En la provincia de Alicante, los parques urbanos se convierten en auténticos refugios cuando llega el verano y las horas centrales del día hacen menos apetecible caminar por calles y plazas sin protección. Para que una zona verde resulte realmente útil durante los meses más calurosos no basta con instalar bancos o columpios: necesita árboles desarrollados, senderos protegidos del sol, puntos de descanso y espacios donde las familias puedan permanecer sin exponerse continuamente al calor. Los pinares y las zonas con vegetación madura ofrecen precisamente ese alivio, además de crear una sensación de desconexión difícil de encontrar en otros rincones del casco urbano.
Los parques con sombra son también una alternativa sencilla para quienes buscan un plan familiar después de la playa o durante una tarde de vacaciones. Los niños pueden jugar, los adultos pasear o descansar y todos encuentran una forma de disfrutar del aire libre sin necesidad de organizar una excursión larga. Cuando a esta combinación se suman estanques, animales, áreas deportivas y actividades culturales, el resultado deja de ser una simple zona ajardinada. Algunos espacios públicos alicantinos se han convertido así en lugares de visita por derecho propio, capaces de atraer tanto a residentes como a turistas que desean conocer una cara distinta de la Costa Blanca.
Parque Reina Sofía
Uno de los ejemplos más singulares se encuentra en Guardamar del Segura. El Parque Reina Sofía está situado dentro del casco urbano, entre la avenida dels Pins y la calle Enginyer Mira, frente a la gran pinada y a pocos minutos del mar. Su ubicación permite llegar caminando desde el centro y combinar la visita con un paseo por la playa o por el entorno dunar. Sin embargo, lo que sorprende al cruzar sus accesos es la mezcla de bosque, agua y fauna: bajo los pinos aparecen caminos, puentes, estanques y animales que se desplazan por el recinto, hasta el punto de que muchos visitantes lo describen como un parque público que parece un pequeño zoológico al aire libre. También es conocido popularmente como el parque de los patos.
Pavos reales
Los protagonistas más llamativos son los pavos reales, que caminan entre los jardines y pueden desplegar su colorido plumaje a pocos metros de los visitantes. En las ramas y los troncos también es posible observar ardillas, convertidas en uno de los símbolos más reconocibles del parque y de Guardamar. Los estanques completan la escena con patos, cisnes, ocas, peces y tortugas, por lo que cada paseo ofrece algo diferente, especialmente para los niños.
Guardamar
El paisaje del Reina Sofía no puede entenderse sin la historia forestal de Guardamar. El parque se integra en el gran sistema de pinares vinculado a la reforestación de las dunas que comenzó a principios del siglo XX bajo la dirección del ingeniero Francisco Mira y Botella. La plantación de cientos de miles de pinos, palmeras, cipreses y eucaliptos permitió fijar la arena que amenazaba el núcleo urbano y dio origen a uno de los entornos naturales más característicos del municipio. Esa herencia se percibe hoy en la abundancia de árboles maduros, que forman amplias zonas de sombra y convierten el parque en un lugar especialmente agradable para pasear durante las mañanas o las últimas horas de las tardes estivales. El proyecto forestal llegó a plantar alrededor de 600.000 ejemplares y transformó para siempre el paisaje costero de Guardamar.
Zonas infantiles
El atractivo no termina en los animales y la vegetación. El Parque Reina Sofía dispone de amplias zonas infantiles instaladas bajo los árboles, con columpios, toboganes, estructuras para trepar y elementos pensados para diferentes edades. También hay espacios para correr, descansar o compartir un picnic, además de pistas de petanca y equipamientos deportivos situados en las proximidades del auditorio. Este escenario al aire libre acoge propuestas culturales y de ocio, especialmente durante el verano, cuando el parque se integra en la programación local.
Cómo llegar
Para conocerlo no hace falta alejarse del centro de Guardamar ni preparar una ruta complicada. El parque queda a muy poca distancia de la plaza del Ayuntamiento, de la pinada y del litoral, por lo que encaja tanto en una visita breve como en una jornada completa por el municipio. La mejor estrategia en verano es acudir a primera hora o al final de la tarde, llevar agua y respetar la tranquilidad de los animales, evitando perseguirlos o alterar su entorno. Entre pavos reales, ardillas, tortugas, juegos y pinos centenarios, el Reina Sofía demuestra que uno de los planes familiares más sorprendentes de Alicante puede estar escondido a plena vista, dentro de un parque municipal y a pocos minutos del Mediterráneo. Desde su entorno también se puede continuar hacia la pinada, las dunas y las rutas que conectan el casco urbano con el mar.
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