Los impuestos pesan más sobre el ahorro en España que en la mayoría de los países europeos. Así lo afirma el último informe elaborado por el Instituto de Estudios Económicos (IEE) y la Asociación Española de Asesores y Planificadores Financieros (EFPA), que cifra la carga fiscal efectiva sobre los rendimientos de sus inversiones en el 29%, equivalente a siete puntos más frente a la media de la Unión Europea.
Vender acciones cuesta más al inversor español
La diferencia también se deja notar en la bolsa. Operar en el parqué y vender en verde también implica pagar más impuestos en España que en buena parte del Viejo Continente. El informe halla que el país ibérico se sitúa entre los países de la OCDE que más gravan las ganancias obtenidas al vender acciones por un precio superior al de la compra.
El tipo máximo alcanza el 30%, frente al 20% de media en la OCDE, y al 18% en la Unión Europea. En este sentido, España ocupa el noveno puesto del ‘ranking’, y aplica un gravamen casi doce puntos superiores al promedio comunitario, equivalente a hasta un 67% más que la media.
Un esfuerzo fiscal un 16,5% superior a la media de la UE
Como consecuencia, España presenta niveles de ahorro financieros inferiores a las economías europeas de su entorno, según el análisis de ambos think-tanks. Este castigo fiscal al ahorro llega en un momento en el que las familias españolas ya soportan un esfuerzo fiscal un 16,5% superior a la media comunitaria, según la IEE.
La brecha también se reproduce en otros productos de ahorro. En este sentido, esta carga fiscal también se traslada a los fondos de inversión, donde los españoles pagan de media un 27% frente al 21%, y a los depósitos bancarios, con un 30% frente al 25%.
Un sistema que desincentiva el ahorro
Este mayor coste fiscal, según el IEE, acaba desincentivando el ahorro y la inversión en el país. “Las sucesivas subidas tributarias aplicadas entre 2020 y 2024 han incrementado la carga fiscal de los productos financieros de forma significativa, hasta el punto de llegar a desincentivar la inversión en ellos”, advierten desde la entidad.
Además de desincentivar el ahorro, también alertan que la carga fiscal puede reducir la eficiencia en la asignación del capital y generar pérdidas de bienestar. Desde la IEE han recomendado un marco fiscal que favorece al ahorro y la inversión a través de tipos moderados.
“Cuando los productos financieros se enfrentan a una carga fiscal elevada, especialmente en fases tempranas del proceso de acumulación, la rentabilidad neta puede reducirse de manera relevante”, destacan. Esto, según el IEE y EFPA, puede perjudicar “la capacidad de los hogares para construir patrimonio y limitar, de forma directa, la disponibilidad de recursos canalizados hacia la inversión productiva”.
Fuente: El Periódico











