Moisés y Loli, la vecina de Paiporta y su hijo, están a pocas horas de regresar con su familia a la casa de donde fueron desalojados por el incendio de Los Gallardos (Almería). Se les entrecorta la voz porque ven el final de la pesadilla y porque durante estos días “hay mucho que agradecer” señalan a media mañana de este domingo a Levante-EMV.
“Queremos dar las gracias al alcalde de Antar por su preocupación por nosotros. Desde el primer momento se ha preocupado por mi salud, por si nos faltaba algo, por las medicinas, por todo. Es una maravilla de hombre; ayer estuvo aquí y hoy vendrá. Solo nos dice que su obligación es ayudar” explicaba Moisés desde la cama donde intenta guardar reposo.
El principal escollo ahora mismo para regresar a su casa es el delicado estado de salud de Moisés, pues él mismo explicaba que “intentaremos salir lo más tarde posible para evitar las colas al coincidir con todos los vecinos regresando a sus casas. Yo no puedo estar mucho rato sentado si hay retenciones porque el médico me mandó reposo y ya ves dónde estamos” relataba con cierto conformismo.
Moisés es consciente de que “no debería conducir ni nada, y en el atasco que habrá no puedo estar mucho tiempo en el coche, así que nos iremos a última hora” explicaba con esa ilusión entremezclada con el cansancio.
Se le complica la salud
Estar en el Convento de Antas ha sido, y nunca mejor dicho, una bendición, pero también ha conllevado riesgos para la salud de Moisés. Ha relatado que le han atendido bien, incluso la persona que le curaba, o las medicinas que le hacían falta se las han hecho llegar.
El problema viene ahora, porque Moisés es consciente de que no está bien y que no ha guardado reposo en cama por motivos obvios. Salir del hospital recién operado, llegar a casa y que te desalojen por el incendio, recuerda, es un cúmulo de circunstancias que ahora el cuerpo lo sabe y se lo cobra.
Moisés cree que la herida de la operación “me está supurando hacia dentro; estoy con antibióticos desde ayer. Igual mañana lunes me ingresan. No duermo ni descanso y todavía me queda regresar a casa en coche” explicaba desde la habitación del convento almeriense.
Loli, madre de Moisés, atiende a Levante-EMV con preocupación, “pues ver a mi hijo sufriendo no me gusta. Ha estado días sin que nadie pudiera venir a curarlo por las circunstancias que estamos pasando, y esperemos que no tenga que volver al quirófano” en referencia al delicado estado de salud por el que atraviesa su hijo con pérdida excesiva de peso y ahora con la complicación de la operación, pues el incendio no le ha dejado guardar reposo.
Eso sí, también esta vecina de Paiporta que pasó la dana y ahora el incendio, recuerda y sabe lo importante que es agradecer a la gente lo que hace y da; por eso “no me olvido del alcalde que lo ha movido todo por ayudarnos y tampoco de la gente que nos ha cuidado e incluso de quienes han aportado juguetes, pinturas y cuadernos para que mis nietos se entretengan durante las horas y horas que estamos aquí metidos”.
El otro incendio: el desahucio
Moisés dejó Paiporta y València para buscar un futuro mejor y huir de amistades y recuerdos hasta que la pandemia le pilló en Marruecos y allí nacieron sus hijos, el pequeño Musa y la mayor Hana. Con su mujer formó una familia y apostaron por las almerienses tierras de Los Gallardos, Bédar, Turre, Lubrín, Sorbas o incluso la misma Antas, que estos días ha sido su refugio.
Un refugio donde también ha dado cobijo a su madre, que vivió la dana en Paiporta y ahora, con su hijo y familia, el incendio. Pero Moisés sabe que lleva noches sin dormir por culpa de otro “incendio” en forma de desahucio. Es lo que le espera nada más se apaguen las llamas y se recupere de la operación. Por eso, al saberse de la situación que atraviesa la familia por el incendio, se ha dado a conocer que, en breve, serán desahuciados Moisés y su familia. Y no lo niega.
Ha explicado que ha buscado ayudas “e incluso el alcalde se ha ofrecido a intermediar, pero es un tema que no me deja dormir por las noches, sobre todo por mis hijos menores. Y entre la operación, el incendio, el no poderme recuperar y el desahucio, se me cae el mundo a los pies, por lo que pediría que alguien nos ayude. Aún no hemos salido de una; estamos ya en otra” se lamenta con los ojos vidriosos cargados de impotencia y de porqués ante tanta desgracia sobrevenida.
Una vez en casa, seguramente intentará descansar y recuperar horas de sueño si su cabeza le deja. Aunque sea por agotamiento, Moisés y su familia, descansarán en sus camas, agradecidos por lo que han recibido, y pensando en la próxima complicación que deban afrontar. Ánimo y ganas no les falta.
Fuente: Levante – EMV














