La producción industrial de Alemania suma tres meses de expansión tras la subida del 0,2% registrada en junio respecto al mes anterior, según los datos proporcionados por la Oficina Federal de Estadística (Destatis). No obstante, el dato es cinco décimas inferior frente al de mayo.
Como explican, la evolución positiva de la producción se debió principalmente al crecimiento observado en la industria automotriz, del 3,6%.
El incremento en la fabricación de otros equipos de transporte (8,4%) también tuvo un impacto positivo en el resultado global. Por el contrario, el descenso registrado en la fabricación de maquinaria y equipos (-3,9%) tuvo un impacto negativo.
Además, la producción industrial, excluyendo energía y construcción, se mantuvo sin cambios (0%) respecto a mayo. La producción de bienes de consumo aumentó un 1% y la de bienes de capital un 0,2%. Mientras, la producción de bienes intermedios disminuyó un 0,9%.
Fuera de la industria, la producción energética subió un 1,9% y la de construcción un 0,1%. En cuanto a la producción en los sectores industriales de alto consumo energético, cayó un 1,8%.
Por su parte, en términos interanuales, la producción industrial de Alemania fue un 0,1% inferior en junio en comparación con el mismo mes del año pasado. La producción en la industria, excluyendo la energía y la construcción, bajó un 0,8%.
«SORPRENDENTE RESISTENCIA»
«La industria alemana muestra una sorprendente resistencia en junio», destacan los analistas de ING, que señalan que, «a pesar del aumento de los precios de la energía y la guerra en Oriente Medio, la industria alemana continuó su modesta recuperación cíclica«.
Como añaden, «algunas industrias y empresas incluso parecen haberse beneficiado de la guerra en Oriente Medio, ya que sus competidores asiáticos se vieron más afectados por el cierre del estrecho de Ormuz. Sin embargo, no hay que confundir una recuperación cíclica con una mejora estructural. Se trata, por el momento, de una recuperación cíclica desde niveles bajos».
De cara al futuro, creen que es «evidente» que las perspectivas a corto plazo para la economía alemana dependen en gran medida de los precios de la energía, la guerra en Oriente Medio y la actual ola de calor.
«Aunque la economía alemana ha demostrado ser más resistente de lo que algunos temían, una expansión del conflicto a otras rutas comerciales supondría, obviamente, un nuevo riesgo para la recuperación económica. Si se mantienen los acontecimientos de los últimos días, con un alto el fuego y una nueva apertura del estrecho, las perspectivas para la industria alemana mejorarían de inmediato. Con las expectativas de producción en su nivel más alto desde febrero y los pedidos acumulándose gradualmente, hay motivos para el optimismo. Por otro lado, el clima cálido y seco del verano ha provocado que los niveles de agua en las principales vías fluviales de transporte alcancen mínimos históricos, lo que podría afectar a las cadenas de suministro industriales y a la actividad del sector de la construcción«, indican.
Más allá de las perspectivas a corto plazo, prevén que la economía alemana «seguirá impulsada por los estímulos fiscales y las inversiones en defensa e infraestructura, así como por la capacidad de traducir los recientes planes de reforma en acciones reales y tangibles».
«En esta delicada combinación de riesgos a la baja a corto plazo y optimismo a largo plazo, no olvidemos que, para que la economía alemana retome fundamentalmente una senda de crecimiento sostenible, aún se necesitan más reformas que mejoren la competitividad internacional, un plan claro para la energía asequible e incentivos más directos, como reducciones de impuestos, para impulsar la demanda interna, así como las inversiones empresariales y el consumo privado. Elementos que aún faltan en el paquete de reformas anunciado recientemente. El gobierno no solo tendrá que añadir más reformas estructurales, dada la débil demanda interna, sino que también podría tener que recurrir a las antiguas herramientas keynesianas», aseguran.
En este sentido, consideran que «mucho dependerá de si la reciente inestabilidad política en Berlín se calma durante el verano y propicia un nuevo comienzo político. De no ser así, existe un alto riesgo de que las crecientes tensiones dentro del gobierno, junto con una posible victoria de la AfD en las próximas elecciones estatales de septiembre, frustren cualquier intento de reforma adicional».
En definitiva, «la industria alemana ha demostrado una sorprendente capacidad de recuperación. Que esta capacidad de recuperación y el actual repunte cíclico se traduzcan realmente en una recuperación estructural es otra cuestión», concluyen.















