El incendio forestal de Los Gallardos (Almería), que deja al menos 12 fallecidos, varios heridos y 23 personas desaparecidas, pone de relieve la importancia de la preparación ciudadana en su respuesta frente a los incendios forestales. Los especialistas consultados por Science Media Center España coinciden en que una parte significativa del riesgo se produce durante las decisiones que toman los ciudadanos en los momentos críticos.
El ingeniero forestal Ferran Dalmau-Rovira advierte de que “el nivel de seguridad depende en gran medida del lugar donde se encuentre la población cuando el frente de fuego alcanza la zona” y subraya que desplazarse por carretera o a pie cerca de un incendio de comportamiento extremo constituye la situación de “máxima vulnerabilidad”.
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En este sentido, el técnico de la Fundación Pau Costa Víctor Riera recuerda que “los atrapamientos y accidentes producidos por personas ajenas a los dispositivos de extinción […] se producen en su mayoría durante la evacuación”. Las víctimas de este incendio podrían haber intentado huir por rutas no recomendadas, un patrón ya observado en tragedias anteriores como la de Pedrógão (Portugal) en 2017. “Deben seguirse siempre las instrucciones y recomendaciones de las autoridades competentes”, insiste.
La posible desorientación o falta de información en momentos críticos se agrava en entornos de interfaz urbano-forestal, donde viviendas y monte se entremezclan. Riera plantea además una cuestión de fondo: “si realmente estamos concienciados con nuestro entorno” y si quienes viven en zonas vulnerables “saben realmente el riesgo al que están expuestos todos los veranos”.
Más allá de las decisiones individuales, los expertos subrayan que la preparación colectiva sigue siendo insuficiente. El catedrático Guillermo Rein, del Imperial College de Londres, apunta que la proximidad de comunidades no preparadas agrava el impacto de estos eventos: el incendio de Los Gallardos se produce en un contexto de “una comunidad cercana que no estaba preparada”, lo que facilita que las llamas alcancen zonas habitadas con rapidez.
La solución no es simplemente un nuevo avión o más agua
Rein insiste en que la respuesta no puede limitarse a medios de extinción: “La solución no es simplemente un nuevo avión o más agua, la seguridad frente a los incendios forestales requiere múltiples niveles de protección, entre ellos la educación de la población, la planificación de rutas de evacuación y la formación periódica tanto de autoridades como de ciudadanos. No se puede esperar que los bomberos detengan todos los incendios forestales extremos”, advierte.
También María Barbosa, del Centro Británico de Ecología e Hidrología, incide en la necesidad de avanzar en la preparación social ante un riesgo creciente. “La adaptación es nuestra única vía de avance”, afirma, lo que implica “garantizar que las personas que viven en zonas de alto riesgo sepan cómo prepararse y actuar” y fomentar comunidades “más resistentes al fuego”.
La Agencia Estatal de Meteorología sitúa el riesgo en nivel “extremo” durante semanas, mientras que investigaciones recientes apuntan a que esta será la tendencia en el futuro, como recuerda Thomas Smith, profesor asociado de Geografía Ambiental en la London School of Economics and Political Science (LSE): “El comportamiento extremo de los incendios forestales que estamos observando en España está estrechamente relacionado con las condiciones meteorológicas de la ola de calor extremo. El comportamiento del fuego (la rapidez con la que se propaga y la intensidad con la que arde) se ve muy influido por el clima. Las investigaciones muestran que parámetros clave, como la velocidad de propagación y el tamaño de las llamas, aumentan exponencialmente a medida que las condiciones meteorológicas propicias para los incendios se vuelven más severas, lo que significa que aumentos relativamente pequeños en estas condiciones extremas pueden provocar incendios desproporcionadamente más peligrosos”.
muestran que el comportamiento del fuego se intensifica de forma desproporcionada bajo condiciones climáticas severas. En este escenario, la preparación ciudadana es un elemento clave para evitar víctimas. “Siempre que sea posible, resulta preferible permanecer en un refugio adecuado o evacuar de forma temprana siguiendo exclusivamente las instrucciones”, afirma Dalmau-Rovira.
















