EN VERANO SE NOTA MÁS

El comentario estos días en la calle es el calor intenso que está haciendo. Y además es un calor intenso, prolongado, mantenido en el tiempo, porque las noches también son cada vez menos soportables. La gente se da cuenta de que algo está pasando. Llevamos varios veranos últimos con olas de calor continuadas. Ya no cala eso de que “antes también hacia calor” que han estado difundiendo hasta la saciedad los mal informados del tema y los mal intencionados responsables de la difusión de bulos negacionistas. Ante esta realidad solo cabe asumir que nuestro clima ya no es el que era y que se está volviendo, cada año un poco más, menos amable. Y solo queda actuar para minimizar su impacto. Llevamos años señalando que esto era imparable. Y lo va a seguir siendo en los próximos años. Seguimos riendo las gracias de los grandes dirigentes del mundo que se jactan de consumir cada vez más combustibles fósiles. Y el problema de cambio climático se va agravando. Y va más rápido de lo que se pensaba. Hace unos meses, a raíz de las continuadas lluvias del pasado invierno, comentábamos que los países desarrollados, como España, deben comenzar a dedicar un porcentaje de su PIB anual a las acciones de mitigación y adaptación al cambio climático. Señalábamos que tendría que ser del 1% anual. Pero a la vista de lo que está ocurriendo y de cómo este proceso afecta a la salud humana, además de a las actividades económicas más expuestas al tiempo atmosférico (agricultura y turismo) nos estamos quedando cortos. Esta cuestión no puede demorarse más. Ahora que el gobierno está preparando sus nuevos presupuestos, ya se debería incorporar una partida para ello. Si, seguramente, esto puede causar la sonrisa de mucha gente. Pero el goteo de víctimas mortales y daños económicos por el impacto del clima ahí está. Sigamos riéndonos.

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