El plan de traer de vuelta a España los residuos nucleares que guarda en Francia vuelve a demorarse y la fianza millonaria que se paga por el retraso va a seguir engordando en los próximos años. España mandó a Francia hace más de tres décadas deshechos radiactivos procedentes de la accidentada central nuclear de Vandellós I (Tarragona), que sufrió en 1989 el incidente nuclear más grave de la historia del país por un incendio. Los plazos para repatriar los residuos lleva años retrasándose, y ahora se dilatarán aún más.
El Gobierno activó el año pasado el proyecto para construir un almacén temporal en los propios terrenos de la planta tarraconense y con ello poder traer de vuelta todos los deshechos nucleares. El plan del Ejecutivo pasaba por que el nuevo cementerio nuclear temporal de Vandellós I estuviera operativo en 2027 y poder repatriar los residuos desde Francia en 2028. Pero los plazos no se van a cumplir y vuelve a aplazarse el retorno. Otra vez. Y la operación para hacer regresar los deshechos acumulará un retraso de dos décadas en relación a la primera fecha programada inicialmente.
La sociedad pública Enresa -encargada de gestionar los residuos radiactivos- no prevé activar la licitación pública para iniciar los trabajos de construcción de la almacén de la central hasta la segunda mitad de 2027, con un año de retraso frente al plazo programado hasta ahora, como ya adelantó este diario. La previsión que manejaba el Gobierno era que la nueva instalación estuviera operativa a finales de 2027, con el objetivo de iniciar la repatriación de los residuos radiactivos guardados en Francia ya en 2028.
Todos esos plazos se demorarán. “Se prevé que el retorno de los residuos se inicie a finales de 2029 o principios de 2030, en cualquier caso, dentro del compromiso establecido con Francia de ser retornados antes del 31 de diciembre de 2031”, apuntan fuentes oficiales de Enresa sobre los nuevos plazos.
Un pago de 85.000 euros al día
Madrid y París han tenido que ir ampliando y modificando los contratos para que los residuos radiactivos siguieran en las instalaciones del grupo Orano (antigua Areva) en La Hague, en Normandía, por los retrasos para poder repatriarlos. Unos aplazamientos que han hecho que España tenga que pagar penalizaciones millonarias por incumplir su compromiso de repatriación y para ir ampliando el tiempo en que Francia guarda los residuos. Enresa lleva casi nueve años, desde el 1 de julio de 2017, abonando una sanción a la compañía francesa Orano cada día que pasa sin repatriar a España los residuos de Vandellós.
España ya ha pagado en este tiempo más de 266,5 millones de euros por estas penalizaciones, y seguirá abonándolas entre tres y cuatro años más. La indemnización se va ajustado anualmente, y durante este año asciende a 85.195 euros al día (lo mismo que el año pasado, pero mucho más que los 73.000 euros diarios con los que se empezó en 2017). A la espera de saber cómo evoluciona el importe en los próximos años, los pagos a la francesa Orano por los retrasos se situarán entre los 360 millones y los 375 millones de euros hasta finales de 2029 o ya en 2030, para cuando se espera poder traer de vuelta los deshechos. No obstante, se trata de una suerte de fianza que será devuelta a España una vez que los residuos regresen a Tarragona.
Un almacén para medio siglo
Por la propia tipología de los residuos generados por Vandellós I, el combustible se enviaba a Francia para ser reprocesado. Los costes totales por el acondicionamiento de los residuos en Francia (reprocesado, densificación, transporte, almacenamiento y los propios contenedores) ascienden ya a más de 800 millones de euros, al margen de la penalización por los retrasos.
Los residuos traídos desde Francia permanecerán en el almacén temporal en las inmediaciones del antiguo reactor de Vandellós I durante casi medio siglo, hasta que en 2073 esté ya operativo el cementerio nuclear definitivo (denominado almacén geológico profundo, AGP), que guardará toda la basura nuclear de las centrales españolas para siempre.
El antiguo reactor accidentado de Vandellós I fue desmantelado parcialmente entre finales de los noventa y los primeros dos mil, ahora está cubierto por un sarcófago de hormigón en estado de latencia y así seguirá hasta que se inicien los trabajos para su desmantelamiento total, en principio, en 2030 y que se alargarán durante 15 años. España está obligada a traer de vuelta los desechos nucleares que envió a Francia tras el accidente, pero lleva años acumulando retrasos y sin cumplir el compromiso firmado. Y ahora vuelve a retrasarse.
Inicialmente estaba previsto repatriar los desechos en 2010, luego en 2015, el último plazo fijado era para mediados de 2017… Pero los retrasos que fue acumulando el antiguo proyecto de construir un solo almacén temporal centralizado en Villar de Cañas (Cuenca) para todos los residuos nucleares de alta actividad fue postergando ese traslado, hasta que el Gobierno de Pedro Sánchez dio carpetazo definitivo al plan de tener un único silo en el país. Ahora el plan de repatriación vuelve a demorarse hasta 2029 o 2030, y acumulará un retraso de dos décadas.
El nuevo Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR) aprobado por el Ejecutivo contempla ahora la construcción de siete almacenes temporales, uno para cada reactor del país. Y entre ellos, se encuentra el almacén para Vandellós I, con el objetivo de que estuviera operativo en 2027 y así iniciar la repatriación de los residuos desde Francia el año siguiente. Pero todo volverá a demorarse.
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