El rugido vikingo alienta la noche tórrida de Alicante

Entusiastas a pesar de todo, del calor sofocante, de lo pequeño que se ve a los futbolistas a través de una pantalla de televisión en un bar cualquiera, de la mala baba del VAR anulando goles que se habían celebrado a plena garganta, a ritmo de tambor, de que te deje fuera del Mundial una selección, la inglesa, vecina en lo futbolístico, a la que habías superado con enorme superioridad a lo largo de los 90 minutos originales. Jude Bellingham, con su sexto tanto, se encargó de arruinar la ilusión noruega, pero no las ganas de fiesta y jolgorio patriótico de una colonia numerosa de escandinavos, la afincada en Alfaz del Pi, que terminó llorando… sin renunciar a la alegría de haber vivido un sueño en la terreta.

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