrancaron las cámaras, que éstas quedaron «colgando» en el despacho de abogados, y que lo único que podrán aportar a los agentes será un «pantallazo», una imagen fija, la última que quedó grabada.
Otra cámara
El despacho de abogados que dirige Juan Gonzalo Ospina tenía además otra cámara de seguridad, más antigua y de otra compañía, pero la noche del robo no estaba grabando, estaba apagada. Por tanto, no habrá grabaciones que faciliten la investigación del asalto. Fuentes del sector de seguridad mostraron su extrañeza por la pérdida de todas las grabaciones con un ataque tan sencillo como violento, especialmente las de la entrada de los ladrones y todo lo que ocurrió antes de que rompieran las cámaras.
El socio fundador del despacho, Juan Gonzalo Ospina, señaló que tras el asalto podrían estar «las cloacas» del Estado. Vinculó ese episodio con un intento de atemorizarles por defender a Vito Quiles. Los días previos, Quiles había sido noticia porque el juzgado número 32 de Madrid había dictado una orden de busca y captura contra él.
En blanco y negro
Los investigadores de la Brigada de Información sí han localizado una grabación, realizada por la cámara del portal del edificio, cámara que no está a la vista y con la que los ladrones no contaron. Esa grabación es en blanco y negro y, según ha sabido este medio, permite ver a tres hombres, los presuntos asaltantes, salir a la calle tras cometer el robo.
De momento, la investigación sí ha permitido descartar la participación en el asalto de un ciudadano rumano que salió de la zona conduciendo un vehículo de lujo. Se trata de un vecino del barrio que no tiene nada que ver con el robo.
Fuente: El Periódico














