La Residencia Solimar recibe la Medalla de Plata de la Vila del Ayuntamiento de Picanya por su labor durante la dana

La empresa Solimar recibió el pasado miércoles la Medalla de Plata de la Vila del Ayuntamiento de Picanya como una de las máximas distinciones honorificas municipales por su aportación extraordinaria realizada durante la dana. El acto conmemorativo coincidió con la celebración de las fiestas mayores del municipio y reunió a diferentes autoridades, asociaciones, empresas y entidades que fueron claves durante la catástrofe, otorgando el título de hija predilecta a la Subsecretaria del Ayuntamiento Barbara López, por su labor en la dana y en la reconstrucción del municipio.

Entre los asistentes, en representación de la Residencia Solimar, estuvo su CEO, Marcos Penedés, quien recogió la distinción de manos del alcalde Jopep Almenar, y quiso compartir unas palabras sobre lo que supuso aquella experiencia para el equipo. “Esta medalla no es solo un reconocimiento a la residencia como compañía, es un homenaje a todas las personas voluntarias que estuvieron en nuestras instalaciones y se pusieron al servicio de Picanya”, señaló Penedés durante el acto.

Una autorización de apertura un día antes de la dana

La Residencia Solimar recibió la autorización dana de funcionamiento el 28 de octubre, para 140 usuarios, un solo día antes de la dana. Aquella misma noche, con el edificio aún sin inaugurar, el Ayuntamiento de Picanya contactó con la gerencia para solicitar el uso de sus instalaciones.

“La ubicación del centro, situado un metro por encima del nivel del resto del municipio, resultó determinante”, aseguró Penedés. Mientras buena parte de Picanya se veía arrasada por el agua, el edificio permaneció accesible y en condiciones de acoger a los vecinos afectados y convertirse en un centro logístico para el municipio.

Penadés insistió en que aquella decisión no respondió a un protocolo preestablecido, sino a la voluntad expresa de colaborar desde el primer minuto: “Cuando el Ayuntamiento nos llamó esa misma noche, no lo pensamos. Todavía no habíamos abierto, no teníamos residentes, pero teníamos un edificio seguro y en condiciones, y debíamos ponerlo a disposición de quien lo necesitara”.

Del aviso a la acogida

Los primeros realojados llegaron al centro el mismo 29 de octubre. El dia siguiente, se instalaron 90 residentes procedentes de la Residencia de mayores arrasada en Paiporta . Ya el 31 de octubre, los servicios sanitarios solicitaron instalar el Centro de Salud Municipal directamente en las dependencias de la residencia, convirtiendo temporalmente sus instalaciones en un punto asistencial de referencia para la población de Picanya.

La planta baja del edificio se transformó en centro logístico de donaciones, en coordinación directa con el Ayuntamiento, canalizando ayuda material para los afectados por la dana. Además de los vecinos de Picanya, la residencia dio cobijo a personas desplazadas y a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado procedentes de otras comunidades autónomas .

El contraste con la Residencia de Massanassa

La comparación con lo ocurrido en la vecina Residencia de Massanassa, de la misma entidad, permite dimensionar el alcance de la emergencia y la respuesta profesional del personal en ambos centros. En aquel edificio el agua alcanzó hasta 1,90 metros de altura, una situación límite que se pudo controlar gracias a la rápida actuación del equipo, que mantuvo a los residentes mayores en las plantas superiores y evitó así una tragedia mayor. La gestión del centro y la coordinación operativa del personal en plena catástrofe fueron determinantes para proteger a los residentes en unas condiciones extremadamente adversas.

Marcos Penedés ha querido poner en valor ambos episodios como parte de una misma forma de trabajar. “En Massanassa, gracias a la rapidez de reacción del personal, se protegió a los residentes en plantas altas y se evitó una desgracia mayor. En Picanya, la disposición del edificio y la implicación inmediata permitieron convertir un centro sin inaugurar en un refugio para ayudar a todo un municipio. En ambos casos, lo que marcó la diferencia fue la profesionalidad y el compromiso de las personas que forman parte de esta entidad”, destacó el CEO.

De refugio de emergencia a residencia de mayores en pleno funcionamiento

Los meses de noviembre y diciembre de 2024 sirvieron de transición hacia la normalidad. El 15 de diciembre de 2024 llegó el primer residente oficial del centro, marcando el inicio de su actividad ordinaria como residencia de mayores en Picanya. La normalización plena del servicio se alcanzó aproximadamente seis meses después de la dana, y actualmente la ocupación supera el 90 %.

Mapa de la ubicación de Residencia Solimar en Picaña.

Un reconocimiento al compromiso con las personas

Con la entrega de la Medalla de Plata de la Vila, el Ayuntamiento de Picanya ha puesto en valor el trabajo de los diferentes agentes sociales del municipio. En el caso de la Residencia Solimar, un edificio que iba a abrir sus puertas como residencia de mayores y que, por las circunstancias, tuvo que convertirse antes en refugio y almacén de ayuda humanitaria para todo un pueblo.

Al recoger la medalla, Marcos Penedés cerró su intervención con un mensaje dirigido tanto al Ayuntamiento como a los vecinos de Picanya: “Para nosotros, este reconocimiento es también un compromiso de futuro. Seguir siendo, en cualquier circunstancia, un espacio al servicio de las personas”.

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