Aumentan los ingresos hospitalarios por ansiedad y depresión tras los devastadores incendios en España
  1. Temporada complicada de incendios
  2. Consecuencias psicológicas 
  3. Ansiedad y depresión
  4. Otras secuelas
  5. Impacto en niños
  6. Limitar la sobreexposición a las noticias
  7. Faltan psicólogos

Investigaciones del Instituto de Salud Carlos III alertan de un aumento de los ingresos hospitalarios relacionados con ansiedad, depresión y otros trastornos psicológicos en los días posteriores a los grandes fuegos.

Temporada complicada de incendios

España atraviesa una de las temporadas de incendios más complicadas de los últimos años.

En las últimas semanas se han registrado fuegos de especial gravedad en Castilla y León, Andalucía, Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid, obligando a movilizar un importante dispositivo de emergencias y a evacuar a numerosos vecinos.

A ello se suma que el riesgo de incendios continúa situado entre muy alto y extremo en buena parte del país debido a las altas temperaturas y al estado de la vegetación.

Según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, España es el país de la Unión Europea con mayor superficie quemada en lo que va de año, con 81.793 hectáreas afectadas, muy por delante de Francia, Portugal e Italia.

Consecuencias psicológicas 

Aunque la atención suele centrarse en los daños materiales y ambientales, los especialistas recuerdan que las consecuencias psicológicas suelen manifestarse precisamente cuando la emergencia termina y desaparecen los focos mediáticos.

«Cuando se pierde una vivienda no se pierden únicamente paredes y objetos. Se pierde el lugar donde se guardaban recuerdos, vínculos, intimidad, rutinas y una parte de la propia identidad. Por eso hablamos de un duelo real«, explica Olga Albaladejo Juárez, psicóloga experta en Bienestar y Salud Integrativa y miembro de Top Doctors Group.

Entre las reacciones más habituales durante los primeros días destacan el aturdimiento, la hipervigilancia, las dificultades para dormir, la irritabilidad y el sentimiento de culpa.

La especialista insiste en que estas respuestas forman parte del proceso normal tras una experiencia traumática y no deben confundirse automáticamente con un trastorno psicológico.

«La resiliencia no consiste en permanecer impasible ni en recuperarse de inmediato, sino en poder ir reconstruyendo, incluso en medio del dolor, la capacidad de vivir, decidir y avanzar», señala.

No obstante, advierte de que existen síntomas que requieren atención profesional inmediata, como la imposibilidad de dormir durante varios días, las crisis de pánico repetidas, el aislamiento total, el incremento importante del consumo de alcohol u otras sustancias o la aparición de pensamientos de autolesión.

Ansiedad y depresión

La evidencia científica confirma que los efectos psicológicos de los incendios no son una percepción subjetiva.

Un estudio liderado por el Instituto de Salud Carlos III ha encontrado una relación entre la contaminación generada por las partículas procedentes de los incendios forestales y el aumento de los ingresos hospitalarios por problemas de salud mental, así como de las urgencias relacionadas con ansiedad y depresión.

Los investigadores observan que entre cinco y seis días después de un gran incendio aumenta el número de ingresos relacionados con trastornos psicológicos.

Detectan una mayor incidencia de trastorno por estrés postraumático, ansiedad generalizada y depresión tanto en adultos como en población infantil después de un incendio forestal.

Otras secuelas

Las secuelas no dependen únicamente de haber perdido una vivienda.

El humo, las sirenas, el olor a ceniza o incluso las imágenes repetidas de los incendios pueden convertirse en desencadenantes emocionales durante mucho tiempo.

Los expertos explican que muchas personas experimentan flashbacks, recuerdos intrusivos del incendio, alteraciones del sueño, dificultades para concentrarse, miedo constante a que vuelva a ocurrir otro desastre y una sensación permanente de inseguridad.

En los últimos años incluso han surgido nuevos conceptos para describir este fenómeno.

Uno de ellos es la solastalgia, término que define la angustia provocada por la transformación o destrucción del entorno natural al que una persona se siente vinculada emocionalmente.

Además, quienes viven cerca de un incendio o siguen durante horas la evolución del desastre a través de la televisión y las redes sociales también pueden desarrollar sentimientos de vulnerabilidad y ansiedad, aun sin haber sufrido daños directos.

Según Olga Albaladejo, el problema puede agravarse cuando desaparece la atención mediática y comienzan los trámites administrativos, la reconstrucción de las viviendas y las dificultades económicas derivadas del desastre.

Impacto en niños

Los menores constituyen uno de los colectivos más vulnerables tras un incendio forestal.

La American Psychological Association (APA) advierte de que pueden aparecer problemas de sueño, irritabilidad, retraimiento social, miedo intenso, pesadillas y un descenso del rendimiento escolar, especialmente cuando han presenciado el incendio o han sufrido pérdidas importantes.

Los especialistas recomiendan que padres y cuidadores dediquen más tiempo a los niños durante los meses posteriores, mantengan las rutinas habituales, fomenten el juego como herramienta para expresar emociones y reduzcan al máximo su exposición a noticias e imágenes relacionadas con los incendios.

También aconsejan responder con sinceridad a sus preguntas utilizando un lenguaje adaptado a su edad y transmitirles una sensación de seguridad.

Vecinos desalojados del Valle del Tietar en Ávila. Fernando Sánchez / Europa Press

Limitar la sobreexposición a las noticias

Los psicólogos alertan igualmente sobre el efecto que puede tener el consumo continuo de información relacionada con los incendios.

«La sobreexposición mediática puede crear un círculo en el que la angustia lleva a buscar más información y esa información aumenta nuevamente la ansiedad«, advierte Albaladejo.

Por ello, recomiendan consultar únicamente fuentes fiables en momentos concretos del día y evitar especialmente la exposición a imágenes impactantes antes de dormir.

Faltan psicólogos 

Los especialistas consideran que España necesita reforzar la atención psicológica tras las grandes catástrofes naturales.

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la American Psychological Association insisten en que la asistencia psicológica debe incorporarse desde las primeras fases de cualquier emergencia, junto con el resto de los dispositivos sanitarios.

Sin embargo, el Consejo General de la Psicología de España recuerda que el sistema sanitario español continúa teniendo un número insuficiente de psicólogos clínicos, con largas listas de espera y tratamientos que, en muchas ocasiones, resultan insuficientes por la baja frecuencia de las sesiones.

Todo ello cobra aún más importancia ante las previsiones internacionales.

Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente advierte de que los incendios forestales catastróficos serán cada vez más frecuentes e intensos de aquí a 2050, impulsados por el cambio climático y por la transformación del uso del suelo.

«Apagar el fuego es imprescindible, pero después queda otra tarea igualmente importante: conseguir que el paisaje vuelva a ser habitable, también por dentro«, concluye Olga Albaladejo.

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